El cambio de vida de Mako de Japón, de Nueva York a Connecticut, pero igual de feliz (y anónima)
Un año después de que naciera su primer hijo, se ha conocido que la exprincesa Mako ha cambiado su antiguo apartamento de la gran ciudad por una casa en una zona residencial de Connecticut, el estado vecino
La exprincesa Mako, el día de su boda con Kei Komuro. (Reuters)
Cuatro años y medio después de su boda y uno después de convertirse en madre, la exprincesa Mako de Japónha dado un giro a su vida, cambiando el apartamento en el que vivía en Nueva York por una casa familiar en una zona residencial del estado de Connecticut. Así lo hemos sabido gracias a una fotografías exclusivas del 'New York Post', en las que podemos ver a la sobrina del emperador Naruhito igual de feliz y anónima.
Mako tuvo que sacrificar su estatus royal por poder casarse con el hombre al que ama, renunciando, no solo a aquellas cosas materiales que también le aportaba ser parte de la familia imperial, sino a ver a sus padres y sus hermanos con la frecuencia deseada. Pero viendo las imágenes, no hay duda de que le ha merecido la pena: en ellas la vemos relajada, feliz y entregada a su vida familiar.
La pareja sale de una tienda cercana a su nuevo hogar. La actitud, completamente ajena a que haya un indiscreto objetivo cerca, deja claro que Mako vive una etapa dulce de su vida. La complicidad con su marido es evidente y la felicidad de ambos se completa con el tercer miembro de la familia, al que el abogado lleva sujeto a su cadera con ayuda de un portabebés.
Unas imágenes radicalmente diferentes a las últimas oficiales que hay de la exprincesa, marcadas por la presencia de numerosos medios, ya que se trataba del día de su boda y el mismo que abandonaba Japón, en una rueda de prensa en la que la formalidad y las disculpas fueron las protagonistas.
La misma publicación, además de enseñarnos estas fotografías exclusivas, nos da la información del que Mako ha convertido en su nuevo hogar. La exprincesa se ha mudado a Connecticut con su marido, Kei Komuro, y su bebé, que nacía en primavera del año pasado, con la misma discreción con la que ha llevado su vida de civil y mujer anónima desde que se casó.
Así, la pareja ha abandonado ese apartamento que compartían en Hell's Kitchen, un multicultural barrio obrero y antiguamente marginal de la Gran Manzana que ha evolucionado hasta ser una de las zonas residenciales y gastronómicas de moda. Un cambio radical, puesto que se han mudado al condado de Fairfield, mucho más tranquilo y familiar que Nueva York.
Allí el matrimonio Komuro se ha comprado una casa unifamiliar por 680.000 dólares, algo más de 575.000 euros, apostando por una vida mucho menos ajetreada y acelerada que la de las grandes ciudades. No es una gran distancia, puesto que no llega a los 100 kilómetros de Nueva York y es poco más de una hora de trayecto en coche, por lo que pueden mantener sus respectivas ocupaciones; él en un bufete de abogados, ella como voluntaria en el MET.
La exprincesa Mako y Kei Komuro, en la rueda de prensa tras su boda. (EFE)
Y en uno y otro sitio, los dos gozan de la situación de ser ciudadanos completamente anónimos y tener una vida lejos del foco mediático. Cierto es que de cuando en cuando, algún paparazzi da cuenta de sus movimientos, sin que ellos, a priori, se enteren. Estas fotografías cada cierto tiempo nos dejan ver cómo esa vida familiar por la que Mako apostó en su momento, renunciando a todo lo royal.
De hecho, gracias a unas fotografías de este tipo publicadas en un medio japonés nos permitieron saber que por fin la pareja había dado la bienvenida a su primer hijo, casi cuatro años después de aquella boda que también supuso el adiós de Mako a su familia. Una escueta nota de la Casa Imperial confirmaba la información, pero no se dieron más detalles del nacimiento, en línea con ese hermetismo que el Trono del Crisantemo ha tenido con respecto a la exprincesa desde que casara.
Y si nos atenemos a estas imágenes, no parece desde luego Mako muy afectada ni por la distancia ni por el silencio que ha impuesto la Casa Imperial en torno a ella. La exprincesa ha cambiado una institución donde cada movimiento es examinado al milímetro -y aprobado o no-, por una tranquila vida familiar, que bien en Nueva York, bien en Connecticut, la hace feliz.
Cuatro años y medio después de su boda y uno después de convertirse en madre, la exprincesa Mako de Japónha dado un giro a su vida, cambiando el apartamento en el que vivía en Nueva York por una casa familiar en una zona residencial del estado de Connecticut. Así lo hemos sabido gracias a una fotografías exclusivas del 'New York Post', en las que podemos ver a la sobrina del emperador Naruhito igual de feliz y anónima.