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La diseñadora española que rompió barreras

Amaya Arzuaga, una carrera marcada por la pasión por el detalle

Con un trabajo caracterizado por su vanguardismo y su personalidad arrolladora, se convirtió en una de las voces femeninas más internacionales de la moda española

Foto: La moda ecléctica de Amaya Arzuaga (Getty)
La moda ecléctica de Amaya Arzuaga (Getty)

Tras una infancia rodeada de hilos y dedales gracias al taller textil con el que se ganaba la vida su madre, Amaya Arzuaga vio en su progenitora el reflejo sobre el que versar su carrera profesional. A Amaya Arzuaga se le considera una de las culpables de la internacionalización de la moda española. A lo largo de toda su carrera, la diseñadora persiguió el que fue su gran sueño, ser capaz de eliminar las fronteras de su diseños y, por ende, de la moda española. La que es una de las mentes más prolíficas del sector consiguió dotar a su obra de una visibilidad internacional que ayudó a esa expansión.

Nació en Burgos, en el año 1970, y tras estudiar Diseño de Moda en el año 1992, Amaya Arzuaga pronto se dejaría seducir por el arte de la confección.
A partir de ahí, la suya es una carrera que no conoce límites. Y es que apenas había finalizado sus estudios cuando comenzó a trabajar en Elipse como una de las diseñadoras del equipo. De carácter innovador, la burgalesa fundaba la marca que llevaría su nombre apenas dos años después de haberse licenciado. La firma mantuvo su sede en Burgos hasta que la crisis se lo permitió.

Diseños de Amaya Arzuaga (Getty)
Diseños de Amaya Arzuaga (Getty)

Rompiendo moldes

Barcelona, París, Madrid y Nueva York fueron algunas de las pasarelas que vieron la irrupción de Amaya Arzuaga en el mundo de la moda, siempre enfocada en la internacionalización de su obra. Sin embargo, si hay un desfile que elevó su categoría al nivel de las máximas estrellas del sector es, sin duda, el de Londres. Allí, Amaya se convirtió en un auténtico mito de la moda española, siendo la primera española en desfilar en solitario en la Fashion Week de la capital británica.

A partir de ese momento, la suya es una historia de éxito. Londres fue la antesala de Milán, pasarela a la que fue invitada por parte de la Cámara Nacional de la Moda de Italia. Fue el año 2003 y allí no hizo un desfile cualquiera, sino que tuvo la oportunidad de llevarlo a cabo junto a algunos de los nombres que se asientan en el Olimpo de la moda, como Prada o Gucci, entre otros.

Contrastes en la colección de Amaya Arzuaga (Getty)
Contrastes en la colección de Amaya Arzuaga (Getty)

Pasión por el detalle

Vanguardista, voluminosa, asimétrica… La moda de Arzuaga conforma un estilo propio plagado de detalles, entre los que destaca su capacidad para la deconstrucción. A lo largo de su carrera, la diseñadora se convirtió en una de las grandes defensoras de la superoposición de capas como recurso sobre el que versar su obra. A partir de piezas de gran volumen, su visión de la moda derrochaba personalidad.

No cabe duda de que sus conocimientos sobre patronaje y su habilidad con la aguja rindió a la moda a sus pies, siendo uno de los pocos nombres capaces de jugar con la fusión de los tejidos naturales con materiales high tech.

Amaya Arzuaga en uno de sus desfiles. (Getty)
Amaya Arzuaga en uno de sus desfiles. (Getty)

Un currículum envidiable

Fue el año 2013 cuando, tras más de dos décadas en activo, la diseñadora se hacía con uno de los máximos galardones a los que se puede aspirar dentro del sector de la moda. Amaya Arzuaga recibía el Precio Nacional de Diseño de Moda que la situaba en lo más alto de la industria. Sin embargo, este no ha sido el único premio al que ha optado a lo largo de su carrera. La Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes en 2005 fue otro de los grandes reconocimientos que recibió por su trayectoria, además del Premio Nacional por la Innovación (2013).

Tras haber acumulado un total de más de 200 puntos de venta repartidos en todo el mundo, Arzuaga decidía el pasado 2017 poner el punto final a su trayectoria como diseñadora. Tras su aparición en la Mercedes-Benz Fashion Week, en la que mostró algunas de las piezas más características de su trayectoria como diseñadora, la crisis económica quiso que la que fue una de las voces más internacionales de la moda femenina se viera obligada a claudicar, con el objetivo de dedicarse a sus proyectos personales en ámbitos muy diversos, como la restauración o el comercio online. La moda española perdió con la retirada de Arzuaga una de las voces más aclamadas por las pasarelas de todo mundo.

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