Logo El Confidencial
ENCUESTA EL PUEBLO MÁS BONITO DE ESPAÑA

Albarracín, el mejor destino para comprobar que Teruel existe (y contarlo en tu IG)

Alucinarás con el color de sus casas, con las mismas casas, sobre todo las colgadas y la de la Julianeta, con su muralla, su castillo y su catedral. Protagoniza tu propia película. El decorado es ideal

Foto: Albarracín es francamente de película. (Cortesía Hotel Albarracín)
Albarracín es francamente de película. (Cortesía Hotel Albarracín)

A veces se nos olvida que, en efecto, Teruel existe y para recordarlo nada mejor que dejarse caer por Albarracín, al suroeste de la provincia, que es tan bello como improbable, pues parece mentira que en tiempos tan tecnológicos y digitales se haya conservado así, con este efecto tan, permitásenos la licencia beauty, antienvejecimiento. Y como no tiene mar (Valencia y sus playas no quedan lejos), diremos que está anclado en el tiempo. En este pueblo del Aragón que no es de Buñuel sabrás lo que es el encanto. Corre, viaja (¿este próximo puente?), patéatelo, disfruta y luego cuéntaselo a todo el mundo en Instagram. La villa tiene vocación de ser viral. Bonito es de los más bonitos de España. Como Frigiliana, Combarro, Úbeda, Cudillero, Aínsa... o más. Lo tienes a unas tres horas, o menos, de Madrid y a 37 kilómetros de Teruel, ya sabes, donde los amantes.

Como en una peli medieval

Como pasa en Cáceres ciudad o en La Alberca pueblo (Salamanca), aquí también te parecerá que te has colado en los decorados de una película (¿de Ridley Scott?), más porque las casas, el conjunto entero, es exactamente del color de la tierra, hasta confundirse, como pasa en Mali, en Djeneé, en el delta interior del Níger, salvando las distancias. Albarracín se alza cual castillo (y lo tiene) en la falda de una montaña, épico y desafiante, con todo lo necesario para ser monumental: alcázar, catedral, palacio episcopal...

Casas colgadas y un color especial

Cumplirá tus expectativas con creces. Lo sabrás cuando andes calle arriba calle abajo entre su desorden y sus estrecheces y entre tanta arquitectura popular, con casas colgadas sobre la hoz del río, una Cuenca en Teruel, que no podrás dejar de fotografiar. Porque Albarracín tiene un color especial (un rojo llamado rodeno, el de la piedra arenisca); no iba a ser solo Sevilla. Y además resulta muy romántico, todo hay que decirlo, y notablemente invernal, no digamos ya si le cae la nieve, que cae; se alza a ¡1.182 metros de altitud! Ese aire de estar sin estar en los confines de la tierra. No podía ser más pintoresco. Busca la Casa de la Julianeta, de arquitectura imposible; no la olvidarás.

No solo arquitectura popular

Albarracín es muy medieval y muy popular (y turístico), pero no hay que perder de vista sus caserones nobles, su plaza Mayor, su catedral, templo también artístico, junto al castillo, del siglo XVI; el alcázar en el casco antiguo, que fue andalusí (en manos del clan bereber de los Banu Razin, de donde su nombre, con el 'al' delante); el palacio episcopal barroco, al ladito de la catedral; sus murallas, que en su día contuvieron el avance de las tropas enemigas, y las torres del Andador y de Doña Blanca, de aparejo musulmán. El conjunto todo ha sido declarado bien de interés cultural y espera a la cola ser nombrado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad.

Así de romántico es este pueblo de Teruel. (Cortesía Hotel Albarracín)
Así de romántico es este pueblo de Teruel. (Cortesía Hotel Albarracín)

Amarás la naturaleza

Suele pasar cuando uno conquista uno de estos enclaves en los que es fácil creerse el rey (con dinero o sin dinero). Que los corona, o sea toma su castillo, y hay como recompensa unas fabulosas vistas del entorno, pura geografía. Ya lo vimos en Arcos de la Frontera, en el queridísimo Cádiz, o en Puebla de Sanabria, en la también injustamente olvidada Zamora, y aquí pasa tres cuartos de lo mismo. De pronto se abre un balcón que da al río, el Guadalaviar, que en realidad es el primer tramo del Turia antes de hacerse valenciano y más mediterráneo, con el barrio del Arrabal en su vega, y a los Montes Universales, que lo amparan con toda su solemnidad por el norte. Apunta: a solo tres kilómetros te espera el Paisaje Protegido de los Pinares de Rodeno, donde hay cuevas con pinturas rupestres.

Pinares de Rodeno, un lugar para perderte. (Turismo de Aragón)
Pinares de Rodeno, un lugar para perderte. (Turismo de Aragón)

Para dormir, un antiguo palacio

No hay nada como dormir en un hotel palacio cuando viajamos a uno de estos pueblos con tanto encanto. En este caso, el Hotel Albarracín (www.hotealbarracinteruel.com), que fue el palacio de la Brigadiera, un edificio histórico del siglo XVI, y que aún conserva un salón señorial con su escudo esculpido en la piedra. Sus 41 habitaciones tienen vistas al casco histórico o a la montaña (desde 65 euros). Otra opción es el Caserón de la Fuente (www.caserondelafuente.es), que fue una fábrica de lanas e hilaturas -aún conserva los cárcavos del viejo molino-, y un caserón con más de 200 años de antigüedad, que también tiene su aquel. Este con 14 habitaciones con sus entramados de vigas de madera de siempre (desde 65 euros).

El Hotel Albarracín está en pleno casco antiguo. (Cortesía)
El Hotel Albarracín está en pleno casco antiguo. (Cortesía)

Y para comer...

Siéntate a la mesa en Tiempo de Ensueño (Palacios, 1) y no solo por el nombre. Ahí están su menú degustación, su paletilla de ternasco, su borraja, su cochinillo y su alabada torrija de postre, y sus increíbles vistas. O a la de La Taba (Travesía de la Catedral, 9), donde probar las croquetas, los huevos rotos y la tabla de quesos. No olvides que Albarracín es tierra de caza.

Ocio

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
1comentario
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios