Albarracín, el pueblo con (mucho) encanto al que vas a querer escaparte este puente
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Albarracín, el pueblo con (mucho) encanto al que vas a querer escaparte este puente

Es de película. Un decorado en el que sobresale el color de las casas, las propias casas, sobre todo las colgadas y la de la Julianeta, y lo que es el conjunto, con su muralla, su castillo y su catedral

Foto: Albarracín es así de bonito. (Cortesía Hotel Albarracín)
Albarracín es así de bonito. (Cortesía Hotel Albarracín)

Pues sí, Teruel existe. Y no hay mejor manera de comprobarle que escaparse a Albarracín, que de lo bonito que es no podía serlo más. Está al suroeste de la provincia, a unas tres horas de Madrid y a 37 kilómetros de la capital -ya sabes, donde los amantes-, para que eches tus cuentas. En este pueblo del Aragón que no es de Buñuel (por cierto, no te pierdas la película 'Buñuel en el laberinto de las tortugas', de Salvador Simó) sabrás lo que es el encanto. Bonito es de los más bonitos de España. Como Frigiliana, Combarro, Úbeda, Cudillero, Aínsa... o más. Este puente de noviembre es tu oportunidad.

Como en una peli medieval

Como pasa en Cáceres ciudad o en La Alberca pueblo (Salamanca), aquí también te parecerá que te has colado en los decorados de una película (¿de Ridley Scott?), más porque las casas, el conjunto entero, es exactamente del color de la tierra, hasta confundirse, como pasa en Mali, en Djeneé, en el delta interior del Níger, salvando las distancias. Albarracín se alza cual castillo (y lo tiene) en la falda de una montaña, épico y desafiante, con todo lo necesario para ser monumental: alcázar, catedral, palacio episcopal...

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Casas colgadas y un color especial

Cumplirá tus expectativas con creces. Lo sabrás cuando andes calle arriba calle abajo entre su desorden y sus estrecheces y entre tanta arquitectura popular, con casas colgadas sobre la hoz del río, una Cuenca en Teruel, que no podrás dejar de fotografiar. Porque Albarracín tiene un color especial (un rojo llamado rodeno, el de la piedra arenisca); no iba a ser solo Sevilla. Y además resulta muy romántico, todo hay que decirlo, y notablemente invernal, no digamos ya si le cae la nieve, que cae; se alza a ¡1.182 metros de altitud! Ese aire de estar sin estar en los confines de la tierra. No podía ser más pintoresco. Busca la Casa de la Julianeta, de arquitectura imposible; no la olvidarás.

No solo arquitectura popular

Albarracín es muy medieval y muy popular (y turístico), pero no hay que perder de vista sus caserones nobles, su plaza Mayor, su catedral, templo también artístico, junto al castillo, del siglo XVI; el alcázar en el casco antiguo, que fue andalusí (en manos del clan bereber de los Banu Razin, de donde su nombre, con el 'al' delante); el palacio episcopal barroco, al ladito de la catedral; sus murallas, que en su día contuvieron el avance de las tropas enemigas, y las torres del Andador y de Doña Blanca, de aparejo musulmán. El conjunto todo ha sido declarado bien de interés cultural y espera a la cola ser nombrado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad.

placeholder Así de romántico es este pueblo de Teruel. (Cortesía Hotel Albarracín)
Así de romántico es este pueblo de Teruel. (Cortesía Hotel Albarracín)

Amarás la naturaleza

Suele pasar cuando uno conquista uno de estos enclaves en los que es fácil creerse el rey. Que los corona, o sea toma su castillo, y hay como recompensa unas fabulosas vistas del entorno, pura geografía. Ya lo vimos en Arcos de la Frontera, en el queridísimo Cádiz, o en Puebla de Sanabria, en la también injustamente olvidada Zamora, y aquí pasa igual. De pronto se abre un balcón que da al río, el Guadalaviar, que en realidad es el primer tramo del Turia antes de hacerse valenciano y más mediterráneo, con el barrio del Arrabal en su vega, y a los Montes Universales, que lo amparan con toda su solemnidad por el norte. Apunta: a solo tres kilómetros te espera el Paisaje Protegido de los Pinares de Rodeno, donde hay cuevas con pinturas rupestres.

Para dormir, un antiguo palacio

No hay nada como dormir en un hotel palacio cuando viajamos a uno de estos pueblos con tanto encanto. En este caso, el Hotel Albarracín (www.hotealbarracinteruel.com), que fue el palacio de la Brigadiera, un edificio histórico del siglo XVI, y que aún conserva un salón señorial con su escudo esculpido en la piedra. Sus 41 habitaciones tienen vistas al casco histórico o a la montaña (desde 65 euros). Otra opción es el Caserón de la Fuente (www.caserondelafuente.es), que fue una fábrica de lanas e hilaturas -aún conserva los cárcavos del viejo molino-, y un caserón con más de 200 años de antigüedad, que también tiene su aquel. Este con 14 habitaciones con sus entramados de vigas de madera de siempre (desde 65 euros).

placeholder El Hotel Albarracín está en pleno casco antiguo. (Cortesía)
El Hotel Albarracín está en pleno casco antiguo. (Cortesía)

Y para comer...

Siéntate a la mesa en Tiempo de Ensueño (Palacios, 1) y no solo por el nombre. Ahí están su menú degustación, su paletilla de ternasco, su borraja, su cochinillo y su alabada torrija de postre, y sus increíbles vistas. O a la de La Taba (Travesía de la Catedral, 9), donde probar las croquetas, los huevos rotos y la tabla de quesos. No olvides que Albarracín es tierra de caza.

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