Concha Márquez Piquer, Curro Romero y Carmen Tello: historia de una boda frustrada
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DÍAS DIFÍCILES

Concha Márquez Piquer, Curro Romero y Carmen Tello: historia de una boda frustrada

Tras la muerte de Concha Márquez Piquer, primera mujer del torero, con el que contrajo matrimonio religioso en 1962 y de quien se divorció en 1982

Foto: Carmen Tello y Curro Romero, en una boda. (EFE)
Carmen Tello y Curro Romero, en una boda. (EFE)

El 18 de octubre causaba conmoción la muerte de Concha Márquez Piquer, a los 75 años (hay otras fuentes que mantienen que nació en 1943) a consecuencia de una enfermedad respiratoria. La hija de la irrepetible Concha Piquer dejaba desconsolado a su viudo, el actor Ramiro Oliveros, cuyas imágenes desgarrado por la tristeza en el cementerio de San Isidro de Madrid evidencian la enorme pérdida que ha supuesto para él como para sus dos hijas, Conchitín, nacida de su matrimonio con Curro Romero, e Iris, de su segundo matrimonio.

Concha, que tuvo una notable carrera como cantante y actriz, algo lastrada quizás por la alargadísima sombra de su madre, estaba casada por lo civil con Ramiro, porque nunca se llegó a anular su matrimonio religioso con Curro Romero, quien también habría deseado casarse por la iglesia con Carmen Tello, pero hasta el momento no ha sido posible.

En Vanitatis nos pusimos en contacto con Carmen, quien suele ejercer de portavoz del matrimonio, para valorar cómo había recibido el torero esta luctuosa noticia y no obtuvimos respuesta. Las diferencias que hubo entre ellos fueron enormes y precisamente el escollo de la nulidad del matrimonio fue una de las cuestiones que impedían que se cerrarse la herida del todo.

placeholder Carmen Tello y Curro Romero, en una misa en memoria de la duquesa de Alba. (EFE)
Carmen Tello y Curro Romero, en una misa en memoria de la duquesa de Alba. (EFE)

Debemos recordar que la boda religiosa de la pareja fue un acontecimiento social de primera magnitud, no en vano se unían una gran figura del toreo con la hija de un mito viviente, hija de la relación de Piquer con el torero Antonio Márquez, quien dejó aparcada su carrera para estar al lado de su mujer y ocuparse de todas sus cuestiones. Nos tenemos que retrotraer al 22 de octubre en los Jerónimos de 1962, a una ceremonia religiosa que vino a legitimar una relación que había empezado cuando la artista tenía apenas 15 años y se dio su primer beso con el faraón de Camas. 17 tenía cuando se casaron, 12 menos que el torero, algo que hacía que los padres de Concha no estuviesen particularmente satisfechos, pero que acabaron aceptando ante el ímpetu de esa relación. Después llegó el banquete en el hotel Wellington de la capital, con 1.300 personas, lipotimia de por medio de la novia, como ella desvelaba en sus memorias, 'Yo misma'.

Un libro en el que no ahorraba pormenores de la vida bohemia del torero, que hizo que al final no fuera sostenible. No solo hablaba de supuestas infidelidades, sino de hábitos que le impedían llevar una vida ordenada: "Lo del póquer era, más o menos, soportable porque al fin y al cabo le tenía en casa, pero ¿y cuándo tenía que ir a buscarle a algún tablao preocupada porque se había prolongado más de lo normal?", manifestaba en un libro en el que hacía un retrato nada edificante del mito del toreo: "Por parte de Curro no hubo ninguna magnanimidad, ya que incluso llegó a poner precio a las joyas que me había regalado, así como a un dibujo de Picasso".

placeholder Las hijas y el nieto de Concha Márquez Piquer, en el cementerio. (Contacto)
Las hijas y el nieto de Concha Márquez Piquer, en el cementerio. (Contacto)

El divorcio llegó en 1982, poco después de que entrara en vigor la Ley del Divorcio en España, el 7 de julio de 1981, cuando llevaban ya tres años separados, pero no así la nulidad, algo que la propia Concha Márquez Piquer no facilitó y que explicaba en su libro: "Yo no le había negado absolutamente nada, porque está meridianamente claro que yo no tengo potestad para dar o negar la nulidad a ningún matrimonio, ni siquiera al mío, cuando es un tribunal, el de la Rota, quien tiene que pronunciar una sentencia en un sentido o en otro. Yo me había limitado a contestar con la verdad cuando se me preguntó. Ya sé que si los excónyuges se ponen de acuerdo y les cuentan mentiras a los monseñores que forman ese Tribunal pueden llegar a obtener una sentencia de nulidad según su conveniencia. Pero a mí en ningún momento se me dijo nada".

La vida les tenía deparada una noticia terrible, la muerte en un accidente de tráfico en 1985 de su hija Coral en Estados Unidos, una herida que nunca acabó de cicatrizar. La cantante, madre de otra hija de ese matrimonio, Conchitín, se refugió en su segundo marido, Ramiro Oliveros, con quien volvió a ser madre de Iris, quien ha desarrollado una importante carrera como consultora internacional y en los últimos tiempos ha estado muy centrada en labores humanitarias y solidarias.

placeholder Concha Márquez Piquer, en 2017 en una de sus últimas apariciones. (EFE)
Concha Márquez Piquer, en 2017 en una de sus últimas apariciones. (EFE)

Por estas diferencias irreconciliables había mucha curiosidad por cómo se desarrollaría la boda de su hija mayor, Conchitín, el 14 de octubre de 2005, en el palacio de Soñanes, a 30 kilómetros de Santander, con el empresario Ignacio Cermeño, con quien llevaba ya unos años de relación sentimental. Los cronistas sociales estaban muy pendientes de un esperadísimo encuentro de alto voltaje, ya que Concha Márquez Piquer acudiría con Ramiro Oliveros y Curro Romero con Carmen Tello. Para más inri, antes del enlace, la cantante tuvo un percance y se rompió un par de dedos de un pie en el baño, lo que impidió que disfrutara de un día tan importante para su hija, la protagonista, y también para ella.

Cada ocasión en que le preguntaban a Concha Márquez Piquer por la nulidad respondía lo mismo que en su libro, y así fue en 2002 en un almuerzo que compartió quien firma este reportaje en el hotel Miguel Ángel de Madrid con distintos miembros de la Peña Periodística Primera Plana, y en el que dio idénticos argumentos: "A Curro le deseo todo lo mejor del mundo y que sea feliz con la mujer que tiene. Se case o no se case con ella. Le deseo la felicidad más grande, como la que yo tengo ahora mismo. Fue el padre de mis dos hijas, que nacieron del amor y por amor. Que nadie se crea que yo soy la mala de la película. Yo no tengo nada que ver con los jueces de la Santa Rota. Son ellos los que tienen que decir sí o no. Si ya le han dicho un no a Curro es porque no encontraron motivo. Yo no soy la mala. ¡Os lo juro por Coral!".

placeholder Concha Márquez Piquer, con su hija Iris. (EFE)
Concha Márquez Piquer, con su hija Iris. (EFE)

Recordemos que Curro Romero ya planeaba casarse con Carmen Tello, pero no fue a la primera, hizo lo que se denominó una 'espantá' cuando faltaban 20 días para la boda civil. Ella llevaba cuatro años separada de Miguel Solís y él ya había roto con Ana María Pidal, con quien compartió dos décadas de su vida. Iban a contraer matrimonio el 1 de marzo de 2003 en la Hacienda Loreto, muy cerca de Espartinas, en Sevilla, la cuna del torero. Y de la noche a la mañana, tras una supuesta discusión, el matador de toros decidía que la boda se cancelaba.

Finalmente, las aguas volvían a su cauce y emitieron un comunicado para dejar constancia de que sí habría boda: "Ante las especulaciones últimamente suscitadas, queremos manifestar que nos seguimos teniendo el mismo amor y cariño, y que nos queremos tomar un tiempo de reflexión acerca de la celebración de nuestra boda". Una boda que se celebró el 16 de febrero, con invitadas de relumbrón, como su gran amiga la duquesa de Alba y su hija, Eugenia Martínez de Irujo, María Teresa y Terelu Campos e Isabel Pantoja, entre otras.

placeholder Curro Romero, Hijo Predilecto de Andalucía, en febrero de 2020. (EFE)
Curro Romero, Hijo Predilecto de Andalucía, en febrero de 2020. (EFE)

Debemos recordar que en abril del año pasado trascendía que Curro Romero había sido operado de un tumor maligno en la laringe, pero que la evolución era satisfactoria. Era la propia Carmen Tello quien relataba lo sucedido. "En diciembre ya le habían quitado un tumor malo que le había salido en la cuerda vocal derecha. Después de Reyes fuimos a pasar la revisión de ese nódulo maligno, iba todo perfecto, pero el doctor Esteban encontró algo nuevo", manifestaba.

Le diagnosticaron un cáncer de laringe, incipiente y superficial. Le hospitalizaron en el Viamed Santa Ángela de la Cruz de Sevilla, donde se le practicó una biopsia que determinó que se trataba de "un tumor maligno pero no había traspasado aún ni se había expandido. La operación era muy agresiva y podía suponer la pérdida de voz, así que se decidió a hacer este tratamiento". Los médicos apremiaron a Curro para que se sometiera al tratamiento lo antes posible: "Empezó en enero y le han dado 38 sesiones de radioterapia. Lo ha pasado mal, los efectos secundarios le han agotado", decía Tello.

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