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Curiosidades y datos que no sabías sobre el 8-M: escritoras, anécdotas y libros que deberías conocer
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Día de la mujer

Curiosidades y datos que no sabías sobre el 8-M: escritoras, anécdotas y libros que deberías conocer

El 8 de marzo es una jornada de compromiso y de lucha, pero también de celebración y aprendizaje. Por eso, repasamos anécdotas y curiosidades que deberíamos conocer

Foto: Flora Dodge 'Fola' La Follette, Rose Livingston y otra activista, en una marcha sufragista en Nueva York en 1913. (Unsplash/Library of Congress)
Flora Dodge 'Fola' La Follette, Rose Livingston y otra activista, en una marcha sufragista en Nueva York en 1913. (Unsplash/Library of Congress)

La conmemoración del Día Internacional de la Mujer cada 8 de marzo es un momento de reflexión y reivindicación, pero también de celebración. Los hitos feministas alcanzados en los últimos años, la visibilidad de esta fecha por parte de numerosas personalidades, desde el mundo de la cultura, la política, como demuestra la diputada Carmen Calvo, o la economía; son ejemplo de ello. Aunque no es nada nuevo, ya que a lo largo de la historia han sido muchas las mujeres (y cada vez más hombres como aliados) los que han defendido esa igualdad feminista.

No siempre ha sido fácil, pero con pequeños gestos y con grandes saltos se ha ido haciendo camino. Por eso, hoy queremos reivindicar el feminismo más divertido, cultural y curioso a través de multitud de anécdotas y obras relacionadas con el 8 de marzo y con las cuatro grandes olas feministas. Un pequeño resumen, ya que existen multitud de corrientes, ideas y piezas sobre cada parte de la historia. Corroborando desde un punto de vista más simpático que, a pesar de lo que dicen aquellos que tachan a las personas feministas de 'feminazis', todo esto va de luchar por derechos humanos y no de invadir Polonia.

placeholder Una de las manifestaciones feministas celebradas alrededor de todo el mundo. En este caso, en Lima, Perú. (EFE/Stringer)
Una de las manifestaciones feministas celebradas alrededor de todo el mundo. En este caso, en Lima, Perú. (EFE/Stringer)

De hecho, la propia fecha oficial del 8 de marzo ya nos lleva hacia la reivindicación de derechos, en este caso laborales. El origen del Día de la Mujer se remonta al 8 de marzo de 1875 en Estados Unidos, cuando más 120 de trabajadoras de una fábrica textil de Nueva York fueron asesinadas por la policía mientras hacían huelga por la igualdad salarial.

Uno de los muchos hechos que corroboró la necesidad de conmemorar este día que se hizo oficial por la ONU 100 años después, en 1975. Aunque fue el 8 de marzo de 1914 cuando comenzó a conmemorarse por parte de sufragistas socialistas en Berlín. Una jornada que tiene diferentes actividades o actos según los países, pero que está unida por un color: el morado.

placeholder Mujeres sufragistas inglesas piden el derecho a voto en 1908. (Imagen de archivo)
Mujeres sufragistas inglesas piden el derecho a voto en 1908. (Imagen de archivo)

Existen varias teorías sobre su uso, pero las tres principales aseguran que se debe a que era uno de los que representan a las sufragistas (las mujeres que luchaban por el voto de la mujer). La activista Emmeline Pethick-Lawrence, histórica sufragista, explicaba sobre sus símbolos: "El violeta, color de los soberanos, simboliza la sangre real que corre por las venas de cada luchadora por el derecho al voto, simboliza su conciencia de la libertad y la dignidad. El blanco simboliza la honradez en la vida privada y en la vida política, y el verde simboliza la esperanza en un nuevo comienzo".

Mientras que también existen expertos que creen que se debe a que este color es el que resulta al mezclar el azul y el rosa. Los dos tonos tradicionalmente asociados a lo masculino y a lo femenino. Aunque otros optan por explicar que se debe a que durante el incendio en la fábrica textil Triangle Wait Co. en 1911, otro de los grandes momentos dramáticos que dieron origen al 8 de marzo, el humo que salía era morado a causa de los tintes químicos de las prendas.

'Declaración de los derechos de la mujer y de la ciudadana'

No es la única curiosidad que encontramos a lo largo de las cuatro grandes olas feministas en las que se divide oficialmente la historia del feminismo para la mayoría de los expertos. Aunque antes hubo muchas mujeres que lucharon por la igualdad, se da por iniciado el movimiento bajo el contexto de la Ilustración, a mediados del siglo XVIII.

Aunque terminó de estallar bajo la Revolución francesa de 1792 con escritoras como Olympia de Gouges (que terminó en la horca por sus denuncias), con 'Declaración de los derechos de la mujer y de la ciudadana', o Mary Wollstonecraft. La madre de la escritora Mary Shelly, autora a su vez de 'Frankenstein', escribió 'Vindicación de los derechos de la mujer', denunciando que la 'Declaración de los derechos del hombre' era, literalmente, solo para los hombres. Dejando de lado a las mujeres y a los esclavos.

placeholder Tras la I Guerra Mundial y la II Guerra Mundial, donde tomaron la economía y los negocios, las mujeres pidieron no volver a estar encerradas en la esfera privada. (Corbis/Bettmann)
Tras la I Guerra Mundial y la II Guerra Mundial, donde tomaron la economía y los negocios, las mujeres pidieron no volver a estar encerradas en la esfera privada. (Corbis/Bettmann)

La segunda ola nos lleva hasta la mitad del siglo XIX, con las mujeres luchando por la igualdad laboral y el derecho a votar. Una segunda etapa en la que se logran metas tan importantes como el derecho a poseer propiedades, el del trabajo remunerado y acceso a la educación. Una etapa que se puede conocer de forma cinematográfica en películas como 'Sufragistas', con Carey Mulligan o Meryl Streep, que no ha dudado en denunciar la falta de paridad en Hollywood en multitud de ocasiones.

Además de con el pequeño papel que (aunque caricaturizado) es digno de ser recordado, el de Winifred Banks en 'Mary Poppins', que cantaba: "Y nuestras hijas y sus hijas, gritarán agradecidas: ‘¡Bien hecho, hermana sufragista!", siendo para muchas generaciones el primer personaje sufragista visto. Un tiempo que se enmarca en 100 años y que difiere mucho según cada país, pero que ha pasado a la memoria popular como la época de las pancartas. A pesar de la fama violenta que se ha querido otorgar, la mayoría de los actos eran sobre todo pacifistas y con tintes irónicos y caricaturescos. Usando el sentido del humor (aparte de alguna piedra) como arma.

placeholder Fotografía de la National Portrait Gallery donde se aprecia el programa oficial de la primera marcha multitudinaria por el voto femenino celebrada en marzo de 1913 en Washington DC. (Imagen de archivo)
Fotografía de la National Portrait Gallery donde se aprecia el programa oficial de la primera marcha multitudinaria por el voto femenino celebrada en marzo de 1913 en Washington DC. (Imagen de archivo)

Así, se podían ver multitud de pancartas en las manifestaciones y huelgas, pero también postales, láminas, dibujos en prensa e incluso bolsas de tela. Antes que las tote bags que encontramos ahora con palabras de Frida Kahlo o Mafalda, ya eran populares a finales del siglo XIX y principios del XX con frases para denunciar los abusos que sufrían y para exigir el derecho a voto.

Una petición que tardó mucho en oírse en la mayoría de países (en alguno incluso no se ha oído). Nueva Zelanda aprobó en 1893 el primer sufragio femenino sin restricciones, en territorios como Australia o Finlandia se produjo en los 10 primeros años del siglo XX, pero en la mayoría hubo que esperar aún más. Produciéndose en la década de los 20, 30, 40 o 50 del siglo pasado.

"Tan incapacitada para votar como un conejo"

No era de extrañar la reticencia, puesto que los políticos incluían discursos como el del primero ministro británico, Herbert Henry Asquith: "Por su naturaleza, una mujer está tan incapacitada para votar como un conejo", dijo el primer ministro británico Asquith, creyendo que no había más que hablar. Unas declaraciones de las que seguramente no esté nada orgullosa su bisnieta, la actriz Helena Bonham Carter.

Una etapa en la que tuvo un papel muy destacado un elemento insospechado: las bicicletas. Más allá de su faceta lúdica y deportiva, que nos aporta muchísimos beneficios para nuestro cuerpo y nuestra salud, fue una liberación para las sufragistas. "Para los hombres, la bicicleta en sus comienzos era un mero juguete, pero para las mujeres, se trataba de un corcel con el que poder cabalgar hacia un nuevo mundo", explicaba la revista 'Munsey' en 1896.

placeholder Lilí Álvarez, en el North London Tennis Tournament en Highbury, London. (Getty)
Lilí Álvarez, en el North London Tennis Tournament en Highbury, London. (Getty)

Además, debemos destacar que, en esta segunda ola, la moda volvió a jugar un papel fundamental. A pesar del carácter frívolo o superficial que se le ha querido, el armario de la mujer tiene un papel muy destacado en la historia que daría para muchos artículos más. Por eso, centrándonos solo en esta etapa de entre finales de siglo XIX y principios del XX, destacar que la eliminación del tradicional corsé, el hito de llevar pantalones como hicieron las españolas Lilí Álvarez y Herminia Borrell Feijóo o quitarse el sombrero era toda una revolución.

De hecho, a pesar de ser silenciadas en la mayoría de temarios de literatura española, la generación del 27 contó con excelentes artistas a las que se denomina las Sinsombrero, con nombres como Ernestina de Champourcin, María Teresa León, Concha Méndez o Rosa Chacel. Escritoras, pintoras, poetas, novelistas, escultoras o ilustradoras que buscaron cambiar la concepción cultural de la mujer la España de los años 20 y 30. Un camino que no fue fácil, tomando como ejemplo que dos de sus miembros -Maruja Mallo y Margarita Manso- fueron apedreadas por pasear por la Puerta del Sol sin sombrero. Lo que suponía una ruptura con el supuesto código de vestir de la época.

placeholder Concha Piquer protagonizó la primera película sonora en español en 1923, cuatro años antes de que Alan Crosland rodara 'El cantante de jazz'. (EFE)
Concha Piquer protagonizó la primera película sonora en español en 1923, cuatro años antes de que Alan Crosland rodara 'El cantante de jazz'. (EFE)

Además, hablar de la cultura sufragista y feminista de esos 100 años daría para mucho (muchísimo), pero sí es muy curioso destacar como un género musical logró ser feminista: la copla. A pesar de la apropiación que haría durante años la dictadura franquista de ella, desde sus inicios muchas de estas canciones eran modernas, progresistas y con un doble sentido que haría sonrojar a más de un nieto fan del trap al saber que sus abuelos cantaban eso.

Interpretado por mujeres que eran libres económicamente y con compositores abiertamente homosexuales, este estilo musical nacido en los primeros comienzos del siglo XX tiene letras como "llegó la hora del feminismo, y como siempre fuí avispada, y en todas partes me llevo algo, me llevé el acta de diputada (...), ¡viva el divorcio!", que canta Amaia Molina en 'La diputada'.

"Na' te debo, na' te pi'o"

Sin olvidar las palabras de 'La bien pagá' ("na' te debo, na' te pi'o. Me voy de tu vera, orví'ame ya"). Aunque quizás es menos conocido que 'Ojos verdes' nació en el Café de Oriente de Barcelona en 1931 de la mano de Rafael de León, con ayuda de Miguel de Molina y de Federico García Lorca, para ser un tema de amor entre dos hombres. De hecho, el primero en interpretarla fue el cantante Rafael Nieto, no Concha Piquer. Aunque, la música y su título, sí están dedicados al color de los ojos de la esposa del compositor Manuel Quiroga.

Un sinfín de curiosidades sobre esta etapa tan amplia que podemos conocer de la mano de obras tan reivindicativas pero entretenidas como la novela gráfica 'Sally Heathcote: Sufragista', de Mary M. Talbot, o con los libros '¡Ay, campaneras!' sobre la copla, de la historiadora Lidia García (autora del poscast del mismo nombre), y 'Mujeres para la historia: la España silenciada del siglo XX', de Antonina Rodrigo.

placeholder La primera minifalda del cine llegó a las pantallas en 1957 con la actriz Anne Francis en 'Planeta prohibido', de Fred M. Wilcox. (Cortesía/M.G.M)
La primera minifalda del cine llegó a las pantallas en 1957 con la actriz Anne Francis en 'Planeta prohibido', de Fred M. Wilcox. (Cortesía/M.G.M)

Un viaje en el tiempo por el movimiento feminista, para conmemorar el 8 de marzo, que nos lleva hasta la década de los años 60. Tras dejar atrás las dos guerras mundiales y los años 50, donde se habían recortado muchos avances por el regreso de la 'buena ama de casa'; se considera esta época la de la tercera ola del feminismo. Así lo reflejó la psicóloga y activista Betty Friedan, en su obra 'La mística de la feminidad' en 1963. A pesar de haber conseguido el derecho al voto y aspectos básicos como la educación o a emanciparse económicamente, la plena igualdad no existía.

Aquí comenzaron las primeras políticas sociales contra el maltrato de la mujer, las lucha por las leyes del aborto, la prevención de los asesinatos machistas, los delitos de prisión por violación o el derecho a los permisos de maternidad pagados en la mayoría de países occidentales. Además, se introdujeron conceptos como el patriarcado o los roles de género social. Además, la moda de nuevo jugó un papel fundamental, con los atuendos más sport de pantalones vaqueros y zapatillas deportivas que eran unisex, las minifaldas que popularizó la diseñadora Mary Quant o los bikinis.

placeholder Gloria Steinem ganó el premio Princesa de Asturias de la Comunicación y Humanidades. (Reuters/Vicent West)
Gloria Steinem ganó el premio Princesa de Asturias de la Comunicación y Humanidades. (Reuters/Vicent West)

Aunque para muchos el inicio de esta tercera ola fue la popularización de 'El segundo sexo', un ensayo de Simone de Beauvoir publicado en 1949 y que terminó con algunos de sus capítulos incluidos en el Índice de Libros Prohibidos por la Iglesia Católica a sus fieles en 1956. La francesa es una de las autoras más importantes para el movimiento, con permiso de Gloria Steinem.

Activista, escritora, periodista e icono, es una de las representantes del feminismo más relevantes de la historia. "En la década de los 50, cuando te casabas, te convertías en lo que era tu marido, por lo que parecía que era la última decisión que ibas a tomar", explicó en una entrevista para la revista 'People'. Activa a sus 87 años, Gloria Steinem fue una de las fundadoras de la icónica revista 'Ms', el primer medio feminista de la historia. Un espacio que sirvió de inspiración para las futuras periodistas, desde las corresponsables de guerra en Ucrania hasta las que lucharon bajo el lema 'nosotras paramos'.

'Si los hombres pudieran menstruar'

Además, al lado de Dorothy Pitman Hughes, fue parte de la legendaria foto que muestra a dos mujeres con puño en alto representando el empoderamiento femenino sin importar el color. Una vida plagada de ensayos, obras, artículos, críticas y autocríticas donde es imposible descartar solo una pieza. Aunque, desde un punto de vista más original y curioso, no deberías perderte su mítico artículo satírico: 'Si los hombres pudieran menstruar'. Escrito en 1978 para la revista 'Cosmopolitan', imagina un mundo donde los hombres mostrarían con orgullo su sangre, en lugar de la cultura de la vergüenza que se ha puesto sobre la regla.

Una tercera ola que en España llegó tarde, lastrada por la dictadura de Franco, pero que había conseguido colarse venciendo a la censura. Aunque el primer 8-M no se celebró en nuestro país hasta 1976, apenas 4 meses después de la muerte del dictador. Pero un año antes habían conseguido ya un hito importante, en 1975 las españolas por fin pueden abrirse una cuenta en el banco a su nombre y sin contar con un 'tutor'. Un reflejo de esa España de cambio, aunque sea en la ficción, está muy bien representado por Ana Duato (de la que quizás no conozcas estos 7 datos), Merche en 'Cuéntame', que ha cambiado mucho como mujer desde su inicio hasta el momento actual de la serie.

placeholder Imanol Arias y Ana Diosdado hablaban del divorcio en la serie 'Anillos de oro', de 1983. (Cortesía/RTVE)
Imanol Arias y Ana Diosdado hablaban del divorcio en la serie 'Anillos de oro', de 1983. (Cortesía/RTVE)

Aunque, volviendo a la realidad, la Transición española no se portó muy bien con el movimiento de la igualdad de derechos, ya que no quedan apenas rastros documentales de los logros de personas como Cristina Almeida, María Telo o Justa Montero, como se denuncia en la obra de teatro 'Españolas, Franco ha muerto', que dirigió la desaparecida Veronicá Forqué el año pasado. Por suerte, la cultura popular de los años 80 y comienzos de los 90 sí nos ha dejado testimonios gráficos de esa evolución que se vivió en España, como la serie 'Anillos de oro', de Ana Diosdado; la canción 'No controles', de Olé Olé, o el programa de educación sexual 'Hablemos de sexo', de la doctora Elena Ochoa.

El feminismo, como cualquier movimiento histórico y social que se extiende a través de diversos países y siglos, cuenta con multitud de aristas, visiones, interpretaciones o caminos. Una prueba está en la diversidad de formas que hay de entender el feminismo según cada corriente, pero también la división de sus épocas. Así, para muchas personas expertas, la tercera ola de feminismo se extiende hasta la actualidad. Mientras que, curiosamente para otras, los albores del siglo XXI nos trajeron la cuarta ola feminista.

placeholder Las escritoras Ana Garriga, Carmen Urbita, Isabel Cadenas y la humorista gráfica Anastasia Bengoechea, durante su participación en el debate Efeminista. (EFE/Javier López)
Las escritoras Ana Garriga, Carmen Urbita, Isabel Cadenas y la humorista gráfica Anastasia Bengoechea, durante su participación en el debate Efeminista. (EFE/Javier López)

Lo que sí está claro es que, haya corte temporal o no en su denominación, sí ha existido en sus formas. A pesar de todo el camino que queda por recorrer, y celebrando todo el camino recorrido, el feminismo cuenta con nuevas plataformas y altavoces. Sin olvidar lo formal u oficial, siempre necesario y educativo, nos centramos en nuestro tema de hoy, que es un feminismo desde el entretenimiento. Un ámbito que siempre ha existido como hemos podido repasar, pero que ahora alcanza su momento de máxima exposición gracias a internet. Nuevas voces como la de la escritora Inés Martín Rodrigo o la cantante, María Peláe.

Instagram, YouTube, Twitch o plataformas de podcast dan visibilidad a humoristas, novelistas, pintoras, cantantes, cómicas, youtubers, gamers, divulgadoras, científicas (que se enfrentan a nuevos retos aún en el siglo XXI), escritoras, ilustradoras y muchas más mujeres de cualquier edad que sin estas vías no tendrían un escaparate tan amplio. Por eso, aprender de feminismo de una manera lúdica y sencilla nunca ha sido tan accesible para cualquier persona que quiera involucrarse este 8 de marzo, y los que están por llegar.

La educación feminista empieza desde pequeños

Además, en esta cuarta ola o tercera ola 3.0 se abren nuevos caminos para seguir hablando de feminismo con temas como la identidad de género o sexual, el techo de cristal laboral, las denuncias de acoso laboral bajo el #yotambién (o #metoo) o la violencia obstétrica. Sin olvidar, uno de los cambios más bonitos para el presente y para el futuro: la educación feminista empieza desde pequeños. Seas adulto o niño, no puedes perderte libros infantiles como 'Cuentos de buenas noches para princesas rebeldes', 'Las princesas también se tiran pedos', 'Las chicas son de ciencias' o 'Yo, Jane'.

El feminismo del nuevo milenio nos trae también otra alegría. Atrás quedó el querer desprestigiar a las feministas como locas, solteronas o feas, los prejuicios se van diluyendo y nadie diría que Nathy Peluso, Dua Lipa, Emma Watson o Lola Índigo son más o menos feministas por su forma de vestir. Así, la causa por la igualdad entre todas las personas continúa evolucionando también a la par que la moda. Buscando cada vez más prendas unisex o intercambiando los roles habituales, como hicieron ya las mujeres con los trajes masculinos y como ahora hacen famosos como Harry Styles, que arrasó con sus looks similares a Jennifer Aniston, o Eduardo Casanova, en sentido contrario.

placeholder Una mujer camina junto al mural de las mujeres del barrio de Ciudad Lineal en Madrid, que fue atacado en un acto vandálico machista. (EFE/David Fernández)
Una mujer camina junto al mural de las mujeres del barrio de Ciudad Lineal en Madrid, que fue atacado en un acto vandálico machista. (EFE/David Fernández)

Sin embargo, las nuevas tecnologías no han desbancado al papel y lápiz (o rotulador), porque las pancartas vistas en las marchas feministas del nuevo milenio harían que María Zambrano, Clara Campoamor o Emilia Pardo Bazán se sintieran orgullosas de la diversión e ironía que encierran los mensajes. "Sin Hermione, Harry y Ron no habrían sobrevivido al primer libro", "las niñas ya no quieren ser princesas, quieren ser alcaldesas", "á(r)mate mujer, comienza la revolución", "calladita no estás más guapa", "ni sumisa, ni devota" o "somos más fuertes que un Nokia 3310", son solo algunas muestras de ello.

Aún con mucho por contar, intentemos que sea a través de proclamas, libros, canciones, series, esculturas, anécdotas, curiosidades y sobre todo en nuestra vida diaria como cada día se conozca más sobre el feminismo en todas sus versiones. Así, como dijo la periodista polaca Rosa Luxemburgo: "Por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres".

La conmemoración del Día Internacional de la Mujer cada 8 de marzo es un momento de reflexión y reivindicación, pero también de celebración. Los hitos feministas alcanzados en los últimos años, la visibilidad de esta fecha por parte de numerosas personalidades, desde el mundo de la cultura, la política, como demuestra la diputada Carmen Calvo, o la economía; son ejemplo de ello. Aunque no es nada nuevo, ya que a lo largo de la historia han sido muchas las mujeres (y cada vez más hombres como aliados) los que han defendido esa igualdad feminista.

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