En los últimos años, el género de la electrónica ha conquistado no solo las listas de éxitos, sino que también ha influenciado en la producción de los discos más vendidos. Artistas revelación, como Charli XCX, o más asentados, como la incombustible Kylie Minogue, han confiado sus carreras en sonidos ‘dance’ para triunfar en las pistas de baile. Sin embargo, originalmente, esa música también debe su popularidad a rostros españoles, como el de Dj Nano.
El madrileño es considerado uno de los mejores del mundo con más de 25 años de carrera. Alabado por referentes como Ferry Corsten o Judge Jules, ha trabajado en las mejores salas, llegando a congregar en un show hasta más de 50.000 asistentes.
DJ Nano en el festival 'Locos x la música'. (EFE)
Sin embargo, José Luis, o como le conocemos, Dj Nano, siempre se ha enfrentado al mito de que la noche confunde, como se popularizó en los años 90. En su primer libro, ‘Al otro lado de la cabina’, recalcó que odiaba la fiesta para romper el mito. No obstante, su frenética agenda fue su motor hasta que fue padre hace 12 años y tuvo que cambiar radicalmente su día a día. “Es un niño muy bueno, feliz y cariñoso con todo el mundo que le rodea”, escribió hace unos meses en su perfil de Instagram para felicitar al pequeño.
Fue su propio primogénito quien le motivó también a escribir su segundo libro, pero en esta ocasión como novela gráfica. “Quería poder ofrecer un trabajo para pequeños y mayores”, explica en exclusiva para Vanitatis. Su hijo, quien es amante del dibujo, también ha sido su guía durante el proceso de creación de esta obra, que acaba de publicar.
DJ Nano durante su concierto en el Winzink Center de Madrid. (EFE)
¿El cuerpo lo nota cuando no actúas?
Sí, claro. Hay una disciplina bastante importante con el tema de los horarios, la cual sigo desde hace tantos años para tener suficientes horas de sueño. Sin embargo, cuando no trabajo por la noche, es una maravilla porque tengo el día estupendo.
¿Se te trastocan los horarios?
Sí, sobre todo en verano porque es cuando estoy de gira tres meses y hago más de 85 actuaciones.
Segundo libro, esta vez formato cómic con historia ficcionada. ¿Qué te motivó a dar el paso de nuevo?
El primero fue un trabajo con el que nos sentimos muy a gusto, lo hicimos en pandemia y fue más especial, encima con la sorpresa mía, por lo menos, del buen resultado que tuvo con varias ediciones a la venta. Pues ahí teníamos claro que teníamos que volver a trabajar tarde o temprano. Fue redondo porque sabía lo que quería contar a lo largo de varios libros. Si todo sale bien, pues habrá más, habrá más, más historias y más aventuras. A mí me hacía especial ilusión ofrecerle a mi hijo de 12 años un trabajo para pequeños y mayores.
En el libro, intentas rebatir la idea de que el DJ no es la fiesta, sino que también puede ser incluso un aventurero
Sí, claro. Llevo predicándolo toda mi vida, porque el DJ profesional es algo mucho más amplio que la actuación. Como siempre digo, esa parte es el regalo que te da el trabajo que haces durante muchos meses y con muchas cosas que hay que trabajar para poder llegar ahí. Desde luego, efectivamente es mucho más que el momento ese de fiesta.
Expresas que la música es un lenguaje que puede unir. ¿Nos falta eso para unirnos más?
Totalmente, me siento muy orgulloso de trabajar en un momento en el que la gente, sea de la clase que sea, olvida sus pensamientos y lo único que quieren es pasarlo bien. Vivimos en un momento superpolarizado desde hace años; bien sea por la política, bien sea por cualquier cosa. Aunque parece que hay luchas entre unos y otros, la música, en mi caso electrónica, une. En un evento en el que estoy actuando delante de 50.000 personas, cada uno tendrá unos pensamientos y una forma de ver la vida, pero ahí están todos al unísono.
Aunque has recorrido el mundo, la mayoría de artistas con los que colaboras son españoles. ¿Ha sido elección personal?
Sí, porque me encanta la música española. En los últimos años, he podido colaborar y llevar a mi terreno a grupos que escucho mucho, sobre todo de rock. Hace años era totalmente impensable, porque era inimaginable que de pronto podías tener una canción con una banda como Viva Suecia.
Muchos grupos también veían al género electrónico con reticencia, debido a que consideraban que no tenía suficiente calidad...
Como el rock en su día, la electrónica viene de ser escuchada en clubs pequeños, donde la gente iba a consumir drogas de diseño y a cometer excesos. Eso quedó en la mente de muchas personas durante muchos años. No obstante, la evolución ha sido enorme en estos últimos 30 años y ahora mismo es una rama de música más. Ahora se escucha no solamente en discotecas, sino en cualquier punto, como en una película o en las composiciones de cualquier banda.
Es habitual que los nuevos artistas ya utilicen bases de electrónica para crear sus nuevos álbumes.
Es maravilloso, porque al igual que yo, que vengo de la electrónica pura, ahora utilizo guitarras para las composiciones. Antes un grupo que era totalmente guitarrero, como puede ser U2, ahora sus composiciones tienen una base de bomboneras hecha con electrónica.
¿La música actual depende de un algoritmo?
Creo que vivimos rodeados de ellos y en un momento de consumo superrápido. Los algoritmos mandan mucho en la creación pero también, por otro lado, vivimos un momento musical buenísimo. Se están haciendo unas composiciones excelentes y hay unos artistas increíbles. Con todo el tema de redes, al final parece que solo existe una canción.
Parece que si no estás en TikTok, no eres nadie.
Sí, sí, eso es una faena, porque creo que nos estamos perdiendo cosas increíbles en lo que a música se refiere.
¿Opinas que el éxito actual de la electrónica era de justicia?
Sí, esa propia evolución ha llevado a que la música sea una rama más y esté al lado de otros géneros. Hace muchos años salimos de ese nicho, donde todo era oscuro. Pienso que es merecido porque detrás de todo eso hay un trabajo cultural enorme gracias a los productores y a toda la gente que se ha dedicado a que vaya a otro punto.
¿Se ha desmitificado la electrónica asociada con la noche?
Sí, porque esa fama que tenía hace años era real. Al principio, en su mayor parte, se consumía para salir de fiesta, pero ahora mismo ya no es así. De hecho, en mis actuaciones, donde hay muchos miles de personas, la forma de consumir es muy distinta a la de aquel entonces.
En tus principios, hace ya más de 25 años, ¿te costó mucho ponerle límites?
Con mi persona no ha ido nunca, porque yo me dedique a trabajar constantemente. Nunca mezclé la diversión con el trabajo. En muchos momentos es divertido, pero para que lleguen, hay que trabajar mucho en otras cosas. Yo soy muy DJ, pero soy muy poco fiestero. Por lo tanto, no me costó porque me dediqué a hacer canciones y espectáculos.
Tu manera de vivir la diversión estaba totalmente alejada de la del resto, ¿no?
Sí, porque trabajaba cuando la gente se divertía. En esas edades, estaban todos mis amigos de fiesta y yo estaba viajando. Entonces, esa parte no la he vivido, no la vi.
¿Te encuentras en un momento en el que, se podría decir, que haces lo que quieres y como lo quieres?
Me encuentro en un momento muy bonito, porque al llevar tantos años, eso te hace ser más profesional y conocer más tu industria. Sí que es verdad que como los eventos han cogido más envergadura, tienes que pensar mucho más las cosas que antes. Es imposible trabajar sin tener una estrategia y hacerlo con una dedicación absoluta.
¿Se hace amigos siendo DJ?
Sí, claro, aunque es verdad que mi círculo de amigos siguen siendo los del colegio y los del barrio. No obstante, en la noche y en la industria de la música electrónica hay gente maravillosa.
Una de tus amistades es Froilán. ¿Cómo os lleváis?
Es una persona que conozco y amigo, como miles de personas más. No deja de ser un chaval que tiene veintipocos años, que va a discotecas donde yo curraba, y acabas conociendo a las personas que vienen a verte. Soy amigo, como de tantas personas en todos lados.
¿Hay un poco de mito en Froilán y la noche?
Él no es así, porque al final no deja de ser, como te digo, un chaval joven que sale con sus amigos a divertirse en la ciudad donde vive y hace las cosas que hace un chaval de esa edad. No ha hecho nada para tener esa imagen y además es un tío formidable.
¿Te costó compaginar tu profesión con la paternidad?
Cuando nació mi hijo, yo hacía pocos años que había despegado a nivel internacional, por así decirlo. Entonces me supuso un problema grande, porque sentía que me estaba perdiendo cosas de mi hijo cuando había llegado el momento que tanto había deseado. Cambié mi forma de trabajar. Si me tenía que ir a Japón, en vez de irme para siete bolos, por ejemplo, me hacían uno en Tokio y me volvía. Me daba unas palizas para poder estar el mayor tiempo posible.
Ahora que tu hijo es mayor y puedes hacer memoria de cuando le dijiste a tu madre que te ibas a dedicar a la música. ¿Cómo lo vives?
Son generaciones muy distintas y yo entiendo la vida de otra manera. Creo que nuestros padres, o la mayoría de esa generación, querían un ‘cásate, cómprate un piso y haz una carrera’, pero creo que es una equivocación porque si no quieres hacerlo, no pasa nada. Es lo que le digo yo a mi hijo: que disfrute de la vida, que aquí yo estoy para apoyarle de lo que quiera.
¿Te ha ayudado en tu carrera?
De momento no me está saliendo músico, por ahora dibuja mucho.
Le encantará el cómic
Él es uno de los protagonistas, ya que el libro mezcla la realidad y la ficción. Ha sido como un regalo que le he querido hacer. Cuándo le conté el proyecto, se volvió loco y se puso a dibujar para enseñarme bocetos. Le vi muy involucrado en el cómic y me hizo mucha ilusión poder incluirle dentro de la historia.
En los últimos años, el género de la electrónica ha conquistado no solo las listas de éxitos, sino que también ha influenciado en la producción de los discos más vendidos. Artistas revelación, como Charli XCX, o más asentados, como la incombustible Kylie Minogue, han confiado sus carreras en sonidos ‘dance’ para triunfar en las pistas de baile. Sin embargo, originalmente, esa música también debe su popularidad a rostros españoles, como el de Dj Nano.