Ignacio García de Vinuesa narra su infierno con las adicciones: "Mi hijo, con seis años, era consciente de que tenía un problema"
Tras 15 años en proceso de recuperación, Ignacio García de Vinuesa ha sido capaz de correr 21 maratones y ha recuperado una vida que llegó a perder por el consumo de drogas y alcohol: "Me vi desahuciado"
Ignacio García de Vinuesa, durante el pódcast 'Charlas adictivas'.
Como muestra de que las adicciones no discriminan, Ignacio García de Vinuesa ha ofrecido un sincero testimonio sobre los estragos que causaron en su vida. Economista y de buena familia, ha narrado su infierno con las drogas y el alcohol en el pódcast 'Charlas adictivas'. Un infierno del que se dio cuenta su hijo cuando apenas tenías 6 años: "Era perfectamente consciente de que tenía un problema".
Hasta llegar ahí, hubo muchos años de adicción, tal y como ha compartido con el conductor del pódcast, Ruy Arroyo. Tenía una tolerancia "muy propia de adictos", que le llevaba a consumir grandes cantidades de alcohol, sustancia a la que luego se sumó la cocaína para entrar en una espiral complicada. Al principio era funcional laboralmente; tiempo después, dejó de serlo hasta el punto de perder el trabajo.
Ignacio cuenta en este episodio que su madre le regaló un libro sobre el alcoholismo cuando solo tenía 18 años. Había empezado a beber desde muy joven y ella ya intuía que había un problema. De ella dice que le "ha dado la vida dos veces". La primera, la biológica; la segunda, permitiéndole hacer los tratamientos que ha hecho para poder superar sus adicciones y recuperarse.
Pero hasta que llegó a este punto, hubo varios intentos de dejarlo, con visitas a psicólogos y algunos centros. No funcionaron. En ese proceso "imparable", incluso llegó a casarse y formar una familia, aunque confiesa que no era su sueño. "El día que mi mujer me dijo que estaba embarazada, se me hundió el mundo porque sabía que no iba a ser un buen padre. Estaba atrapado en un mundo en el que consumía mucho y esa responsabilidad aceleró todo. Con mi segunda hija las cosas fueron peor".
Es un testimonio desgarrador que ahora puede contar desde la perspectiva de haberlo superado, de haber decidido terminar con esa vida y recuperarse. Pero para eso, algo común en muchos adictos, tuvo que tocar fondo. Por aquel entonces, se bebía un litro de cerveza nada más levantarse y consumía la cocaína que le hubiese sobrado de la noche anterior. El resultado fue que su mujer lo dejó, se alejó de sus hijos y su jefe lo despidió, precisamente por su problema de adicciones.
"Me encontré con 37 años, sin casa donde dormir y sin hijos", cuenta. Fue lo que le ayudó a tomar conciencia de que su única salida era terminar con aquello: "Mi vida iba a ser un cajero". Así que pidió ayuda a su familia, sus salvadores. Reconoce que si hubieran sido inflexibles, como pasa en otros casos, seguramente estaría viviendo en la calle.
Ignacio García de Vinuesa, durante el pódcast.
Pero su familia estaba muy bien posicionada, privilegiada, de las de toda la vida de La Moraleja, una exclusiva zona de Madrid. Pero sobre todo, una familia normal, que le había querido. Así que le ayudaron a ingresar en un buen centro: "Tenía un entorno privilegiado, con comida, a mesa puesta... era el infierno en la tierra, pero porque no tenía bebida".
Poco a poco, fue tomando conciencia de su consumo, especialmente a través de algunas fotografías de su vida. Una de ellas, que aún le remueve y que tiene que ver con su hijo mayor: "Tenía una cena y me llevé a mi hijo. Me fui antes de la hora para beber y empezar ya con un puntito. Estaba en la barra y mi hijo, que tendría 5 o 6 años, me dijo 'papá, ya llevas tres'. Es una foto que me remueve el alma. Fíjate si yo tenía un problema que mi hijo, con 5 o 6 años, era perfectamente consciente de que yo lo tenía".
Afortunadamente, con una terapia intensiva y mucha voluntad, las cosas han cambiado radicalmente desde entonces. Ahora solo ve ganancias en ese 'click' que le hizo la cabeza para querer dejar de consumir. Comenzó a hacer deporte y lleva ya terminadas 21 maratones. Ha recuperado la relación con sus hijos que un día perdió, vuelve a tener pareja -"una mujer estupenda", dice- y se gana la vida bien.
"He sido un hijo desastroso, un marido desastroso, un mal amigo. El consumo de drogas te hace perderte de ti mismo y perder tus valores", confiesa ahora que puede echar la vista atrás y dar ejemplo, no solo de que se puede salir de las adicciones, sino de que no discriminan y afectan lo mismo a una familia privilegiada, como la suya, que a cualquier otro entorno.
Como muestra de que las adicciones no discriminan, Ignacio García de Vinuesa ha ofrecido un sincero testimonio sobre los estragos que causaron en su vida. Economista y de buena familia, ha narrado su infierno con las drogas y el alcohol en el pódcast 'Charlas adictivas'. Un infierno del que se dio cuenta su hijo cuando apenas tenías 6 años: "Era perfectamente consciente de que tenía un problema".