Los últimos días de la familia Messi en Barcelona: llamadas, cenas y lágrimas
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Los últimos días de la familia Messi en Barcelona: llamadas, cenas y lágrimas

El astro argentino se despide de la ciudad que le ha visto crecer como futbolista con una cena en casa. Sus hijos estaban inscritos el curso que viene en su colegio de siempre

Foto: Antonela Roccuzzo y Leo Messi. (Reuters)
Antonela Roccuzzo y Leo Messi. (Reuters)

Fue casi como una broma. Leo Messi acababa sus vacaciones en Ibiza la semana pasada seguro de que volvía a Barcelona el jueves para firmar su contrato. Su padre aterrizaba en la ciudad, desde Miami, tras haber hablado con Joan Laporta para concretar los horarios de la firma. Y Leo, mientras, colgaba fotos de su estancia en las Pitiusas, con su mujer, sus hijos y su gran amigo, Luis Suárez.

Eran como mensajes a la afición, parecía que jugaba al gato y al ratón con sus fans, que avisaba de que algo estaba por venir. Pero nunca fue así. Él siempre pensó que se quedaba en Barcelona, como quería su familia, y esos gestos casi adolescentes se han convertido ahora en una pesadilla.

placeholder Leo Messi llora la despedirse de la afición blaugrana. (EFE)
Leo Messi llora la despedirse de la afición blaugrana. (EFE)

Nos lo cuentan personas que conocen al astro, quienes aseguran que está devastado. Sobre todo porque Antonela Roccuzzo y sus tres hijos pensaban quedarse aquí ya para siempre. Los hijos de Messi estaban ya inscritos en el colegio en el que han cursado toda su etapa escolar, una escuela internacional cerca de Castelldefels.

Colegio para los niños

Lo curioso es que Messi tenía tan claro que su estancia en Barcelona iba a ser larga, que cuando el matrimonio buscaba colegio para el primer hijo, visitaron una escuela concertada catalana en la que estudian familiares del argentino. Su visita al centro fue una locura, tal como nos cuentan algunos testigos de aquel momento, porque los niños lo reconocieron y se armó un buen revuelo. Finalmente se decantaron por un centro más exclusivo, privado y en inglés, lo que permite a la familia moverse por el mundo sin cambiar la educación de los niños.

Pensaban que en algún momento de sus vidas irían a Estados Unidos, acaso para que Messi terminara allí su carrera, en Nueva York, esperaban. Pero no ha podido ser. Se ha roto todo antes de tiempo. Y ahora tienen que buscarse la vida en otro país, y París parece la opción más viable. Lo más lógico, nos dicen las fuentes cercanas al jugador, es que mantenga su casa de Castelldefels, una fortaleza que ha ido ampliando con el tiempo. Tanto es así que hubo un momento en el que Messi tenía unos vecinos que le molestaban, por ruidosos, y para evitar conflictos les compró la casa. Siempre ha sido así, no le gusta tener problemas.

Foto: Antonella Roccuzzo y Leo Messi, en una entrega de premios en Londres. (Getty)

Su vida en Barcelona era casi anónima y en sus visitas a comercios y restaurantes pasaba casi desapercibido. Había logrado una integración total, tiene una casa también en Bolvir de Cerdanya, a donde se escapa con su familia. Y cuando alguien le pedía una foto, fuera donde fuera, se la hacía sin problemas. Hace unos meses, por Carnaval, estuvo en la tienda Menkes de disfraces para comprar él mismo la ropa de sus hijos y allí se hizo fotos con fans, imágenes que han colgado estos días en las redes para despedirle.

Cena de despedida

Muy casero y aficionado a organizar encuentros en su casa, Messi solía salir en Barcelona a locales de amigos, como los que el propio Suárez tiene en la capital catalana. El sábado por la tarde, horas antes de dar la rueda de prensa en la que se despedía de la afición blaugrana, Messi organizó una cena en su casa, un encuentro que se ha hecho casi viral porque invitó a Ibai Llanos, el famoso streamer, que ha contado cómo fue invitado por sorpresa.

Foto: Leo Messi, de vacaciones estos días en Ibiza. (Cordon Press)

En la cena estaban el Kun Agüero, íntimo de Messi, con quien ya no podrá compartir campo. Y los amigos más fieles del argentino: Jordi Alba y Sergi Busquets. La casa de la familia está rodeada estos días de prensa y aficionados que quieren ver a Messi entrar o salir. Ha sido así durante mucho tiempo, sabedores todos de que en esa vivienda se encontraban los jugadores de manera habitual.

Foto: Leo Messi. (Getty)

También en algunos restaurantes. Y en locales como los del propio jugador. Porque el astro ha logrado finalmente encarrilar su vida económica fuera del fútbol con inversiones hoteleras de la mano del Grupo Majestic, una compañía familiar que ha encontrado en Messi al socio perfecto para ampliar negocio. Son ya cuatro los hoteles que tiene el exblaugrana en España: Mallorca, Ibiza, Sitges y Valle de Aran.

¿Y Laporta?

Y mientras Messi se preparaba este fin de semana para dar un discurso ante la afición, el responsable de su marcha, Joan Laporta, trataba de sacudirse el mal momento con una visita a la Costa Brava. El jueves por la noche, el presidente del Barça estuvo en Cap Roig, el festival que dirige con gran éxito su amigo Juli Guiu, miembro del actual equipo directivo. Laporta fue uno de los asistentes al concierto de José Luis Perales en Calella de Palafrugell, una de las citas más ansiadas de este verano en este rincón de la Costa Brava. Perales terminó su concierto con ‘¿Y quién es él’?, acaso otra broma del destino.

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