Un público dividido, un homenaje a Jeanette y un corazón dirigido a su marido. Así podemos resumir lo que pasó este domingo por la noche en Madrid, con un Nicolas Sarkozy que no se perdió el concierto de su mujer, Carla Bruni. Un recital que se enmarcaba dentro del festival Los Veranos de la Villa, que cada año acoge el Centro Conde Duque, con diferentes artistas y géneros musicales.
Pero sí: Sarkozy llegó, se sentó en primeras filas y saludó. Y no solo eso: generó también división de opiniones. Testigos del momento nos cuentan que recibió un cálido aplauso de parte del público, pero otros no estaban tan de acuerdo con el recibimiento. Es más, algunos de los que habían comenzado a aplaudir por inercia al escuchar al resto, no dudaron en dejar de aplaudir cuando vieron cuál era el motivo.
Nicolas Sarkozy, antes del comienzo del concierto. (Europa Press/Ricardo Rubio)
El francés ocupó su sitio cuando faltaban exactamente tres minutos para que su mujer saliera al escenario, consiguiendo ese aura de intimidad que caracteriza todos sus conciertos. Fue entonces cuando se pidió al público que no se utilizaran los teléfonos móviles ni se grabaran imágenes, aunque los medios sí podían realizar fotos al escenario durante los primeros minutos de actuación.
Además del español, idioma en el que también intercalaba alguna que otra frase, Bruni cantó en inglés, francés e italiano, en algunos momentos con su guitarra y creando un momento intimista, versionando también 'Moon River' o 'The winner takes it all', de ABBA. Cantó también 'Le ciel dans une chambre' que es su versión en francés de 'Il cielo in una stanza' un éxito de la también italiana Mina.
Carla Bruni actúa en Madrid. (Europa Press/Ricardo Rubio)
No fue un recital largo. De hecho, ella misma avisó antes de comenzar que solo le dejaban cantar una hora. Se pasó algunos minutos para entregarse a un público cálido que llenó el Centro Conde Duque para arropar a la artista en esta noche madrileña en la que no faltó la compañía de su marido.
Pero la noche no fue cálida solo por la acogida del público. Los que vivan en el centro de la Península sabrán perfectamente que la temperatura estos días no permite que sean noches precisamente cómodas. El truco de Carla fue poner al pie del escenario un potente ventilador al que se acercaba de vez en cuando para refrescarse y evitar que el sudor le pegara el flequillo a la cara.
Claro que tampoco la cantante había elegido el look más adecuado para los cerca de 30 grados que la acompañaron durante el recital. Pantalón de cuero y camisa negra de manga larga fueron las dos prendas que compusieron su outfit, mucho más otoñal que veraniego y que suele lucir en todos sus conciertos.
Un público dividido, un homenaje a Jeanette y un corazón dirigido a su marido. Así podemos resumir lo que pasó este domingo por la noche en Madrid, con un Nicolas Sarkozy que no se perdió el concierto de su mujer, Carla Bruni. Un recital que se enmarcaba dentro del festival Los Veranos de la Villa, que cada año acoge el Centro Conde Duque, con diferentes artistas y géneros musicales.