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"UNA TRISTEZA MAYÚSCULA"

La emotiva carta de Enrique Bunbury recordando los últimos días de Pau Donés

El artista zaragozano relata en sus redes sociales el tiempo que compartieron en California en la última etapa del fallecido cantante

Foto: Bunbury. (EFE)
Bunbury. (EFE)

Entre las numerosas despedidas brindadas a Pau Donés, fallecido este martes a los 53 años a causa del cáncer, una de las más entrañables ha sido el vivo relato que sobre él ha publicado Enrique Bunbury, en el que habla del tiempo que compartió con él en California en su última etapa y sobre cómo trató de recuperar el tiempo perdido con su hija.

"Cuando me llamó para pasarme por su casa y escuchar las canciones terminadas, me anunció que se volvía a España para una revisión. Tuve un mal presentimiento. Al poco, me dijo que se quedaba allí y que le quedaba muy poco tiempo. Quería grabar su disco. Era su obsesión", ha rememorado el zaragozano en sus redes sociales.

Su escrito, que arranca con un "Mi querido Pau nos ha dejado hoy", se remonta a su primer contacto con Donés en 1998, "cuando recién publicado su primer álbum", fue a tocar "a la Morrisey, una sala de conciertos de Zaragoza, de escenario y aforo modestos".

  Pau Donés, en su último vídeo. (YouTube)
Pau Donés, en su último vídeo. (YouTube)

"La Flaca' todavía no había sido el éxito fulminante e internacional que le catapultó unos meses después", señala Bunbury, que ya se fijó entonces en un guitarrista "sobresaliente", Jordi Mena, músico de su propia banda desde hace una década.

Se sucedieron a partir de entonces una serie de encuentros "puntuales en diferentes lugares del planeta", como un almuerzo en Los Ángeles en el que el músico catalán le confesó "apenado que lo que más le fastidiaba del éxito y las giras era haberse distanciado de su propia hija y no haber pasado con ella mucho más tiempo".

[LEER MÁS. Pau Donés llevaba meses arreglando sus cosas: la herencia del cantante de Jarabe de Palo]

"Al poco le diagnosticaron la enfermedad", recuerda Bunbury, que volvió a tener contacto con Donés tiempo después, cuando este decidió que dejaba la música y se mudaba a California "a surfear y pasar el máximo de tiempo con su hija".

Con su ayuda encontró colegio para la niña y casa en Venice Beach. "A partir de entonces nos vimos y hablamos mucho más a menudo", prosigue el relato, que cuenta cómo Bunbury le pasó su Fender Jazz Bass para grabar las demos de su nuevo y último disco, 'Tragas o escupes', recién publicado. "La muerte de Pau es una tristeza mayúscula para todos los que le conocimos. Pero la lección de vida y muerte que nos deja es imborrable. Murió, seguro, como vivió toda su vida. Con una sonrisa", concluye.

 Loquillo, en una imagen de archivo. (Getty)
Loquillo, en una imagen de archivo. (Getty)

Este entrañable recuerdo contrasta con el de otro músico, Loquillo, que ha sido muy criticado por su egocentrismo. "Recuerdo la primera vez que conocí a Pau Donés. Guardaba un autógrafo mío que le había firmado yo cuando aún no se dedicaba a la música", ha escrito antes de que algunos usuarios de Twitter le echaran en cara su falta de humildad por considerar que el cantante que formó parte de Los Trogloditas se ha centrado en sí mismo y en su figura en vez de ceder por completo el protagonismo al recién desaparecido cantante.

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