Las razones por las que Isabel Preysler no acompaña a Vargas Llosa en su viaje a México
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Las razones por las que Isabel Preysler no acompaña a Vargas Llosa en su viaje a México

En la ciudad de Guadalajara se inauguraba el jueves la IV Bienal dedicada al premio Nobel. Pero el escritor no ha acudido con su actual pareja, como en ocasiones anteriores

Foto: Isabel Preysler y Mario Vargas Llosa. (Getty)
Isabel Preysler y Mario Vargas Llosa. (Getty)

Mario Vargas Llosa viajaba el martes a México acompañado de su hija Morgana. En la ciudad de Guadalajara se inauguraba el jueves la IV Bienal dedicada al premio Nobel. A diferencia de otros viajes, esta vez Isabel Preysler no le acompañaba. Se ha quedado en la mansión de Puerta de Hierro, de la que solo sale para gestiones y recados, y era la hija del escritor la que se convertía en el mejor apoyo de su padre.

Hubo un tiempo en que las relaciones filiales se interrumpieron cuando apareció Preysler, pero el tiempo amainó esos desencuentros. Patricia Llosa, la mujer que compartió más de cinco décadas matrimoniales, tuvo mucho que ver con esa paz familiar. Una vez que hubo reparto de patrimonio, las aguas afectivas volvieron a su cauce y en la actualidad las relaciones son excelentes. Los nietos adoran a su abuelo y hay constancia gráfica de esas estancias donde el escritor hace de guía turística por Segovia o en Madrid en visitas culturales al Museo del Prado.

placeholder Vargas Llosa, con sus nietas. (Foto distribuida en redes sociales)
Vargas Llosa, con sus nietas. (Foto distribuida en redes sociales)

La ausencia de Isabel Preysler podría tener que ver con su estado de ánimo desde que murió su madre, Betty Arrastia, que durante los últimos veinte años vivía en la casa familiar de Madrid también con Tamara y con Ana Boyer hasta que esta se casó. Una dedicación total en los últimos tiempos cuando ya la matriarca de la saga era más dependiente. Hasta ese momento, Beatriz Arrastia, que falleció con 98 años, era una mujer independiente y viajera que lo mismo se desplazaba a Miami para estar con Chábeli, Enrique y Julio José que realizaba excursiones a la zona de Navarra donde nacieron parte de sus antepasados.

Triste y abatida

Isabel ha permanecido enclaustrada y fue el propio Vargas Llosa el que explicaba en un acto en la Casa de América cómo se encontraba su pareja: “Está muy triste. Es un momento muy duro para ella”. Y así continúa guardando luto y con pocas ganas de volver a la vida activa y menos a la social. En este caso, lo que supone realizar un viaje largo, al que está acostumbrada y no le cuesta hacer maletas, sí, pero no en estos momentos.

Aunque se trataba de un tema profesional, como es el encuentro de escritores, Vargas Llosa es el protagonista principal de esta bienal y Preysler le ha acompañado en otras ocasiones. Se otorgará un premio a la mejor novela escrita en español publicada entre enero de 2019 y diciembre de 2020. Por la pandemia, el año pasado no pudo celebrarse. En esta ocasión, la convocatoria literaria está dedicada al lenguaje, la poesía y la libertad, como explicó en la intervención de apertura el escritor. En el aspecto más personal, aseguraba antes de que comenzara el acto que a sus 85 años se encontraba “más joven que nunca”, y así lo corroboraba su hija Morgana que en este viaje es su mano derecha e izquierda.

​La mano derecha de Llosa

Morgana, licenciada en Historia y fotógrafa de profesión, ha publicado su trabajo en reconocidas publicaciones, ha colaborado con su padre y ha expuesto tanto individualmente como en muestras colectivas. El divorcio de sus padres originó una brecha familiar importante ya superada. Por un lado, ella y su hermano Gonzalo, y por otro, Álvaro, que desde el primer momento se posicionó junto al escritor. Durante un tiempo, los dos no querían saber nada del nobel y eso traía como consecuencia que tampoco pudiera ejercer de abuelo con estas cuatro nietas: Josefina, Ariadna, Isabella y Anaïs.

placeholder José Antonio Vera y Morgana Vargas Llosa. (EFE)
José Antonio Vera y Morgana Vargas Llosa. (EFE)

La ruptura filial fue muy dura para los dos bandos, que un buen día decidieron que no tenía sentido mantener el distanciamiento familiar. El año pasado, una de las salidas de Vargas Llosa con su familia fue a Segovia y se fotografiaron, como cualquiera de los muchos turistas, delante del acueducto y en otros lugares emblemáticos de la ciudad. Los testigos presenciales señalaban que se le veía feliz y orgulloso de compartir esos momentos con ellas. Antes de la ‘era Preylser’, Morgana y sus hijas se instalaban en el domicilio familiar en la calle Flora, un imponente piso de trescientos metros cuadrados en el centro de Madrid. Este piso le tocó en el reparto del divorcio al nobel y, dadas las buenas relaciones actuales, la hija y las nietas estén viviendo en ese lugar

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