Cuando Julián Muñoz y Mayte Zaldívar eran taberneros honrados y servían macarrones con chorizo
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LAS COSAS HAN CAMBIADO

Cuando Julián Muñoz y Mayte Zaldívar eran taberneros honrados y servían macarrones con chorizo

Se conocieron en Madrid y se reencontraron en el pueblo de San Martín de Valdeiglesias, donde abrieron su primer local, pero fue en Marbella donde triunfaron sirviendo comida casera

Foto: Julián Muñoz, en la entrevista de Telecinco. (Mediaset)
Julián Muñoz, en la entrevista de Telecinco. (Mediaset)

Julián Muñoz será el protagonista del programa que se emite este viernes en Telecinco en un formato parecido al de Rocío Carrasco. Bajo el título ‘No es la hora de la venganza, es la hora de la verdad’, el que fuera alcalde de Marbella contará su versión de la etapa que vivió con Isabel Pantoja. Pasó de bautizar la casa en la que vivían como Mi Gitana y decir públicamente la famosa frase de “Gitana, ¿tú me quieres?” a contar en una intervención en ‘Lazos de sangre’ que la artista fue lo peor que le ocurrió en su vida. Incluso llegó a definir esa etapa de enamoramiento, cuando la policía municipal cerraba las calles por donde pasaban, de “encoñamiento”. Tras su ruptura y su paso carcelario no volvieron a hablarse.

Ahora, Isabel Pantoja vuelve a ser protagonista de una historia aparentemente de amor que acabó con los actores principales y colaterales en la cárcel por la operación Malaya. En el caso de Pantoja y Mayte Zaldívar, por blanqueo de capitales. La artista y la exmujer de Muñoz fueron condenadas y un tiempo después ingresaron en prisión. El edil fue detenido en 2006 en la segunda fase de Malaya y tuvo varias sentencias condenatorias por cohecho, malversación de fondos públicos, prevaricación urbanística y otros delitos. No llegó a cumplir todas las condenas debido a una patología cardiovascular. En 2017 la Audiencia Nacional permitió que cumpliera lo que restaba de condena en su casa con un dispositivo telemático. Un año después, un vídeo en el que se le veía bailando de madrugada en un local de Marbella hizo que se anulara la decisión judicial y volvió al Centro de Inserción Social (CIS) de Algeciras.

placeholder Isabel Pantoja. (Getty)
Isabel Pantoja. (Getty)

En noviembre cumplió 74 años y en la actualidad mantiene la libertad condicional. Una de sus últimas declaraciones, antes de que se hiciera público la grabación del serial, ya marcaba la pauta de lo que será la versión de su historia televisiva: “Llega un momento en que cada uno tiene que cargar con su mochila. No sé si ella tiene problemas económicos. Si los tiene, ni me interesa, ni me importa”.

A diferencia de su exmarido, Mayte Zaldívar ha preferido mantener su privacidad alejada de los medios y, por el momento, no quiere hacer declaraciones. Lo que sí mantienen ambos es su animadversión hacia Isabel Pantoja. La infidelidad de su marido la definió gráficamente de esta manera: “Julián se comía los filetes fuera hasta que se trajo la vaca a casa”.

Los primeros años

Muñoz y Mayte Zaldívar no siempre estuvieron en el lado oscuro. Hubo un tiempo en que eran una pareja que se buscaba la vida legalmente como “taberneros honrados”. Se conocieron en Madrid y volvieron a reencontrarse en el pueblo de San Martín de Valdeiglesias, donde vivía Julián, al que se le conocía como Cachuli. Mayte ya era madre de una niña y decidieron unir sus fuerzas. Abrieron un primer local que funcionó regular y fue entonces cuando la pareja cambió de aires y viajó a Marbella para iniciar un nuevo proyecto relacionado con la restauración, que era lo que sabían hacer. Su primer local lo abrieron en Marbella al lado del campo de fútbol. Lo llamaron Mayte I, después vendría Mayte Puerto, que abrieron en Puerto Banús.

placeholder Mayte Zaldívar. (Mediaset España)
Mayte Zaldívar. (Mediaset España)

El restaurante no estaba en la mejor zona, no servían menús cinco estrellas, pero sí comida casera a buen precio. Zaldívar se encargaba de la cocina y Julián del comedor y de las comandas. Formaban un buen equipo. Durante unos años, los periodistas que cubrían los veranos de Marbella eran los principales clientes. Se comía bien, a buen precio y se corrió la voz de lo buena cocinera que era Mayte. Sus macarrones con chorizo al horno, la carne guisada y los boquerones y acedías bien fritos se convirtieron en el principal reclamo. Las sobremesas se podían alargar hasta bien entrada la tarde cuando ‘Cachuli’ con su gin-tonic o su orujo de hierbas se sentaba con los periodistas y les informaba de lo que sucedía en el mundo de los famosos. Era un buen colaborador aunque le gustaba adornar las historias y todo lo que contaba había que tamizarlo.

placeholder Julián Muñoz. (Mediaset)
Julián Muñoz. (Mediaset)

Mayte, mientras tanto, organizaba la cocina para volver a abrir por la noche. A ella se la consideraba la cabeza pensante y trabajadora. Muñoz, el relaciones públicas. El restaurante se convirtió también en lugar de encuentro para los temas de investigación de los periodistas de ‘Interviú’ y ‘Tiempo’. Se reunían con sus contactos al ser un lugar discreto alejado de los circuitos de moda. Durante esa época, el matrimonio trabajaba honradamente y nadie de los que acudían a degustar los menús caseros intuía cómo acabarían años después. Marbella se convirtió en 'ciudad sin ley'. Apareció Isabel Pantoja, a la que Cachuli quiso contratar como imagen de la ciudad. Un contrato que no se hizo efectivo porque ya se rumoreaba la relación sentimental entre ellos. El alcalde ya había comenzado a "comerse la vaca", como definió Zaldivar la infidelidad. Tiempo después, Mayte anunció en un programa de Canal Sur que a su casa llegaban bolsas llenas de dinero. Fue entonces cuando saltó el caso Malaya. Lo que habrá que ver es si el título se ajusta a la verdad y no hay venganza, ni resentimiento.

Julián Muñoz
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