Las fotos de Antonio Banderas y la felicidad de Stella del Carmen: el clan Banderas unido en la Semana Santa más especial
El actor malagueño participa un año más como mayordomo en la procesión de Lágrimas y Favores, acompañado de Nicole Kimpel, su hija y su yerno, en su primer Domingo de Ramos como matrimonio
Hay tradiciones que, por mucho que pase el tiempo, no se negocian. Y si hay una cita marcada en rojo en el calendario de Antonio Banderas, esa es el Domingo de Ramos en Málaga. Este 2026 no ha sido una excepción, aunque sí ha tenido un matiz especial: ha sido la primera Semana Santa tras la boda de su hija, Stella del Carmen Banderas, con el empresario estadounidense Alex Gruszynski. Un nuevo capítulo en la vida del clan que se ha dejado ver, como manda la tradición, entre incienso, emoción y mucha complicidad familiar.
El actor ha vuelto a cumplir con su papel de mayordomo del trono de la Virgen María Santísima de Lágrimas y Favores, una de las imágenes más queridas de la ciudad. Lo ha hecho en la parroquia de San Juan Bautista, el mismo lugar donde fue bautizado y donde cada año se repite un ritual que para él trasciende lo religioso. "La Semana Santa me une a mi tierra, a mis raíces, a mi identidad", ha explicado a EFE. Y basta verle en estas fotos para entender que no es una frase hecha.
En el interior del templo, antes de que se abran las puertas y Málaga contenga la respiración, Banderas se mueve como uno más entre sus compañeros cofrades. Cercano, sonriente y atento a cada detalle. En una de las escenas, vestido con un sobrio conjunto en tonos oscuros —jersey verde sobre camisa blanca y pantalón negro—, se le ve relajado, intercambiando gestos de complicidad con quienes le rodean. No hay rastro de la estrella internacional, sino del malagueño que vuelve a casa.
A unos metros, el foco se desplaza inevitablemente hacia la siguiente generación. Stella del Carmen, discreta pero cada vez más presente, ha vivido este Domingo de Ramos acompañada de su marido, Alex Gruszynski. La pareja, que se casó el pasado octubre, desprende esa calma de los recién estrenados en una nueva etapa vital: miradas cómplices, conversaciones al oído y una naturalidad que contrasta con el ruido mediático que rodeó su boda. En las imágenes se les ve integrados, atentos a lo que ocurre a su alrededor, como uno más dentro del engranaje emocional de la Semana Santa malagueña.
En cuanto a estilo, Stella apuesta por una estética relajada pero cuidada canalizada en un pantalón vaquero de corte recto, blazer en tono neutro y deportivas blancas. Una combinación que equilibra comodidad y tendencia. A su lado, Alex opta por un look igualmente sobrio, con jersey de punto en gris y pantalón oscuro, en sintonía con el ambiente contenido del momento.
Tampoco ha faltado Nicole Kimpel, presencia habitual en la vida del actor y también en estas fechas tan señaladas. Su complicidad con la familia es evidente, moviéndose con naturalidad entre conversaciones y saludos en uno de los accesos al templo. En una de las escenas, comparte confidencias con otra invitada mientras consulta el móvil, ajena por un momento al bullicio que se concentra en el interior.
La emoción ha ido en aumento a medida que se acercaba el inicio de la procesión. Minutos antes de que se abrieran las puertas, el silencio se ha impuesto y los cofrades han entonado una canción a la Virgen, en uno de esos instantes que condensan el espíritu de la Semana Santa. Para Banderas, que lleva más de dos décadas implicado activamente en esta hermandad, es una forma de reconectar con lo esencial.
Hay tradiciones que, por mucho que pase el tiempo, no se negocian. Y si hay una cita marcada en rojo en el calendario de Antonio Banderas, esa es el Domingo de Ramos en Málaga. Este 2026 no ha sido una excepción, aunque sí ha tenido un matiz especial: ha sido la primera Semana Santa tras la boda de su hija, Stella del Carmen Banderas, con el empresario estadounidense Alex Gruszynski. Un nuevo capítulo en la vida del clan que se ha dejado ver, como manda la tradición, entre incienso, emoción y mucha complicidad familiar.