Es noticia
Menú
Julia Medina: "Salir de Operación Triunfo no es el problema; lo difícil es no saber quién eres"
  1. Famosos
Entrevista

Julia Medina: "Salir de Operación Triunfo no es el problema; lo difícil es no saber quién eres"

La cantante gaditana encarna un ejemplo de resiliencia y esfuerzo constante. Mientras ultima su candidatura al Benidorm Fest, ha lanzado un nuevo single en el que refleja el proceso personal que ha seguido para aprender a quererse a sí misma

A Julia Medina nunca le han asustado los retos. Desde que la conocimos en 2018 en Operación Triunfo, donde quedó quinta finalista de una de las ediciones más potentes del formato, ha demostrado que su carrera se construye a base de constancia y personalidad propia. A su trayectoria musical le suma ahora el Benidorm Fest, un desafío que compagina con sus estudios de Psicología y con el lanzamiento de ‘Mi Templo’, un single íntimo en el que habla del proceso de quererse a sí misma desde la vulnerabilidad y la aceptación.

En esta entrevista con Vanitatis, la cantante reflexiona sobre sus miedos, su proceso de superación y la importancia del autocuidado en su día a día. El deporte, la música y el apoyo incondicional de sus seres queridos, especialmente de su pareja Guille, han sido pilares fundamentales para construir a la Julia Medina de hoy, una artista más consciente, fuerte y en equilibrio consigo misma.

PREGUNTA. En la letra de tu último single, ‘Mi templo’, relatas: “Quererme tal y como soy”, ¿quién es Julia Medina a día de hoy?

RESPUESTA. Comparándome con el pasado, me veo mucho más mayor y más segura de mí misma, aunque tenga momentos de inseguridad, que es de lo que habla esta canción. Es un poco de mantra para recordarme que hay que quererse un poquito más.

P. ¿Qué victoria interna recuerdas en todo este proceso como lo más difícil?

R. Puede ser perfectamente haber sacado esta canción porque me deja muy vulnerable, muy desnuda. Al final hablo explícitamente de cosas muy personales y nunca me imaginé sacarla, por eso para mí ha sido una victoria interna.

P. Por otro lado, también escribes “Quererme tal y como soy”, ¿cómo ha aprendido la Julia de hoy a hablarse a sí misma?

R. La lucha con uno mismo es muy cansada y todos nos sentimos así todo el tiempo. Me ha ayudado a hablarme un poquito mejor y, los días que se me olvida, la tengo ahí a modo de diario o recordatorio de que tengo que quererme.

P. Cuando escucharon la canción, relataste que te dijeron “antigua” por parte de la discografía. ¿Cómo sentiste esa frase y que te permitió no dudar de tu proyecto? ¿sentiste que la industria intenta moldearte más que potenciarte?

R. Entiendo lo que querían decir, porque después un sonido de trabajar un pop rock, pero un poco más indie y de pronto llegué con esa balada, que es un pop clásico. Ahí es cuando entendí que nuestros caminos no tenían que ir por el mismo sitio porque me da igual que suene antiguo a tu criterio porque es mi canción y es lo que soy y es lo que quiero cantar ahora.

P. ¿Sentiste que la industria intentaba más moldearte que potenciarte?

R. La verdad es que nunca he sentido eso. De hecho, esta vez que me dijeron que sonaba antigua me chocó mucho porque mi experiencia con la discográfica con la que trabajaba es que siempre me han dado la libertad absoluta para hacer las canciones que quisiera. Recuerdo que cuando salí de OT, mi primera reunión con Manuel Marto allí en la discográfica, me dijo: “bueno, vete y tráenos un disco”. Es decir, en ningún momento me dijo que tenía que ser de un estilo. Todos tenemos como ese estereotipo, esa idea maligna de las discográficas, como un producto o un maniquí, y te van moldeando. No ha sido mi experiencia, la verdad.

placeholder Julia Medina durante una entrevista con Vanitatis. (V. V.)
Julia Medina durante una entrevista con Vanitatis. (V. V.)

P. Muchas veces, al salir de OT, ¿los concursantes sienten miedo por los límites creativos y la incertidumbre sobre su futuro artístico?

R. Creo que los límites se los pone uno mismo, porque cuando tú tienes claro a dónde quieres ir, da igual. El que se te cruza por el camino y te diga que te estás equivocando, tú le dices, ‘pues váyase, suélteme el brazo, señora’, y sigues por tu camino. El problema es cuando no sabes y te dejas llevar por todas las opiniones de tu alrededor. Entonces, por eso los límites no los solemos poner a nosotros mismos.

Has hablado de que te sentiste vulnerable cuando entraste a la academia de nuevo. ¿Hay alguna parte de ti que todavía no has perdonado del todo de esa etapa?

R. No, qué va, estoy superorgullosa desde que entré a la academia hasta el día de hoy. Hay veces que lo pienso como para valorar el momento presente, ¿no? Y digo… he vivido tantas cosas chulísimas y justo en Operación Triunfo me lo pasé superbién. Es como el típico campamento de verano donde viviste muchísimas cosas superincreíbles. No cambiarían nada de lo que viví en ese sitio.

P. Algunos concursantes evitan vincularse a OT, mientras otros, como tú, reconocen la experiencia y saben aprovecharla, ¿cómo lo valoras?

R. De mi edición, por lo menos, todo el mundo está supercontento de haber pasado por OT. Todos lo llevamos por bandera y creo que todos compartimos ese sentimiento de nostalgia de que nos encantaría reunirnos en esa academia, aunque fuera por un día.

P. ¿En algún momento consideraríais revivir la experiencia juntos, aunque no fuera de la academia, en una casa rural u otro lugar?

R. Se estuvo intentando mucho tiempo. Lo que pasa es que no encontrábamos fue dificil. Al final somos 16 personas, cada una de un sitio, cada una ya después de 7 años, cada una con su vida y es muy complicado. Luego, es cierto que, en mi caso, por ejemplo pasaré fin de año con Afri, María Escarmiento, Sabela, Marilia, con todos nuestros novios en una casa rural. Cuando quieres, puedes, ¿sabes? Y me encantaría, muchas veces lo he pensado, digo, tío, si fuera rica, les pagaba a todos un viaje para que no tengan excusa y tengamos que juntarnos en una casa rural porque sería increíble compartir eso otra vez juntos.

P. En redes sociales, cuando compartís reuniones con África, María, etc., ¿habéis notado comentarios sobre “bandos” por no aparecer con todos, como Natalia, debido a que vuestras vidas son distintas?

R. Somos personas; no estamos obligados a ser todos amigos, porque al final encajas más con unos que con otros. Es cierto que con Natalia, por ejemplo, hacía muchísimo que no la veía, y me la encontré hace unos días. Nos dimos un abrazo, hasta el punto de que se me saltó una lagrimilla, porque, aunque no compartamos el día a día, cuando nos vemos sentimos que todo el cariño que nos tenemos florece. Nos dijimos: “Es verdad, tío, que te quiero y que no nos vemos nunca”. Justo estuvimos hablando de que hay que juntarse, y además vivimos en el mismo barrio, así que tienes que venir a casa. Al final, como con los compañeros del colegio, habéis vivido algo increíble, pero al salir cada uno hace nuevas amistades porque han pasado muchos años. No hay dos bandos; es simplemente la vida.

P. Cuando saliste de OT, te sirvió mucho hablar con los del 17. ¿Quién te ayudó más?

R. De los del 17, yo recuerdo a Ricky Merino, que trabajó en nuestra edición, en el chat y yo le decía, pero ¿queréis ser nuestros amigos cuando salgamos nosotros de aquí? Y él dijo, bueno, sí, pero en el fondo no, no querían ser nuestros amigos (risas). Luego sí que me lo ha contado, como, hombre, os teníamos envidia porque estabais viviendo lo que nosotros acabábamos de vivir hace unos meses. Y luego la vida sí que me ha cruzado, bueno, Roi es de mis mejores amigos, admiro un montón todo lo que está haciendo Nerea, obviamente Aitana y Amaia que lo petan, es muy guay.

Cuando visitaste la academia en 2020 te preguntaron cómo era que la gente te pidiera fotos por la calle y, entre risas, dijiste que a ti ya habían dejado de pedírtelas. ¿Crees que un formato tan potente puede crear una realidad paralela que luego choca de frente con la vida real?

R. Sí, yo lo llevé mal porque soy supertímida, aunque a veces no lo parezca. Los primeros contactos con la gente me cuestan mucho. Entonces, cuando me paraban… y no solo por la foto, porque eso me daba igual, era más por comentarios tipo: “¿Te has comido ya tu plato de puntillitas?” Yo había dicho: si gano, me voy a gastar los 100.000 euros el primer día invitando a todos mis amigos a pescadito frito, a puntillitas. Y la gente me paraba por la calle para preguntarme eso. Para mí era muy raro, porque no conocía a esa persona de nada, pero ella ya sabía una broma que yo hacía con mis amigos. Era un poco extraño, pero bueno, eso se pasa. El boom de estar de moda se termina, y yo lo agradezco mucho.

P. ¿Crees que, aunque tú agradeces que ese foco se apague, hay gente que lo sufre al sentir que deja de ser alguien?

R. No sé, en mi caso estoy muy agradecida. Muchas veces pienso que jamás me cambiaría por gente superfamosa que no puede ir a comer a un restaurante y estar tranquila.

placeholder Fotografía: V. V.
Fotografía: V. V.

P. En tu visita, confesaste que aprendiste de feminismo dentro de la academia. Después de lo de Inés Hernand, ¿crees que se debería hablar también de política dentro de la academia?

R. Sí, lo que pasa es que es diferente porque a nosotros nadie nos impuso nada. Fuimos nosotros mismos, de manera natural, con mis compañeros. Por ejemplo, Miki hablaba en femenino porque había más chicas que chicos, y a mí me explotó el cerebro, pero dije: “es que tienes razón”. O Alba y María, que decían que no querían ir a Eurovisión por todo el conflicto de Israel, y yo decía: “pero, ¿por qué?” Hasta que no me lo explicaron. Yo aprendí muchísima de ellas, pero de manera natural.

Pero no creo que tenga que ser un programa donde se dé un discurso de ningún tipo. A mí me gusta mucho que OT sea un programa muy blanco, que se centren en la música. Para el público que lo ve, sobre todo los adolescentes, está guay que se lleve un buen mensaje de las cosas y que vean, cómo me pasó a mí, cómo es el mundo, pero tampoco creo que tengamos que centrarnos en eso.

P. Mencionaste el conflicto de Israel con Eurovisión. ¿Llegaste a dudar sobre tu postura respecto a Israel, especialmente para presentarte al Benidorm Fest?

R. Sí, de hecho, cuando dije que sí a venir, fue también un poco porque RTVE ya había dicho que probablemente no íbamos a ir a Eurovisión, y me sentí un poco más tranquila. Siempre me he manifestado mucho a favor de Palestina, y de pronto pensé: “¿cómo sería si ahora tuviera que ir a Eurovisión? ¿Qué movida para mí? ¡Qué dilema interno!” Me alegré de que RTVE tuviera esa posición de “bueno, no vamos a apoyar ahora a Eurovisión, no es el momento, ya lo será”. Y ya está.

P. ¿Se te había planteado antes ir al Benidorm Fest o decidiste participar solo cuando RTVE confirmó lo de Eurovisión?

R. No, me he presentado varios años, pero nunca surgió. Siempre con este dilema de “jolín, quiero ir al Festival de Benidorm, ¿pero sería hipócrita?”, me preguntaba a mí misma. Total, que creo que todo pasó por algo, y justo este año, que no vamos a Eurovisión, es perfecto para mí.

P. En tu candidatura con María, ¿hubieras preferido ir en solitario o decidiste que tenía que ser así?

R. Pues mira, evidentemente nunca me imaginé en dúo con nadie. Me imaginaba en Benidorm yendo sola. Aunque, ahora que la vida nos ha puesto a María y a mí este regalo en el camino, lo hemos valorado mucho, porque creo que las dos salimos de nuestra zona de confort. Tenemos en común que nos gustan los retos y hacer cosas distintas. Y más después de hacer ‘Tu cara me suena’, donde me di cuenta de que podía hacer muchísimas cosas que antes no pensaba.

Compartir el Festival de Benidorm con una artista como María, actriz, bailarina, cantante, acróbata, que lleva toda la vida haciendo pole dance, es una oportunidad enorme y una suerte. Que de pronto me rete un poco y me diga: “Vamos a meter aquí un poquito de baile”, y yo piense: “No sé… sí, sí, amiga, tú puedes”, y yo diga: “Venga, vale”, para mí es superinteresante. Además, la responsabilidad y el peso divididos entre dos es mucho más manejable.

placeholder Fotografía: V. V.
Fotografía: V. V.

P. Hablabas de ‘Tu cara me suena’, que es televisión; ¿ves el Benidorm Fest más como producto televisivo o por su atractivo histórico?

R. Yo soy muy señora y pienso en el Festival de Benidorm como el sitio donde salió Raphael, por ejemplo. Vi hace poco su documental y me emocionó mucho verlo allí. Obviamente, es televisión, pero qué guay que exista un espacio en la tele con música en directo, un equipazo montando la escenografía y un equipo de bailarines maravilloso. Es verdad que el momento televisivo me cuesta un poquito, pero es lo que hay que hacer, y me parece un sitio superinteresante para gente que tiene proyectos más pequeños, porque nos da visibilidad. Y, además, este año hay dinero en juego (ríe).

P. Cambiando un poco de tema y gracias al trabajo de tu pareja Guille, también tuviste la oportunidad de conocer a los Reyes. ¿Qué hablaste con ellos y cómo fue esa experiencia?

R. Es que tengo un novio que está muy loco, tiene una ONG y hace brazos para gente que no los tiene. Es impresionante. En nuestra primera cita, yo no lo conocía de nada y le estaba contando sobre mi proyecto, que hago canciones y tal. Y le pregunté: “¿Y tú qué haces?” Y él me respondió: “Yo hago brazos”. Yo pensé: “¿Cómo qué brazos?” Sí, prótesis. Tiene un proyecto superbonito que, al final, lo llevó a recibir el premio Princesa de Girona. A él le encanta una foto con el Rey, así que el día de Hispanidad me llevó al Palacio Real. Allí me sentía extrañísima. Me encontré con María Izaguirre y con todo el equipo del Benidorm. Fue muy guay, porque creo que nunca me había planteado demasiado el tema de la realeza, pero tenemos suerte de tener gente muy guay representándonos.

P. Se dice que los Reyes se preparan mucho para estas audiencias. ¿Te sorprendió?

R. No, ese día saludaron a dos mil personas, yo les di la mano, pero cuando mi chico fue a saludarles sí que dijeron: “hombre, Guillermo”. Lo han visto ya muchas veces a él, la verdad.

P. Él también forma parte de tu proyecto ‘Mi Templo’.

R. Sí, es que Guille está completamente loco. Llega a casa y dice: “He pensado una cosa para ti”, y es increíble. Y yo le digo: “A ver, ¿qué me vas a hacer ahora?”. Incluso con las redes, yo soy bastante despegada y él está superpendiente de mi proyecto.

P. En tus relaciones ha habido una constante que muchos perciben desde fuera: una conexión muy fuerte basada en la admiración mutua, como pasó con Gonzalo o ahora con Guille. ¿Cómo experimentas tú el hecho de conocer y vivir el amor?

R. Es que soy muy normal, quiero decir. En mi época de soltera tenía Tinder y la gente me escribía: ¿eres Julia la que canta? Y yo, sí.

P. ¿No te lo denunciaban?

R. Sí, de hecho, me lo cerraron. Me denunciaban o me escribían por Instagram diciendo que se estaban haciendo pasar por mí. Y yo respondía: “No, gordi, soy yo, a ver cómo te lo explico”. La verdad es que nunca he tenido mucho problema en conocer gente.

P. Y echando la vista atrás en estos siete años de carrera, ¿cómo es tu relación con tu público y cómo ha cambiado?

R. Estoy en un punto que me gusta mucho porque, cuando hago un concierto, ya conozco al 100% a la primera fila. Es precioso verlas crecer. Hay chicas que me empezaron a seguir cuando yo estaba en OT y ellas tenían 12 años. Ahora, de pronto, tienen casi 20, ya están estudiando sus carreras y me lo cuentan. O, yo qué sé, hace poco se convirtieron en madres. Me gusta sentir que yo también las conozco a ellas, porque ellas pueden sentir que me conocían a mí desde el principio.

A Julia Medina nunca le han asustado los retos. Desde que la conocimos en 2018 en Operación Triunfo, donde quedó quinta finalista de una de las ediciones más potentes del formato, ha demostrado que su carrera se construye a base de constancia y personalidad propia. A su trayectoria musical le suma ahora el Benidorm Fest, un desafío que compagina con sus estudios de Psicología y con el lanzamiento de ‘Mi Templo’, un single íntimo en el que habla del proceso de quererse a sí misma desde la vulnerabilidad y la aceptación.

Noticias de Famosos
El redactor recomienda