La decisión sobre el testamento del duque de Edimburgo por la "dignidad de Isabel II"
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La decisión sobre el testamento del duque de Edimburgo por la "dignidad de Isabel II"

Desde que falleciera, el pasado 9 de abril, se ha comentado mucho sobre la herencia que dejaba el príncipe Felipe, difunto marido de Isabel II

Foto: El duque de Edimburgo. (EFE)
El duque de Edimburgo. (EFE)

Desde que falleciera, el pasado 9 de abril, se ha comentado mucho sobre la herencia que dejaba el príncipe Felipe, difunto marido de Isabel II. Había dudas sobre quiénes serían sus herederos directos, a cuánto ascendía la suma que legaba y otros aspectos. Pues bien, cinco meses después, acabamos de conocer que nunca sabremos cuáles fueron sus últimas voluntades. Porque se ha tomado una importante decisión sobre el testamento del duque de Edimburgo. Se ha hecho en los tribunales y para proteger la "dignidad" de Isabel II, tal y como dicta la sentencia.

Uno de los términos que prácticamente se daban por seguros es que todo el dinero iría a parar a su viuda. El motivo es que la ley británica permite ahorrarse el impuesto de sucesiones en dos situaciones, cuando la herencia pasa del consorte del soberano al propio soberano, que sería el caso, o de soberano a soberano, que sería, por ejemplo, de la reina Isabel al príncipe Carlos. Esto les permite no tener que pagar al tesoro público un 40% de la fortuna. Es un misterio a cuánto ascendía el dinero que el duque consiguió acumular en vida. Algunos hablan de 30 millones de libras; otros, de tres veces menos. Pero en cualquiera de los dos casos, el ahorro sería muy alto. De ahí que se diera por hecho que la reina Isabel recibirá -o ya habría recibido- toda la fortuna de su difunto esposo.

placeholder La reina Isabel y el duque de Edimburgo. (Palacio de Buckingham)
La reina Isabel y el duque de Edimburgo. (Palacio de Buckingham)

Nuevas informaciones aseguraron semanas después de su fallecimiento que el duque de Edimburgo había tenido en cuenta a la hora de redactar su testamento a tres de sus ayudantes de alto nivel. Uno de ellos sería su secretario privado, el brigadier Archie Miller-Bakewell, y los otros dos, los pajes William Henderson y Stephen Niedojadlo. Los tres formaron parte del cortejo fúnebre durante su funeral, el pasado 17 de abril en el castillo de Windsor. Aunque no pudieron acceder a la capilla de San Jorge por las restricciones sanitarias, el hecho de que participaran en la procesión, detrás de la familia real, indicaba la importancia que estos tres hombres habían tenido para él.

Y otro punto del que también se habló es de que sus nietos también habrían recibido parte de su fortuna. Según una fuente de Buckingham, "el príncipe Felipe había resuelto el dinero para sus nietos hacía bastante tiempo". Es decir, que había dado en vida la herencia correspondiente a sus ocho nietos.

Pero sean estos datos ciertos o no, nos vamos a quedar sin saberlo. Este mismo jueves, el Tribunal Supremo ha dictaminado que el testamento del duque de Edimburgo permanecerá sellado y en secreto para proteger la dignidad de la reina. Lo que significa, según las leyes británicas, que sus últimas voluntades no están sujetas a la inspección pública. Así, durante los próximos 90 años, este testamento solo se podrá abrir en privado.

placeholder El cortejo fúnebre en el último adiós al duque de Edimburgo. (Palacio de Buckingham)
El cortejo fúnebre en el último adiós al duque de Edimburgo. (Palacio de Buckingham)

"He sostenido que, debido a la posición constitucional del soberano, es apropiado tener una práctica especial en relación con los testamentos reales. Es necesario mejorar la protección que se brinda a los aspectos verdaderamente privados de la vida de este grupo limitado de personas a fin de mantener la dignidad de la soberana y los miembros cercanos de su familia", dice la sentencia.

Pero la decisión del Tribunal Supremo no ha sido exclusiva para las últimas voluntades del duque de Edimburgo, sino que tiene más de 100 años de historia. En 1910, el príncipe Francisco de Teck -hermano de la reina María, abuela de Isabel II- hizo una solicitud al presidente de la Corte para que su testamento fuera sellado y no publicado. Desde entonces, se han ido sellando y guadando bajo llave los testamentos de diferentes miembros de la familia real. Los dos últimos, los de la reina madre y la princesa Margarita.

Precisamente, ambos fueron objeto de un litigio en 2007, cuando Robert Andrew Brown, que afirmaba ser hijo de la princesa Margarita, solicitó que se abrieran e inspeccionaran para poder comprobar sus afirmaciones. La reclamación no fue aceptada y los dos testamentos siguen guardados en el mismo sitio donde, desde ahora, estará a buen recaudo el del duque de Edimburgo.

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