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La infanta Cristina justificó la infidelidad de Urdangarin en una charla con el Rey emérito
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FAMILIA DEL REY

La infanta Cristina justificó la infidelidad de Urdangarin en una charla con el Rey emérito

Durante su estancia en Emiratos, del 3 al 6 de febrero, la Infanta habló con su padre e insistió en recordar que el paso de su marido por prisión lo ha dejado muy tocado

Foto: La infanta Cristina y el rey Juan Carlos en 2003. (Eric Vandeville / Getty)
La infanta Cristina y el rey Juan Carlos en 2003. (Eric Vandeville / Getty)

Cuando Juan Carlos I supo de las fotografías de Iñaki Urdangarin con una mujer que no era la infanta Cristina, entró en cólera. No solo por la infidelidad, sino por la falta de pudor del que siempre había sido su yerno favorito. Habló con su hija y constató que estaba muy afectada así que se emplazaron ambos a verse en Abu Dabi y digerir lo que había sucedido. Doña Cristina estuvo en Emiratos del 3 al 6 de febrero. Y a su llegada dejó a su padre desconcertado.

Porque en una de las conversaciones que mantuvieron, según ha podido saber Vanitatis de fuentes solventes la Infanta argumentó que su marido estaba muy mal, que el paso por prisión le había afectado mucho, unas palabras que el rey emérito interpretó como una suerte de justificación. Se lo ha contado a sus íntimos, a quienes les ha trasladado el desconcierto que sintió al ver que su hija parecía defender, en cierto modo, a su marido.

placeholder Don Juan Carlos y la infanta Cristina, en una imagen de archivo. (Getty)
Don Juan Carlos y la infanta Cristina, en una imagen de archivo. (Getty)

El padre de Felipe VI apostó por un divorcio desde el primer momento. Es más, volvió a decirle a su hija que debía separarse y en lugar de encontrarse a una mujer con las ideas claras se encontró a una esposa llena de dudas, dolida, sí, pero también confundida. No pudo convencerla de tomar una decisión inmediata, algo que el exrey pensaba que estaba más que encaminado.

Foto: La infanta Cristina llega a la catedral de Barcelona del brazo de su padre. (Reuters)

La escena, que él mismo ha contado a sus amigos, lo retrotrajo a los momentos más duros de su relación con Cristina, aquellos días de Nóos en los que tanto él como su hijo, el entonces príncipe Felipe, la intentaban convencer de que se divorciara de su marido, por el bien de la Corona y por el suyo propio. Entonces se negó y ahora su padre teme que vuelva a suceder lo mismo.

Cita en Barcelona

Si preguntamos al entorno cercano de la infanta Cristina nos dicen que por el momento no hay una decisión tomada. Y que lo que suceda no está claro: podría separarse definitivamente o podría, con el tiempo, perdonar a su marido. Lo cierto es que ambos estuvieron juntos el fin de semana del 12 y 13 de febrero en Barcelona. Se encontraron de forma fugaz y hablaron, claro. Él está arrepentido y así se lo ha dicho a su mujer por activa y por pasiva.

Foto: Las infantas Elena y Cristina, en un bonito primer plano. (EFE)

Ella sigue rumiando, reflexiona sobre todo lo que puede perder y ganar, y piensa en sus hijos, quienes han estado siempre en el centro de sus decisiones. Por eso, nos dicen, la reconciliación no es una idea descabellada: los hijos apuestan por esta opción, sin fisuras, aunque ya le han dicho que la apoyarán en todo lo que haga.

Muy delgada

La infanta Cristina, tal y como ha podido comprobar Vanitatis, ha pasado toda la semana en Barcelona. Unos días ha estado en casa de unos amigos, para despistar a la prensa, pero la mayor parte del tiempo ha estado en los apartamentos Victoria, donde siempre se aloja cuando visita la capital catalana. Doña Cristina ha estado con su hija, Irene, una joven de belleza espectacular con quien mantiene una relación muy buena. Y se ha encontrado con Pablo, su segundo hijo, quien vive en La Masía del Barça, club para el que juega y tiene ficha en el segundo equipo de balonmano.

Foto: La infanta Cristina, en una imagen de archivo. (EFE)

La Infanta está estos días extremadamente delgada, como consumida, aunque con un semblante relajado. Ha quedado con amigos, con quienes ha compartido charlas y confidencias, y ha intentado fajarse de los paparazzi que la siguen, algo que no ha logrado. Con toda probabilidad veremos las fotografías de la hermana de Felipe VI y seguramente con su marido. Pese a que los escoltas trabajan con mucha presión y tratan de impedir cualquier tipo de imagen, los fotógrafos han podido hacer su trabajo en algún momento. A pesar incluso de que Cristina de Borbón se ha movido por la ciudad con coches de cristales tintados y casi no ha pisado la calle.

Ya en Ginebra

Este domingo 20 de febrero ha vuelto a Ginebra, donde su hija ya tiene que volver al colegio tras la semana de vacaciones invernales. Vuelta a la rutina, momentos en los que seguirá su reflexión, esta vez desde la lejanía. Lo curioso es que ningún momento ha ido a Madrid para reunirse con su hermana y su madre. La infanta Elena y la reina Sofía han sido un bálsamo para ella en todos estos años difíciles en los que el Caso Nóos ha copado sus vidas pero por precaución, para evitar ser vista, doña Cristina ha preferido quedarse en su refugio barcelonés.

Foto: Iñaki Urdangarin y la infanta Cristina. (RAM)

Las imágenes que publicó ‘Lecturas’, ya se ha dicho, han sido un mazazo muy duro para ella, sobre todo por la exposición pública. Y encima con una compañera de trabajo, alguien a quien Urdangarin debe seguir viendo casi a diario. Perdonar a su marido sería exponerse ante todos, quienes opinan y dan consejos desde la lejanía y el desconocimiento. Una infidelidad duele, claro, nos dicen sus allegados, pero una infidelidad pública es mucho más compleja. La Infanta, eso sí, está acostumbrada a que su vida sea carne de prensa, toda su familia ha sido educada para soportar esa presión. Todo sigue en el aire, a pesar de que hay quienes la intentan convencer de que la separación definitiva es la mejor opción. Será ella, mujer de carácter, quien decida. Nadie más.

Cuando Juan Carlos I supo de las fotografías de Iñaki Urdangarin con una mujer que no era la infanta Cristina, entró en cólera. No solo por la infidelidad, sino por la falta de pudor del que siempre había sido su yerno favorito. Habló con su hija y constató que estaba muy afectada así que se emplazaron ambos a verse en Abu Dabi y digerir lo que había sucedido. Doña Cristina estuvo en Emiratos del 3 al 6 de febrero. Y a su llegada dejó a su padre desconcertado.

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