No hay mejor forma de combatir las altas temperaturas del periodo estival que en la playa. Los hay que prefieren las piscinas. Y después están los que pueden y optan por surcar los mares con alguna embarcación para desconectar de la mayor intimidad posible. Es el caso de Carlos XVI Gustavo de Suecia y su esposa, la reina Silvia, quienes este fin de semana han puesto rumbo a Saint-Tropez. Allí, donde cada año acuden cientos de rostros conocidos, se han dejado ver, junto a algunos amigos, disfrutando de unos días de vacaciones.
En concreto, los monarcas suecos aparecen a bordo de una lancha de lujo, de J. Craft, de inspiración clásica. Su casco de líneas suaves en color celeste y la popa revestida en madera barnizado con el nombre dorado evidencian su claro gusto por el glamour náutico característico de mediados del siglo XX. A simple vista, su capacidad es de seis a ocho pasajeros y de distribución abierta, ideal para el ocio diurno y poder socializar en largas travesías. También se puede ver a Carlos XVI Gustavo de Suecia, sin camiseta y con un bañador de rayas blanco y rojo, dado el calor que está haciendo estos días.
Los monarcas junto a unos amigos a bordo de una lancha de lujo. (Cordon Press)
Este viaje llega unos meses después de una polémica que hizo correr ríos de tinta en la prensa internacional. El diario sueco Expressen informó de que los contables de Palacio y el propio Carlos XVI Gustavo de Suecia estaban preocupados. Todo esto después de que el Tribunal de Cuentas presentase los presupuestos de 2025, 2026 y 2027 y se sacase una conclusión clara: la escasez de financiación. Es más, se señaló que "en 2024, Su Majestad el Rey cumplió con sus obligaciones, pero no se dieron las condiciones para satisfacer parte de las exigencias del Riksdag, el gobierno, las autoridades, las organizaciones, las empresas y los particulares".
Los problemas económicos que atraviesan, en parte, derivan de los palacios que la realeza sueca tiene en propiedad y cuya financiación radica en el dinero de los visitantes y turistas. El hecho de que esta fuera la única forma de financiarse motivó que vivieran un déficit de dos millones de euros en los años que duró la pandemia. En ese momento, el Tribunal de Cuentas tuvo que destinar parte de su presupuesto para el mantenimiento. "No hemos reemplazado al personal que se ha jubilado y hemos tenido algunos despidos", deslizó, en aquel entonces, el director financiero de la Corona, Jan Lindman.
Los reyes de Suecia en una foto de archivo. (EFE)
Varios años después, aún no ha terminado de recuperarse de aquella crisis. Es más, se prevé que los años venideros sean complicados puesto que hay varias celebraciones programadas y de vital importancia. Una de ellas será en 2026, cuando Carlos XVI Gustavo de Suecia alcanzará los 80 años. También se festejarán las bodas de oro del soberano y su esposa. Pero no son los únicos. En 2027, Victoria de Suecia, primera en la línea de sucesión, cumplirá 50 años y llevarán a cabo una gran fiesta. Mientras tanto, los reyes suecos están disfrutando de unos días de vacaciones en Francia y desconectando de todos estos problemas.
No hay mejor forma de combatir las altas temperaturas del periodo estival que en la playa. Los hay que prefieren las piscinas. Y después están los que pueden y optan por surcar los mares con alguna embarcación para desconectar de la mayor intimidad posible. Es el caso de Carlos XVI Gustavo de Suecia y su esposa, la reina Silvia, quienes este fin de semana han puesto rumbo a Saint-Tropez. Allí, donde cada año acuden cientos de rostros conocidos, se han dejado ver, junto a algunos amigos, disfrutando de unos días de vacaciones.