Jane Austen, la primera influencer de moda de la historia: la impronta de su estilo del siglo XIX a la tendencia 'regencycore'
Coincidiendo con el 250 aniversario del nacimiento de la novelista británica, analizamos el papel que su estilo y su vestuario han ejercido en la industria de la moda
Desde sus novelas, Jane Austen no solo delineó personajes y sociedades, sino también un estilo que, sin proponérselo, marcaría pautas estéticas perdurables. Las heroínas de Austen encarnaban una elegancia sencilla y refinada, con vestidos de líneas altas, telas ligeras y detalles que equilibraban delicadeza y sobriedad. Este estilo, propio del final del siglo XVIII y principios del XIX, reflejaba tanto la moral como la estética de su época, y se convirtió en un referente silencioso de buen gusto, mostrando que la moda podía ser expresión de carácter y personalidad, más allá de la ostentación.
Como apuntamos, sin pretenderlo y visto con perspectiva, la que otorgan los 250 años que hoy se cumplen desde su nacimiento, la novelista británica es considerada por muchos expertos como la primera influencer de moda de la historia. Más de dos siglos después, su estilo sigue en boga y es tendencia, una tendencia bautizada como 'regencycore'. Esta corriente, presente en pasarelas y alfombras rojas, retoma esa misma sensibilidad, reinterpretando los vestidos de corte imperio, los corsés ligeros y los detalles románticos que Austen describió en sus páginas.
Para ponernos en contexto, 'regencycore' hace referencia a la fiebre por todo lo que tiene que ver con la época de la Regencia inglesa, un periodo que abarca desde 1811 a 1820 y que sirvió de bisagra entre la era georgiana y la victoriana, así como el paso de una sociedad rural a una urbana y comercial. Jane Austen con sus libros reflejó la vida social que se vivió en aquellos años. Basta con una mirada rápida al espectro del universo fashionista para comprobar que diseñadores, marcas y estilistas encuentran en la autora una inspiración de constante, probando cómo su legado trasciende la literatura y se convierte en un estándar de estilo que conecta pasado y presente.
Fusionando en un cóctel perfecto tres rasgos, simplicidad, gracia y feminidad, la estética de Jane Austen muestra que la moda también puede ser narrativa, y que el espíritu la escritora sigue conquistando armarios modernos con la misma sutileza que conquistó a sus lectores.
Hace más de dos siglos, Jane Austen escribía entre la vida cotidiana y los salones de la Regencia británica, retratando la sociedad y el ingenio femenino. Sus protagonistas caminaban con elegancia natural. Iban vestidas con faldas de corte imperio, mangas delicadamente abullonadas y detalles que hoy categorizamos dentro del minimalismo romántico. Lo que en su época era expresión de buen gusto y virtud femenina, en 2025 se ha convertido en una tendencia con nombre propio. El 'regencycore' ha rescatado la estética Austen y la ha transformado en un referente de moda contemporánea.
Las pasarelas y alfombras rojas recientes dan fe de ello. Chanel y Dior reinterpretan los cuellos con puntillas y volantes; Chloé hace lo propio con los vestidos imperio dotados de una caída ligera y mangas dramáticas, mientras Erdem y Alexander McQueen incorporan lazos, cintas y detalles artesanales como bordados que recuerdan a los arreglos domésticos que lucía Austen.
Lo cierto es que si analizamos lo visto y vivido en las últimas décadas, es fácil concluir que el 'regencycore' no es solo un revival estético: es un homenaje a la sutileza, la feminidad y la inteligencia que Jane Austen plasmó en sus páginas. Sus vestidos, aparentemente simples, eran actos de creatividad y autocuidado; hoy, en alta costura o street style, siguen transmitiendo la misma sensación de libertad y estilo. La literatura y la moda se entrelazan, y Austen, sin pretenderlo, se convierte en la primera influencer de la historia, capaz de conectar siglos y generaciones con un estilo que sigue conquistando el presente.
La moda de Austen era una mezcla de elegancia y sofisticación. Es inconcebible, por ejemplo, entender las imágenes que tenemos en la cabeza de Jane Austen y sus coetáneas sin un vestido de corte imperio. Con la cintura elevada, un ajuste debajo del pecho y faldas fluidas hasta el suelo, era el símbolo de libertad femenina en un mundo rígido. Incluso la chaqueta Spencer, aquella prenda masculina adaptada al vestuario femenino, sigue apareciendo en colecciones modernas, demostrando que la funcionalidad y la estética nunca pierden vigencia. Corta, ajustada, de cintura alta y mangas estrechas, inventada (o popularizada) por un Lord Spencer, esta chaqueta era una prenda muy común en la moda de la época y como no, en el vestuario de Austen.
Una influencia que ha sido una constante en la alfombra roja. Actrices como Jennifer Lawrence, Ariana Grande o más recientemente, Mikey Madison en los Premios Oscar 2025, han adoptado el estilo 'regencycore' con vestidos que homenajean el romanticismo de Austen sin perder modernidad. En esos casos en los que glamour y exposición van de la mano, la estética supera lo visual para ser un guiño a la feminidad, tal como Austen concebía a la mujer en sus novelas.
Series como 'Los Bridgerton', el éxito de Netflix, han consolidado la tendencia, llevando los bailes de salón, los tejidos fluidos y los códigos de vestimenta de la Regencia a la cultura pop.
El 'regencycore' no es solo nostalgia: es reinterpretación, creatividad y homenaje a la sutileza que Jane Austen plasmó en su día a día, la primera influencer de moda de la historia. Desde las páginas de sus novelas hasta las pasarelas de alta costura, su estilo demuestra que la moda del pasado está viva, y que la escritora sigue dictando tendencias con la misma naturalidad que hace 250 años.
Desde sus novelas, Jane Austen no solo delineó personajes y sociedades, sino también un estilo que, sin proponérselo, marcaría pautas estéticas perdurables. Las heroínas de Austen encarnaban una elegancia sencilla y refinada, con vestidos de líneas altas, telas ligeras y detalles que equilibraban delicadeza y sobriedad. Este estilo, propio del final del siglo XVIII y principios del XIX, reflejaba tanto la moral como la estética de su época, y se convirtió en un referente silencioso de buen gusto, mostrando que la moda podía ser expresión de carácter y personalidad, más allá de la ostentación.