“No tuvo una madre, tuvo una amiga”: Blanca Romero habla sin filtros sobre su relación con su hija Lucía
La actriz ha sido un pilar fundamental tanto en la trayectoria profesional como en la vida personal de Lucía, quien equilibra su trabajo como modelo con la gestión de sus redes sociales
Blanca Romero y Lucía Rivera, en una imagen de archivo. (Gtres)
Blanca Romero vivió la maternidad desde dos prismas completamente distintos, marcados por la edad, las circunstancias personales y el momento profesional en el que se encontraba. Fue madre por primera vez a los 21 años, en pleno auge de su carrera como modelo en París, y aunque decidió serlo con convicción, la experiencia no estuvo exenta de dificultades. Su hija Lucía llegó al mundo en un parto prematuro y muy complicado, una vivencia que la actriz calificó como “horrible, horrible, horrible” durante su emotiva participación en el programa ‘Mis raíces’, emitido por Cuatro.
Criar a Lucía fue un reto mayúsculo. Blanca lo hizo prácticamente sola, sin red de apoyo por parte del padre, y mientras su carrera la obligaba a viajar constantemente. Aun así, logró mantener una relación cercana con su hija, quien, según sus propias palabras, “no tuvo una madre, tuvo una amiga con la que jugaba”. En el mismo programa, Blanca reconoció entre lágrimas que lo pasó mal y que educarla en solitario fue una de las pruebas más duras de su vida: “Criarla, educarla sola… lo pasé mal. Es pensar en qué pedazo de lección me puso la vida”.
Años después, la llegada de su segundo hijo, le permitió vivir la maternidad desde otro lugar. Ya instalada en Asturias y con una vida más asentada, decidió dedicarse en cuerpo y alma a su hijo durante los dos primeros años, sin trabajar y centrada exclusivamente en su crianza. “Tenía mi vida asentada, una casa, una hucha... y pude no trabajar”, explicó, reflexionando también sobre su necesidad de sanar heridas del pasado: "Quise criararle con todas las carencias que consideré que tenía Lucía de madre".
Ambos hijos vivieron versiones muy distintas de su madre. Lucía convivió con una Blanca más joven, impulsiva y divertida; el pequeño, en cambio, con una figura más estable y reflexiva. La actriz no negó esa diferencia, pero la asumió con honestidad: “No está bien ni lo uno, ni lo otro”, dijo, consciente de que ambas maternidades fueron incompletas a su manera.
Blanca Romero y Lucia Rivera. (Gtres)
A través de sus palabras en el programa de Mediaset, Blanca Romero dejó claro que su experiencia como madre estuvo atravesada por el esfuerzo, la lucha y el amor profundo. Lejos de idealizar el camino, lo narró desde la vulnerabilidad, ofreciendo un testimonio poderoso que muchas mujeres podrán reconocer y valorar.
Blanca Romero vivió la maternidad desde dos prismas completamente distintos, marcados por la edad, las circunstancias personales y el momento profesional en el que se encontraba. Fue madre por primera vez a los 21 años, en pleno auge de su carrera como modelo en París, y aunque decidió serlo con convicción, la experiencia no estuvo exenta de dificultades. Su hija Lucía llegó al mundo en un parto prematuro y muy complicado, una vivencia que la actriz calificó como “horrible, horrible, horrible” durante su emotiva participación en el programa ‘Mis raíces’, emitido por Cuatro.