Ana Duato, relajada y sonriente en los juzgados para enfrentarse a Hacienda
La actriz ha llegado a la Audiencia Nacional para defenderse de las acusaciones por fraude fiscal. Está previsto que el juicio se alargue hasta septiembre
Ana Duato, a su llegada al juicio. (Gtres/Sergio R. Moreno)
Ella misma lo explicaba a Vanitatis horas antes de sentarse en el banquillo de los acusados: no pactaba porque eso supondría asumir su culpabilidad, algo que ha rechazado desde que saltara su nombre como acusada de fraude fiscal, implicada en la trama Nummaria. Y su llegada a los juzgados ha sido fiel a su postura. Ana Duato se ha mostrado relajada y sonriente antes de entrar a la Audiencia Nacional, donde tiene lugar este macrojuicio que se prevé que dure hasta septiembre.
Separado de ella unos minutos, hacía lo propio su compañero, Imanol Arias. Él, a diferencia de Ana Duato, sí que llegaba a un acuerdo con el Ministerio Fiscal poco antes del juicio, aunque no han trascendido las condiciones para no seguir en el proceso, que llega a su fase final tras ocho años de investigación.
A pesar de la tranquiliad que supone el acuerdo, veíamos al actor Imanol Arias más serio que su compañera y amiga, la que ha sido su mujer en la ficción formando una de las parejas más icónicas y rentables de la televisión. Agradecía el lógico interés mediático llevándose la mano al pecho, mientras Ana se mostraba mucho más efusiva, saludando con la mano a los medios. Ni uno ni otro daban en ese momento declaraciones.
Imanol Arias, llegando a la Audiencia Nacional. (Gtres/Sergio R. Moreno)
Junto a Imanol entraba también su hermana, Ana Isabel Arias, que también está acusada de fraude fiscal derivado del caso Nummaria, junto a tres decenas de implicados, entre empleados y clientes del despacho desde el que supuestamente se originó la trama societaria. De ahí que se considere un macrojuicio y que esté previsto que las sesiones se alarguen hasta el mes de septiembre.
La Fiscalía Anticorrupción pide 32 años de cárcel para Ana Duato y 27 para Imanol Arias por 7 y 6 delitos fiscales respectivamente. Para Miguel Ángel Bernardeau, el marido de Ana, pide 18 años. Ambos llevan defensas separadas, pero los veíamos entrar a la Audiencia Nacional juntos, como representación gráfica del frente común desde que han mostrado que el caso saliera a la luz en 2016.
El fiscal acusa a Fernando Peña, responsable del bufete a través del que supuestamente se gestó la trama, de ocultar parte de las ganancias de sus clientes a la Agencia Tributaria gracias a una complicada arquitectura legal. En concreto, según el auto de procesamiento, Ana Duato habría defraudado presuntamente 1,9 millones de euros en las cuotas de su IRPF de 2010, 2011, 2012, 2014, 2015, 2016 y 2017, por lo que la Fiscalía le atribuye siete delitos fiscales, uno por cada año.
Ana Duato con su marido, Miguel Bernardeau. (Gtres/Sergio R. Moreno)
La actriz siempre ha defendido que no era conocedora de este sistema y, aunque en un principio decidió guardar silencio, en los últimos tiempos se inclina por dar a conocer su versión. No ha dudado, además en poner el foco sobre una instrucción que, según ella, parte de un razonamiento erróneo y además podría haber vulnerado su derecho a un proceso con todas las garantías.
Así lo contaba este lunes en Vanitatis, horas antes de que comenzara este macrojuicio tan mediático: "Estoy convencida de mi inocencia y por eso nunca me he planteado pacto alguno que pase por reconocer unos hechos que no he cometido".
"Han sido ocho años muy duros", reconocía también, "pero no han minado mi ánimo ni mi determinación: por fin llega el momento de aclarar todo y acabar con lo que entiendo que ha sido un ensañamiento del fiscal para mediatizar su caso".
Ella misma lo explicaba a Vanitatis horas antes de sentarse en el banquillo de los acusados: no pactaba porque eso supondría asumir su culpabilidad, algo que ha rechazado desde que saltara su nombre como acusada de fraude fiscal, implicada en la trama Nummaria. Y su llegada a los juzgados ha sido fiel a su postura. Ana Duato se ha mostrado relajada y sonriente antes de entrar a la Audiencia Nacional, donde tiene lugar este macrojuicio que se prevé que dure hasta septiembre.