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Lía, la hija de Goyo González, en su primera entrevista: "Es como le percibís en TV o en la radio, pero su arte muestra lo que no se ve"
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ENTREVISTA EXCLUSIVA

Lía, la hija de Goyo González, en su primera entrevista: "Es como le percibís en TV o en la radio, pero su arte muestra lo que no se ve"

Descubrimos a Lía, la hija artista hasta ahora completamente desconocida del presentador y locutor Goyo González. Abre a Vanitatis su álbum familiar y repasa su trayectoria vital y profesional

Foto: Lia, la espectacular hija de Goyo González en un posado. (Cortesía)
Lia, la espectacular hija de Goyo González en un posado. (Cortesía)

"Hay veces que llego a un sitio junto a mi padre y le preguntan: '¿de verdad tienes una hija?", arranca Lía. Habla con claridad, sin imposturas, como quien sabe que no debe demostrar nada. Es la hija mayor de Goyo González, el veterano locutor que suena cada mañana en la radio junto a Herrera.

placeholder Lía junto a su padre, el presentador y locutor Goyo González en una imagen de álbum familiar inédita. (Cortesía)
Lía junto a su padre, el presentador y locutor Goyo González en una imagen de álbum familiar inédita. (Cortesía)

Durante años, Lía eligió la discreción. Hoy, a los treinta, comienza a dibujar un trazo más visible, no por afán de figurar, sino porque el relato que lleva dentro pide salir. Lía nació en Umbrete, una localidad sevillana cercana a Espartinas.

Tuve una infancia muy feliz y muy creativa entre Sevilla y Madrid

placeholder Lía junto a su padre, Goyo González en una imagen inédita de álbum familiar. (Cortesía)
Lía junto a su padre, Goyo González en una imagen inédita de álbum familiar. (Cortesía)

Creció entre dos casas, con unos padres separados pero unidos por una convivencia civilizada y duradera, que ha dado lugar a algo más grande: respeto sin grietas, afecto sin dramatismos. “Viajaba Sevilla-Madrid con la tarjetita de ‘menor no acompañado’, pero lo recuerdo con mucho cariño. Tuve una infancia muy feliz, muy creativa. Mi madre hacía cerámica y pintaba, y mi padre, aunque se le conoce por el periodismo, también es artista. Siempre ha habido cuadros suyos en casa”.

Me fascina hacer de hermana mayor

placeholder Lía en una imagen inédita de álbum familiar junto a su hermano Mateo. (Cortesía)
Lía en una imagen inédita de álbum familiar junto a su hermano Mateo. (Cortesía)

La infancia fue luminosa. A los ocho años llegó su hermano pequeño, Mateo Luqué, hoy actor y colaborador de radio que hace unos meses concedía su primera entrevista también a Vanitatis. “Le recogía de la granja escuela, me fascinaba ejercer de hermana mayor. Era un niño muy bueno… lo sigue siendo, eh”, bromea. Ambos comparten una mirada azul translúcida y algo más difícil de definir: una complicidad discreta, sin necesidad de focos.

Probé en la radio, pero lo pasaba mal, el periodismo no es lo mío

placeholder Lía en una imagen inédita de álbum familiar junto a su hermano Mateo. (Cortesía)
Lía en una imagen inédita de álbum familiar junto a su hermano Mateo. (Cortesía)

¿El periodismo? Con dieciocho años mi padre me animó a probar. Me dijo que si no lo intentaba, nunca sabría si me gustaba”. Lía lo intentó. Se incorporó a Gestiona Radio con una sección sobre redes sociales. “Era una sección muy similar a la que está haciendo Mateo ahora en Onda Madrid con Nieves Herrero. Pero yo me ponía delante del micrófono y temblaba, lo pasaba mal leyendo... No era lo mío.” Ahí terminó su acercamiento al medio. No hubo drama ni decepción, solo una certeza: el periodismo no iba a ser su camino.

Cuando conocí a mi pareja fue amor a primera vista

placeholder Lía, la hija de Goyo González en un posado. (Cortesía)
Lía, la hija de Goyo González en un posado. (Cortesía)

Mientras tanto, su vida seguía transcurriendo entre Sevilla y Madrid. Hasta que decidió echar raíces en la capital y comenzó la carrera de Publicidad y Relaciones Públicas en la Universidad Complutense. Su carrera se inclinó hacia la moda: primero en Armani, luego en showrooms, más tarde en agencias de lifestyle. Y en mitad de ese trayecto, apareció Moritz, su pareja con el que lleva siete años.

Empezamos una vida juntos pasando temporadas entre Madrid y Formentera

placeholder Lía junto a su novio, Moritz. (Cortesía)
Lía junto a su novio, Moritz. (Cortesía)

“Tenía veintitrés años cuando le conocí. ¡Nuestra historia da para otra entrevista!”, ríe. Fue un encuentro directo, sin rodeos. Al cabo de cuatro años decidieron convivir. Entonces, los padres de Moritz —de origen alemán— le propusieron pasar temporadas en Formentera, donde gestionaban ´Piratabus´, un conocido y longevo negocio familiar. “A él le ilusionaba mucho”, explica Lía. Y aceptaron la propuesta.

placeholder Lía junto a su pareja, Moritz en Formentera. (Cortesía)
Lía junto a su pareja, Moritz en Formentera. (Cortesía)

Piratabus tiene su origen en los años setenta, cuando dos jóvenes de Calatayud, Pascual y Pablo, se cruzaron con un grupo de hippies alemanes que les hablaron de Formentera como un refugio de libertad. Dejaron atrás la España del franquismo y llegaron a una isla sin apenas electricidad, pero con horizontes anchos. Allí, los amigos fundaron un chiringuito que con los años se volvió emblemático y que hace muy poco cerró sus puertas.

El sector de la gastronomía me encanta y ahora los dos trabajamos en eso

placeholder Lía y su pareja, Moritz en Formentera. (Cortesía)
Lía y su pareja, Moritz en Formentera. (Cortesía)

“Estuvimos tres años a caballo entre Formentera y Madrid. Yo me encargaba de la parte de marketing y me gustó mucho descubrir ese mundo. Fue una etapa intensa”. No fue una anécdota laboral, fue un cruce de caminos. Hoy Lía trabaja en una consultora gastronómica que lleva bodegas y restaurantes con estrella Michelin. Moritz, por su parte, es sommelier en el hotel Rosewood Villamagna.

Mi sueño sería tener mi propio taller de cerámica, con horno incluido

placeholder Lía y su pareja, Moritz en una imagen juntos. (Cortesía)
Lía y su pareja, Moritz en una imagen juntos. (Cortesía)

“Me gusta trabajar. Nunca he tenido una vocación concreta pero me parece una suerte haber aprendido de mundos tan distintos”. Hay algo, sin embargo, que ha sido más constante: la cerámica. “De pequeña pintaba y era una loca de la fotografía. He ido formándome de manera autodidacta en cuanto a técnicas, cámaras... Pero la cerámica me la puso en el mapa la pandemia".

Toda actividad artística que implique utilizar las manos es terapéutico

placeholder Lia durante la creación de una de sus piezas de cerámica. (Cortesía)
Lia durante la creación de una de sus piezas de cerámica. (Cortesía)

"Empecé a ver perfiles en redes y en cuanto se pudo, me apunté a un taller en el barrio de Las Letras ( Madrid ). Me hacía ilusión porque es algo que hace mi madre”. Empezó como una afición, pero pronto la gente empezó a pedirle piezas.

placeholder Lía con una de sus piezas de cerámica. (Cortesía)
Lía con una de sus piezas de cerámica. (Cortesía)

Me parecía increíble que de un trozo de barro saliera algo útil. Me pedían vajillas, así que abrí una cuenta de Instagram ( @liaceramics_ ) con mis conocimientos de fotografía y marketing. Y funcionó”. Hoy vende en ferias importantes. Sueña con tener su propio taller, con horno incluido.

placeholder Lía durante una feria vendiendo sus obras de cerámica. (Cortesía)
Lía durante una feria vendiendo sus obras de cerámica. (Cortesía)

Ahora tengo que llevar las piezas crudas a cocer a un horno en Argüelles. Hay riesgo de que se rompan por el camino, pero bueno…”. La evolución ha sido natural. De las piezas utilitarias ha comenzado a explorar otras formas: esculturas, siluetas, pequeñas figuras. “Tenemos un perro salchicha, e hice una pieza con su forma. Gustó mucho. Saqué un drop y se agotó. Ahora voy a lanzar más con siluetas de perros”. Una artesanía contemporánea, sin pretensión, nacida desde el hacer. "Además, ahora ha comenzado a visibilizarse que a nivel terapéutico es muy bueno, en general para el cerebro todo lo que sea con las manos ayuda a desconectar" relata.

Me siento afortunada de haber vivido el arte por ambas partes

placeholder Las figuras de cerámica en forma de perro que ha creado Lía. (Cortesía)
Las figuras de cerámica en forma de perro que ha creado Lía. (Cortesía)

La conversación regresa a su familia. “Siento que me parezco a mi padre en la sensibilidad. Los dos somos intensos, en el buen sentido. Él es como se muestra en los medios, pero su parte artística es más íntima, más callada. Sus cuadros me encantan porque son eso: algo que no se exhibe.” Y sobre su madre, dice: “Ella vive en Sanlúcar, lleva una vida tranquila. De ella he heredado la capacidad de ser feliz con muy poco”.

placeholder Lía en una divertida imagen junto a su madre. (Cortesía)
Lía en una divertida imagen junto a su madre. (Cortesía)

El retrato se cierra sin estridencias. No hay una vocación única ni una gran declaración final. Hay, en cambio, una forma de estar en el mundo: con atención, con cuidado, con una pulsión por entender los lenguajes que no siempre suenan. Lía no ha llegado para ocupar espacio; ha llegado para darle forma.

"Hay veces que llego a un sitio junto a mi padre y le preguntan: '¿de verdad tienes una hija?", arranca Lía. Habla con claridad, sin imposturas, como quien sabe que no debe demostrar nada. Es la hija mayor de Goyo González, el veterano locutor que suena cada mañana en la radio junto a Herrera.

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