La herencia imposible del duque de Sevilla: su viuda entra en la batalla legal y reclama su usufructo en los tribunales
Ángeles de Vargas-Zúñiga, que padece Alzheimer, ha presentado una reclamación judicial a través de su hija mientras continúa el bloqueo del testamento de Francisco de Borbón Escasany por el enfrentamiento entre sus hijos, Olivia y Francisco
Francisco de Borbón y Escasany y su hija Olivia de Borbón, en una foto de archivo. (Gtres)
La disputa por la herencia de Francisco de Borbón Escasany suma un nuevo capítulo. A punto de cumplirse un año de la muerte del aristócrata, su última esposa, Ángeles de Vargas-Zúñiga, conocida en su entorno como Piti, ha decidido dar un paso al frente en los tribunales. La viuda del duque reclama el usufructo que le correspondería por ley sobre el patrimonio de su marido, según adelanta 'La Razón'. Una reclamación que llega en pleno bloqueo del testamento por el enfrentamiento entre los hijos del fallecido.
El duque de Sevilla murió el 20 de mayo de 2025 a los 82 años, apenas unos días después del fallecimiento de su hermanoAlfonso, un golpe que, según su entorno, le afectó profundamente. Desde entonces, la tramitación de su herencia permanece paralizada por el conflicto entre sus dos hijos, Olivia de Borbón y Francisco de Borbón von Hardenberg, enfrentados tanto por el reparto del patrimonio como por la sucesión del propio ducado.
Ahora, la situación ha sumado un nuevo frente judicial. La viuda del aristócrata, que padece Alzheimer desde hace años y ni siquiera pudo asistir al funeral de su marido, ha presentado una reclamación para poder disfrutar del usufructo de los bienes del legado. Dado su estado de salud, será su hija, Ángela Díaz Bastien, quien actúe en su nombre y la represente en el procedimiento judicial previsto para el próximo mes de abril.
Francisco de Borbón von Hardenberg, en el tanatorio tras la muerte de su padre. (Europa Press)
Según explican personas cercanas al entorno familiar a 'La Razón', la petición responde a una cuestión práctica. El objetivo sería poder disponer de los recursos necesarios para afrontar los cuidados que requiere la viuda, cuya enfermedad ha avanzado con el tiempo y exige una atención constante.
Un matrimonio discreto en el corazón de la aristocracia
La relación entre el duque y Ángeles de Vargas-Zúñiga se remonta a finales de los años noventa. Ella pertenecía a una familia vinculada históricamente a la aristocracia española. Es hija de Manuel de Vargas-Zúñiga y María de los Ángeles de Juanes, y nieta del conde de la Oliva de Plasencia. A pesar de ese entorno social, siempre mantuvo un perfil bajo y una vida alejada de los focos.
La pareja se casó en septiembre de 2000 en Benahavís, Málaga, en una ceremonia civil celebrada en su residencia deMarbella. Para el duque era su tercer matrimonio. La boda reunió a los hijos de ambos y a su círculo más cercano, en una celebración marcada por el carácter familiar.
Olivia de Borbón y su marido, Julián Porras-Figueroa. (Gtres)
En distintas ocasiones, el aristócrata habló públicamente de la relación con su esposa y con los hijos que ella tenía de su anterior matrimonio con el abogado Díaz Bastien. Siempre destacó el vínculo que había construido con ellos, especialmente con Ángela, a quien llegó a describir como una hija más.
El testamento que nadie logra desbloquear
Mientras tanto, el conflicto principal sigue sin resolverse. El testamento de Francisco de Borbón Escasany permanece paralizado por la falta de acuerdo entre sus hijos. En el centro de la disputa está el propio título nobiliario. Aunque el fallecido expresó su deseo de que el ducado pasara a su hijo varón, la normativa de sucesión nobiliaria permite que el primogénito —en este caso Olivia— lo reclame. La decisión definitiva depende de la resolución administrativa y de los recursos presentados.
Mientras ese pulso continúa, el patrimonio del duque permanece en suspenso. Entre los bienes que forman parte del legado figuran propiedades en Madrid, Barcelona y Sevilla, la residencia familiar de Marbella, inversiones financieras y participaciones empresariales, además de distintos activos ligados a sociedades familiares.
A ese complejo escenario se suma ahora la reclamación del usufructo por parte de la viuda, un movimiento que introduce un nuevo elemento en un proceso que ya se alarga un año. En abril, cuando las partes se encuentren ante el juez, el tablero familiar volverá a moverse. Todo indica que el desenlace todavía está lejos.
La disputa por la herencia de Francisco de Borbón Escasany suma un nuevo capítulo. A punto de cumplirse un año de la muerte del aristócrata, su última esposa, Ángeles de Vargas-Zúñiga, conocida en su entorno como Piti, ha decidido dar un paso al frente en los tribunales. La viuda del duque reclama el usufructo que le correspondería por ley sobre el patrimonio de su marido, según adelanta 'La Razón'. Una reclamación que llega en pleno bloqueo del testamento por el enfrentamiento entre los hijos del fallecido.