El inicio del primer viaje oficial al extranjero que hacen los reyes británicos desde su coronación no ha tenido un inicio precisamente fácil. Este viernes Carlos y Camila aterrizaban en Australia acompañados de lluvia y tormenta eléctrica, lo que ha deslucido un poco el recibimiento en Sidney. Eso sí, en su primera aparición ha dado tiempo a captar algunos detalles, como el broche de diamantes de Isabel II prendido en el vestido de la reina.
Una pena que la llegada al país no haya sido todo lo brillante que se esperaba, casi literalmente. Las horas, ya de noche en Australia, y el clima no han facilitado precisamente que esa bienvenida luciera como tenía que haberlo hecho, dado que se trata del primer viaje al extranjero que Carlos y Camila hacen como reyes.
Así que la primera imagen de ambos en esta gira real ha sido separados por unos metros y bajando las escalerillas del avión, sin -por qué no decirlo- mucha agilidad por ninguna de las dos partes.
Uno y otro llevaban sus paraguas en la mano, aunque de forma diferente. El rey Carlos III lo mantenía cerrado, mientras su esposa sí utilizaba el suyo, un modelo grande y transparente con el que se protegía de la lluvia, que hasta unos minutos antes del aterrizaje había llegado a ser tan intensa que hizo llegar a temer la conveniencia del aterrizaje.
Finalmente, la pareja pisaba suelo australiano siendo recibida por una fila de dignatarios, entre ellos el Primer Ministro, Anthony Albanese. Tras los saludos y recibir la reina un ramo de flores de manos de un niño que cumplía el sueño de conocerlos, se dirigían a Admiralty House, la residencia del Gobernador General de Sidney, donde se alojan durante su estancia en la ciudad.
Allí estaba previsto un té con el Primer Ministro antes de que la pareja se retirara a descansar y recuperarse del largo vuelo, especialmente delicado para la salud del rey Carlos III, que ha tenido que pausar su tratamiento contra el cáncer para poder afrontar este viaje.
La reina Camila, tras aterrizar en Sidney. (Reuters)
Afortunadamente, la lluvia no ha impedido ver el look que la reina Camila ha escogido para esta visita histórica. Su elección ha sido un vestido en color azul, confirmando así su idilio con este tono, que ha utilizado en numerosas ocasiones, incluyendo sus primeras fotos oficiales como reina consorte. Confeccionado en crepé de seda, es un diseño de Fiona Clare, muy fiel a su estilo habitual.
Lo ha combinado con complementos de tonos neutros para no crear demasiado contraste con el azul eléctrico del vestido. O quizá para no restar protagonismo a ese broche de diamantes que mencionábamos al principio y que se ha convertido en la estrella del look, no por su valor, sino por la historia, ya que pertenecía a su suegra, la reina Isabel II.
Con él, Camila no solo homenajeaba a la fallecida monarca, sino también a la estrecha relación que tuvo con el pueblo de Australia, que fue quien se lo regaló en 1954. Es una pieza que representa una rama de acacia, creada por el joyero Paul Schneller y que contiene diamantes amarillos y azules, con uno grande blanco en el centro representando la flor del árbol de té. Isabel II se lo puso en varias ocasiones cuando visitó el país y su nuera ha querido seguir sus pasos.
El inicio del primer viaje oficial al extranjero que hacen los reyes británicos desde su coronación no ha tenido un inicio precisamente fácil. Este viernes Carlos y Camila aterrizaban en Australia acompañados de lluvia y tormenta eléctrica, lo que ha deslucido un poco el recibimiento en Sidney. Eso sí, en su primera aparición ha dado tiempo a captar algunos detalles, como el broche de diamantes de Isabel II prendido en el vestido de la reina.