Duelo de estilo entre Adriana Abascal y Victoria Romanovna: sofisticación contemporánea frente a solemnidad clásica en una cena solidaria
Este sábado, el Palazzo Borghese-Aldobrandini fue el escenario en el que se reunió parte del poder social europeo. Todo con motivo de la velada anual de la Consulta de los Senadores del Reino
Jorge Romanov, Adriana Abascal, Victoria Romanovna y Manuel Filiberto de Saboya. (Instagram / @rebecca_victoria_romanoff)
Este sábado, el Palazzo Borghese-Aldobrandini fue el escenario en el que se reunió parte del poder social europeo. Todo con motivo de la cena solidaria anual de la Consulta de los Senadores del Reino. Se trata de una cita exclusiva con asistentes de la talla de Adriana Abascal, de la mano de Manuel Filiberto de Saboya, y de Victoria Romanovna, esposa de Jorge Romanov, el gran duque de Rusia, con quien se dejó ver. Cabe apuntar que sus apariciones conjuntas comienzan a ser algo más que casualidad. Así, esta nueva velada afianza un vínculo que lleva tiempo gestándose entre reuniones, eventos y complicidades que hablan por sí solas.
Para esta ocasión, Adriana Abascal optó por un look que se convirtió en una auténtica declaración de intenciones: sofisticación contemporánea. El vestido, confeccionado con capas etéreas de tul degradado, juega con dos tonalidades -rosa empolvado y azul oscuro- creando un efecto visual de volumen controlado. Además, la estructura del cuerpo, ligeramente drapeada y con un hombro asimétrico, aporta un toque de teatralidad sin caer en el exceso, un equilibrio difícil de lograr pero que, en su caso, funciona a la perfección. También la caída vaporosa de la falda acompañaba cada movimiento con un aire de elegancia romántica.
Adriana Abascal y Manuel Filiberto de Saboya. (Instagram / @adrianaabascal)
Respecto al beauty look, Adriana Abascal apostó por lo que mejor le funciona: un recogido pulido con raya al medio con el que consiguió que el protagonismo se centrase en su rostro y en el vestido. De ahí que escogiera esa misma línea, limpia y luminosa, para el maquillaje. Además, como se aprecia en las instantáneas, lució una piel trabajada, con la mirada definida sin excesos y un labial natural que aportaba equilibrio. Así, en conjunto, logró que nada compitiese ni distrajera la atención. Un tipo de belleza que parece sencilla, pero que está medida al milímetro y que sirve para reforzar su elegancia sin restarle frescura.
Por otro lado, Victoria Romanovna apareció con un vestido negro de terciopelo de corte clásico que encajaba a la perfección con el protocolo de una gala institucional. Se trataba de un diseño sobrio y limpio, sin adornos, que funcionó precisamente por su sencillez bien entendida. Además, la banda verde y las condecoraciones fueron las grandes protagonistas visuales del atuendo. También destacó el detalle de los guantes blancos largos, con los que aportó ese punto ceremonial que elevaba el look y lo situaba en el terreno de la etiqueta más formal. No arriesgó, pero cumplió en un contexto donde lo correcto está por encima de lo llamativo.
Los grandes duques de Rusia. (Instagram / @rebecca_victoria_romanoff)
En lo que concierne al beauty look, la escritora italiana apostó por una propuesta sobria y muy alineada con el carácter institucional del evento. Romanovna llevó el cabello suelto, pero cuidadosamente trabajado con un volumen en la raíz y ondas discretas que enmarcaban el rostro sin perder formalidad. Así, lució piel luminosa, mejillas ligeramente sonrojadas y la zona de los ojos definida con sutileza. Lo suficiente para aportar profundidad sin caer en el exceso. Respecto al labial, en tono natural, mantiene el conjunto. Además, los pendientes de brillo aportaron un toque elegante sin desviar la atención del protocolo.
Este sábado, el Palazzo Borghese-Aldobrandini fue el escenario en el que se reunió parte del poder social europeo. Todo con motivo de la cena solidaria anual de la Consulta de los Senadores del Reino. Se trata de una cita exclusiva con asistentes de la talla de Adriana Abascal, de la mano de Manuel Filiberto de Saboya, y de Victoria Romanovna, esposa de Jorge Romanov, el gran duque de Rusia, con quien se dejó ver. Cabe apuntar que sus apariciones conjuntas comienzan a ser algo más que casualidad. Así, esta nueva velada afianza un vínculo que lleva tiempo gestándose entre reuniones, eventos y complicidades que hablan por sí solas.