Las mujeres de la Casa Alba y los Rivera, historia de una reconciliación
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Las mujeres de la Casa Alba y los Rivera, historia de una reconciliación

Hacía 22 años que Eugenia Martínez de Irujo no acudía a la corrida Goyesca de Ronda que organiza su exmarido. Su madre, la duquesa Cayetana, era incondicional

Foto: Cayetana Rivera, en Ronda, en la Goyesca. (Cordon Press)
Cayetana Rivera, en Ronda, en la Goyesca. (Cordon Press)

La corrida Goyesca de este año en Ronda ha tenido dos puntos de inflexión importantes. Por un lado, era la vuelta a la normalidad desde que comenzó la pandemia. No se pudo celebrar la edición anterior por las restricciones sanitarias. Y la convocatoria de 2019 estuvo rodeada de polémica al adelantarse la fecha, que siempre coincidía con la feria de la localidad.

Desde 1954 se bautizaron estas fiestas como la Feria de Pedro Romero en honor al torero rondeño, como decidió Antonio Ordoñez, el abuelo de Francisco y Cayetano Rivera. Fue el año de los conflictos con el Ayuntamiento, que repercutieron en la relación de los dos hermanos y con el pueblo soberano, al que no le gustó que se cambiaran las tradiciones. Al menos así se contó en la prensa taurina en aquel momento.

El acontecimiento que cierra el verano

Francisco Rivera, como empresario de la plaza por herencia del abuelo, tomó esa decisión en el año 2019 con el visto bueno de la Real Maestranza de Ronda, propietaria del coso, para adecuar la agenda complicada de los toreros de ese cartel, Roca Rey y Morante de la Puebla. Todo esto forma parte de la historia no escrita de uno de los acontecimientos taurinos y sobre todo sociales que se celebran en la provincia de Málaga coincidiendo con el final del verano.

placeholder Eugenia Martínez de Irujo, en Ronda el pasado fin de semana. (CP)
Eugenia Martínez de Irujo, en Ronda el pasado fin de semana. (CP)

El segundo punto de inflexión y más destacable en la vertiente rosa de esta edición goyesca lo marcó Eugenia Martínez de Irujo con su presencia. Acudió con Narcís Rebollo, y lo hizo para acompañar a Cayetana, que ejerció de 'reina de la Goyesca'. En su día también lo fueron la duquesa de Alba y Carmen Ordóñez. Una tradición que ha continuado la hija, que ha heredado la belleza de la abuela materna y las relaciones públicas de la paterna. Es simpática y con unas apariciones públicas que sabe controlar. Mantiene un perfil bajo en sus redes sociales y su influencia se limita a las personas que quiere que tengan acceso a su Instagram. Trabaja en Global Talent Services, una filial de la discográfica Universal que se encarga de organizar conciertos y festivales.

Foto: Cayetana Rivera, en la corrida de rejones. (Gtres)

Para la nieta de Carmen Ordóñez fue un día importante y más aún estar acompañada de su madre. Uno de los comentarios de ese día era que por fin las Alba y los Rivera "volvían a reunirse en Ronda", la ciudad con más arraigo en la vida de Antonio Ordóñez y sus descendientes. Tras la corrida, con un cartel en el que figuraban Roca Rey y Pablo Aguado, hubo fiesta en la finca familiar El Recreo. A esta reunión acudió la duquesa de Montoro, que no estuvo en la plaza pero sí asistió a la celebración. Incluso bailó con su exmarido al ritmo de los Alpresa.

La relación entre ambos es ahora cordial. Lejos han quedado los años duros en los que la hija de la duquesa de Alba no lo pasó bien. Un divorcio de mutuo acuerdo que se fue enturbiando con los años y donde en ocasiones Cayetana Alba no dio todo el apoyo que necesitaba la pequeña de la casa. Todo esos desencuentros forman parte del histórico afectivo que se resolvió cuando la hija Tana cumplió su mayoría de edad y ya no hubo disputas por la custodia porque ella quiso vivir con su madre en Madrid, aunque viaja a menudo a Sevilla para estar con su padre y sus hermanos.

Hacía 22 años que Eugenia Martínez de Irujo no acudía a Ronda. A raíz de su divorcio no volvió a la Goyesca que tanto gustaba a su madre. La duquesa de Alba era fija hasta que su salud y sus condiciones de movilidad dejaron de ser compatibles con su afición taurina. No solo en Ronda sino también en la Maestranza sevillana. En el caso de la Goyesca influyeron los desencuentros con el que había sido su yerno preferido cuando este solicitó la custodia de la nieta.

El tiempo que lo cura todo cuando hay buena voluntad aparcó esas diferencias entre Eugenia Martínez de Irujo y Francisco Rivera, como quedó demostrado en la celebración de la Goyesca. Después de tantos años ausente, la duquesa de Montoro volvía a los orígenes, cuando estaba casada con Francisco Rivera. La joven Tana fue la protagonista de la edición 2021 y, sobre todo, el hilo conductor para que los Alba y los Rivera ya no fueran montescos y capuletos.

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