Mientras Melania Trump lanzaba su propia película, Paris Hilton ha hecho lo mismo casi en paralelo. Eso sí, desde un lugar muy distinto. Este viernes, se estrenó en cines 'Infinite Icon: A Visual Memoir', un documental que funciona como ajuste de cuentas con el personaje que la ha acompañado durante décadas. En él, repasa su construcción como icono pop de los 2000, el coste personal que ha tenido estar en una exposición permanente y el intento, ahora consciente, de recuperar el control de su relato. Es una especie de revisión de su imagen pública que busca separar a la mujer real del mito mediático.
Para el estreno, Paris Hilton no renunció a su imaginario más reconocible. La empresaria apareció vestida de rosa de pies a cabeza en un look que parecía dialogar con el mito que ella misma revisa en el filme. Así, lució un vestido vaporoso en tono fucsia, con escote pronunciado y abertura lateral, que combinó con una estola de plumas a juego que reforzaba esa estética hiperfemenina. Pero los complementos no se quedaron atrás. La socialité portó gafas blancas, chocker joya y un mini bolso de Chanel en forma de estrella que funcionaron como una auténtica de declaración de intenciones: entrando como el ícono que buscan antes de que vean lo que hay detrás de él.
Paris Hilton. (Gtres)
Pero no fue el único look que lució. Unas horas más tarde, Paris Hilton apareció por sorpresa en una de las salas de Nueva York y cambió, por completo, de registro. Nada de plumas ni fucsias. La empresaria optó por un conjunto de aire romántico y casi artesanal, con chaqueta bordada y falda amplia de estampado. Un conjunto muy alejado del uniforme de icono al que acostumbra en sus apariciones públicas. Además, de algún modo, está buscado para mezclarse con el público y vivir el estreno desde dentro. Eso sí, esto no significa que renuncie a su identidad —las gafas XL siguen ahí—.
El segundo look de París Hilton en el día del estreno de su documental. (Instagram / @parishilton)
Paris Hilton con algunos de los fans que sorprendió en la sala de cine. (Instagram / @parishilton)
El hecho de que Paris Hilton haya decidido aparecer en salas el mismo día del estreno no es un gesto aislado. Forma parte de una estrategia de comunicación muy clara. Es más, ella misma, como reclamo, ha anunciado que seguirá haciéndolo. También insta a que sus seguidores suban fotografías y vídeos y que todo eso puede ser que reciba una respuesta por su parte. Esto refuerza esa sensación de cercanía muy calculada con la que busca que 'Infinite Icon: A Visual Memoir' sea todo un éxito. Y no es para menos, puesto que su estreno ha salido a la par que el de Melania Trump. Y eso podría dejar el suyo, que no es el primero, en un segundo plano.
Todo esto llega, además, en un momento en el que Paris Hilton sigue implicada en su lucha contra los abusos en centros de menores. Una causa que ha mantenido en primer plano durante los últimos años y que ha dejado ver su faceta más madura y de conciencia social. Incluso, en más de una ocasión, ha publicado escritos hablando de sus vivencias y cómo afectaron en su día a día. Así, el estreno del documental convive con una etapa en la que su exposición mediática no se limita a la moda o al entretenimiento. También se cruza con un discurso más incómodo y que afecta a parte de la sociedad.
Mientras Melania Trump lanzaba su propia película, Paris Hilton ha hecho lo mismo casi en paralelo. Eso sí, desde un lugar muy distinto. Este viernes, se estrenó en cines 'Infinite Icon: A Visual Memoir', un documental que funciona como ajuste de cuentas con el personaje que la ha acompañado durante décadas. En él, repasa su construcción como icono pop de los 2000, el coste personal que ha tenido estar en una exposición permanente y el intento, ahora consciente, de recuperar el control de su relato. Es una especie de revisión de su imagen pública que busca separar a la mujer real del mito mediático.