Ariane Hoyos y Beñat abren Lasai, su propia librería: "Los influencers tenemos que tener conciencia del mundo en el que vivimos"
Hablamos con los creadores de contenido en su nuevo espacio en Madrid sobre cómo fomentar la lectura entre los jóvenes, la polémica de María Pombo, por qué cambiaron la flexibilidad de las redes por el ritmo de una librería y la salud mental tras el most
Ariane Hoyos y Beñat, en su librería, Lasai. (Patricia Casas)
Cuando entras en Lasai todavía huele a pintura fresca. Pero no es lo único que se palpa en el ambiente. Está la ilusión de quienes han decidido dejar su huella en la sociedad, ir un paso más allá. Ariane Hoyos (@arianehoyos) y Beñat Azurmendi (@benat_azurmendi) reciben en su librería recién abierta en Madrid con la mezcla exacta de nervios y entusiasmo de quien estrena algo importante. Él está enfermo, pero no pierde la sonrisa ni las ganas; ella, a su lado, está pendiente —sin necesidad de decirlo— de que se le dé el valor que tiene su compañero y amigo.
Son influencers, sí, pero de los que hacen gala de la palabra. Han dedicado su vida en redes a divulgar la cultura, construyendo comunidad antes que marca. Primero fue un club de lectura. Después, casi sin darse cuenta, llegó la librería. Todo ocurrió rápido. Lo decidieron en mayo, encontraron el local en agosto, comenzaron la reforma a finales de octubre y abrieron en diciembre. Ariane lo resume como "ver crecer a un hijo muy rápido", una imagen que encaja con la sensación de vértigo que acompaña a este salto, el de abrir su propio negocio.
Mientras comienza la entrevista, el establecimiento demuestra que ya está vivo. Entra una señora con acento inglés y pregunta, con toda naturalidad, si tienen un libro "sobre fruta". Ariane sorprendida, se lo piensa un segundo y responde que no con una gran sonrisa. La escena resume bien el espíritu del lugar: una librería que no pretende tenerlo todo, pero sí estar abierta a cualquiera que cruce la puerta. Su misión es ser una pausa —buscada— en el ritmo frenético de Madrid.
Ariane Hoyos y Beñat nos enseñan su librería. (Patricia Casas)
Detrás hay un equipo pequeño y muy humano —ellos dos; Carla Lurqui, amiga y socia; y Paula, la librera— que funciona "como un Micrópolix", un parque de temático en el que los niños aprenden el valor del trabajo a través del juego. Y quizá ahí esté la clave de Lasai, no solo venden libros, sino crean un espacio donde la cultura se toca, se pregunta… y, a veces, también se busca algo de fruta.
PREGUNTA. Se dice mucho que los jóvenes no leen, pero su proyecto (y los datos) desmontan ese tópico. ¿Por qué existe esa idea en el imaginario común?
ARIANE HOYOS. Hay un interés en tacharnos de tontos o que tenemos intereses inferiores a otras generaciones. Un esfuerzo por deslegitimarnos. La realidad es que la media de edad de la librería son 20 años. De hecho, los libros que más se compran son los que están más presentes en las redes sociales, que es otra crítica y la realidad es que han tenido un impacto superpositivo en la lectura de los jóvenes.
P. Muchos adolescentes se quejan de que las lecturas obligatorias escolares no les interesan y eso hace que no les guste la lectura.
B. Quizás muchas veces no sean las mejores lecturas, pero, yo que he trabajado en un instituto, sé que ha cambiado mucho y se hace un grandísimo esfuerzo porque las lecturas que se escogen despierten algo en ellos.
"Hay gente que es superleída que trata al mundo como si fuera imbécil"
P. ¿Sienten que están fomentando ese hábito lector?
B. Los clientes piden las obras que recomendamos.
A. H. Al menos es nuestra intención. Si no fomentamos el hábito abriendo una librería y hablando solo de libros, no sé qué más hay que hacer. También hemos hecho vídeos con una selección de ejemplares más sencillos que han ayudado a la gente a reengancharse. Es una costumbre que se coge muy fácil, solo necesitas coger un primer tomo que te enganche. Para nosotros es importante que la gente lea.
P. ¿Les pesa esa parte de ser referentes?
B. No especialmente.
A.H. Tenemos una comunidad muy maja que tampoco nos tiene endiosados.
B. No nos creemos nadie especial [ríe].
Ariane Hoyos y Beñat, en el rincón de literatura infantil de Lasai. (Patricia Casas)
P. Existe el debate de si los influencers deben posicionarse o hablar de temas sociales. ¿Piensan que es una carga?
A.H. No es una obligación, pero a nada que tienes un poco de valores y sabes que tienes un pequeño altavoz, pues claro que te tienes que posicionar. Es lo que ha dicho Nerea Pérez de las Heras, que ha comentado que muchos influencers le han criticado su discurso en los Ídolo: "A ver, es verdad que he puesto el listón muy bajo. No os he pedido una locura, que no colaboréis con neonazis…, cosas bastante básicas. Un mínimo”.
B. Tampoco hay que hacer una caza de brujas porque no es un crimen, pero ten un poco de conciencia del mundo en el que vives.
P. En medio de esto, se encuentra la polémica que abrió María Pombo, ¿leer hace más inteligente?
A.H. Lo de María Pombo se sobredimensionó más de lo que realmente fue. Le reprocharon que tenía unos libros de Zara Home, pero si al final las críticas son insultos o amenazas, pues mejor persona no eres. Dejadla tranquila. Dicho esto, hay una frase que dice: "Si no lees no pasa nada, pero si lees pasan muchas cosas". Te abre nuevos horizontes, te hace aprender... no sé si eso te hace ser mejor o peor. Hay gente que es superleída y luego trata al mundo como si fuera imbécil.
B. La lectura siempre te va a hacer mejorar, pero nada tiene que ver con la bondad o la maldad.
"Nada tiene que ver la lectura con la bondad o la maldad"
P. Abrir una librería hoy, cuando todo empuja a lo digital, parece casi un acto de resistencia. ¿En qué momento sintieron que no era una locura?
A. H. En septiembre, hay un festival en Madrid de editoriales independientes que se llama 'Back to the Book', con charlas, talleres… Estaba tan lleno de gente joven que parecía el Coachella. Fue una pasada y dijimos: "Tío, pues a lo mejor no es una locura". Hay mucha gente interesada en tener espacios físicos en los que poder simplemente estar, hablar de libros y comentar tus lecturas.
P. ¿Por qué Lasai?
A.H. Significa tranquilo en euskera y nosotros somos vascos. Le dimos muchas vueltas. Teníamos varias ideas que íbamos descartando. Fue lo más difícil. De hecho, casi alquilamos el local sin nombre.
P. Invita a parar. ¿Qué tipo de experiencia quieren que tenga alguien que cruza la puerta por primera vez?
A.H. Queremos que sea una experiencia bastante cercana. Si entras no vamos a estar avasallándote con nada, pero si te podemos ayudar, lo haremos. Para la gente que no le gusta preguntar hemos colocado carteles y así sea fácil encontrar las cosas. Lo necesario para que estés a gusto. Es más, tenemos que comprar un sillón para que los clientes puedan estar sentados tranquilos. Luego ya empezaremos con los clubes, los talleres y demás para que sea una experiencia más de comunidad y de conocer gente en torno a la lectura.
Beñat y Ariane Hoyos trabajando en Lasai. (Patricia Casas)
P. Le recojo lo de las actividades. ¿Querían que el espacio fuera algo vivo desde el principio?
A.H. Sí. No solo en la selección de libros, que irá cambiando casi que semanalmente, sino en tener un espacio en el que poder estar, que es algo que echamos de menos en Madrid, y que el hilo conductor sea la cultura.
P. ¿Qué le pasa a Madrid?
A.H. Es una ciudad que nos encanta y nos ha acogido, pero en la que es muy difícil hacer amigos porque es muy complicado conocer gente. Queremos que la librería sea un espacio donde hacerlo. En nuestro club de lectura pasaba y nos encantaba ser los que facilitaban de algún modo esos vínculos.
P. ¿Qué diferencia a Lasai de otras librerías?
A.H.: Somos todas bastante diferentes y tenemos que aprender un montón del resto. Venimos con una comunidad hecha en redes, que eso para nosotros es importante, y seremos de los más jóvenes en dirigir una. Esto nos hace estar muy al día de las cosas que les interesan a nuestra generación.
"El trabajo en redes nos gusta más como complemento que como eje central de vida"
P. ¿Da miedo competir con las grandes cadenas?
A.H. No, miedo tienen que tener ellos [ríe]. Somos dos negocios radicalmente distintos. Los que buscan una librería de barrio la encuentran aquí.
P. El resto de influencers suelen abrir negocios muy ligados a las modas: matcha, smash burgers, ropa, maquillaje… ¿Son ustedes un acto de resiliencia?
A.H. No nos habría ido tan bien si hubiéramos abierto una cafetería. Si tu contenido es sobre café tiene todo el sentido que abras un tostador, pero nosotros ¿qué íbamos a abrir si no era una librería?
B. ¿Un museo? [Ríe].
P. Han puesto su nombre, cara y prestigio digital en este proyecto. ¿Qué es lo que más miedo les da perder?
A.H. ¡La salud! [Bromea]. Nunca descansaremos más teniendo un negocio propio.
B. No estás aquí y piensas mucho en cómo estará o cosas que hacer.
A.H. Irá cambiando, pero los primeros días estábamos aquí todo el día.
P. Llama mucho la atención que pasan de una profesión con ventajas como horarios flexibles a atender una librería. ¿Qué ha sido lo más duro de ese cambio?
A.H. Nos dedicamos a las redes sociales, pero nuestro objetivo nunca ha sido ser los mejores dentro del mundillo. Hoy tiene muy buenas condiciones, pero no sabemos dentro de 10 años qué pasará. Puede parecer un 'downgrade', pero no lo es. El trabajo de influencer me gusta más como complemento que como eje central de mi vida.
B. Lo secundo.
P. Han recibido críticas insinuando que iban a vender los libros más caros por vivir de las redes. ¿Cómo se gestiona la primera 'polémica'?
B. Dimos la explicación en un vídeo, porque por ley todas las librerías deben tener el mismo precio. Son datos que existen y así lo atajamos.
A.H. Fue el único comentario malo que hemos recibido. La gente del gremio ha sido muy amable. Y, a quien le parezca mal, que se peine un poco, sin más [bromea].
"No nos creemos nadie especial"
P. ¿Cuál es su libro favorito, a qué tipo de persona se lo recomendarían y por qué?
A.H. 'Bodas de sangre', de Federico García Lorca. Se lo recomendaría a cualquiera, sobre todo a alguna chica joven.
B. 'Cumbres borrascosas', de Emily Brontë. Creo que es una obra que debería leer todo el mundo.
P. Dentro de cinco años, ¿cómo les gustaría que la gente hablara de la librería?
A.H. Ojalá nos tengan más como referente que como novedad.
P. Después de todo este proceso, ¿qué les reconforta más los libros o las personas que llegan a ellos?
A.H. Las personas. Han sido encantadoras y supereducadas. Con la cantidad que vino el primer fin de semana y nadie era gilipollas.
Cuando termina la entrevista, la librería sigue funcionando. Entran y salen personas, alguien hojea sin preguntar, otra se acerca al mostrador. No pasa nada extraordinario y, precisamente por eso, pasa lo importante. Lasai no parece un proyecto recién inaugurado, sino un lugar que ya ha empezado a ocupar su sitio. Todavía huele a pintura, pero está integrada en la rutina del barrio. Madrid continúa acelerada al otro lado de la puerta. Sin embargo, dentro, basta con estar.
Cuando entras en Lasai todavía huele a pintura fresca. Pero no es lo único que se palpa en el ambiente. Está la ilusión de quienes han decidido dejar su huella en la sociedad, ir un paso más allá. Ariane Hoyos (@arianehoyos) y Beñat Azurmendi (@benat_azurmendi) reciben en su librería recién abierta en Madrid con la mezcla exacta de nervios y entusiasmo de quien estrena algo importante. Él está enfermo, pero no pierde la sonrisa ni las ganas; ella, a su lado, está pendiente —sin necesidad de decirlo— de que se le dé el valor que tiene su compañero y amigo.