Ni peluquera ni manicurista: Máxima de Holanda demuestra en Indonesia que su 'look beauty' es de producción propia
En un viaje que no lleva a cabo como reina, sino por su cargo en la ONU, Máxima de Holanda ha prescindido del equipo que sí la acompaña en otras visitas internacionales
Colores atrevidos y ropa fiel a su estilo y a sus marcas de cabecera. Así podríamos describir la maleta de Máxima de Holanda en Indonesia. Aunque lo más importante de la agenda que está llevando a cabo en el país asiático no son las prendas. Porque la argentina está demostrando en este viaje que su 'look beauty' es de producción propia y que no necesita ni peluquera ni manicurista.
Lo vimos ya el primer día, cuando presumió de absoluta naturalidad nada más aterrizar, tanto en su peinado como en su maquillaje, prácticamente ausente después de tantas horas de vuelo, que no se molestó en retocar. Tampoco quiso dar ningún protagonismo a su look de llegada, priorizando la comodidad, con un pantalón negro tipo culotte y mocasines con pequeños apliques metálicos.
Ya con unas horas de descanso, pudimos ver uno de esos estilismos que definen su armario, al elegir para sus primeros actos de agenda un llamativo dos piezas en amarillo limón, formado por una blusa con frunces en el escote y manga larga. El diseño estaba firmado por Natan, también responsable del nuevo atuendo que hemos visto en Indonesia.
Se trata de un vestido que Máxima estrenó en 2023, en una jornada en la que tuvo doble uso, ya que primero lo lució para visita una tienda de la cadena Zeeman y después para una cita más protocolaria con el rey Guillermo, añadiéndole tocado, guantes y recogiendo su pelo. El color, igual de llamativo, resaltaba la imagen de la argentina, que ha vuelto a dejar claro que no necesita ningún equipo de estilismo para sus apariciones públicas.
Una imagen de su manicura ha dejado claras varias cosas. Primero, que su apariencia no es lo más importante en este tipo de viajes, ya que los hace atendiendo a la seguridad financiera de algunos sectores más desfavorecidos, uno de los puntos fuertes de su trabajo. Y segundo, que el esmalte color burdeos se lo había aplicado ella misma. Algunas imperfecciones evidenciaban que no era una manicura realizada por un profesional.
Y lo mismo pasa con el peinado. En esta ocasión, Máxima no ha viajado con su peluquera cerca, por lo que ha sido ella misma la que ha manejado su pelo, dando una imagen muy natural.
Hay que tener en cuenta que no es un viaje oficial en el que represente a la Corona, sino que lo lleva a cabo en su calidad de Defensora Especial del Secretario General de las Naciones Unidas para la Seguridad Financiera. Por eso no está acompañada del equipo que sí se traslada con ella en visitas de Estado junto al rey Guillermo Alejandro y que hace su aparición para rescatarla de algún apuro estilístico.
Así lo vimos hace un par de años en el Caribe, durante una gira que Máxima hizo junto a su hija mayor, la princesa Amalia, y su marido. Aunque lucía un elaborado recogido, no pudo evitar que el fuerte viento hiciera de las suyas, soltando algunos mechones de cabello. Su peluquera estaba cerca y no dudó en acercarse para, con mucha maestría, acudir al rescate con unas cuantas horquillas y sujetar aún más su pelo.
Es un recurso del que no dispone en esta ocasión, ya que tener a su lado un equipo de estilistas supondría un gasto extra. Y además de que siempre el gasto que generan siempre está mirado con lupa por el pueblo holandés, el hecho de que sea un viaje relacionado con la seguridad financiera sería más que contradictorio.
Colores atrevidos y ropa fiel a su estilo y a sus marcas de cabecera. Así podríamos describir la maleta de Máxima de Holanda en Indonesia. Aunque lo más importante de la agenda que está llevando a cabo en el país asiático no son las prendas. Porque la argentina está demostrando en este viaje que su 'look beauty' es de producción propia y que no necesita ni peluquera ni manicurista.