Las claves de la nueva colección de Stella McCartney para H&M: la británica revoluciona el low cost 20 años después
En una conversación entre la diseñadora y responsables de la marca sueca hemos podido descubrir en primicia todos los detalles de esta colaboración que causará colas en todo el mundo
Veintiún años después de aquella primera colaboración de 2005, la diseñadora británica vuelve a la cadena sueca con una nueva colección que se lanza el 7 de mayo y que no solo recupera algunos de sus códigos más reconocibles, sino que intenta poner otra vez sobre la mesa una conversación que en moda a veces incómoda: la de la sostenibilidad. Y es que hay regresos que se hacen por nostalgia y otros que se hacen porque todavía queda trabajo por hacer. Lo de Stella McCartney con H&M va bastante más por ahí.
Lo interesante no es solo el producto, aunque producto hay y mucho. La colección mezcla archivo y presente: camisas oversize, undefined, sastrería pulida, vestidos de malla con estampado de cereza, piezas con la cadena Falabella y una camiseta blanca con tachuelas que recupera el mítico “Rock Royalty”. También hay accesorios, bolsos, mocasines con cadena y joyería en metal reciclado. Todo, en teoría, con un foco claro en materiales reciclados, algodón orgánico, lana certificada RWS y materias primas alternativas para materiales recubiertos, muy Stella.
Lo que deja bastante claro, Stella McCartney cuando habla de esta segunda vuelta es que ella no acepta este tipo de colaboraciones porque sí. Cuenta que puso “una lista muy clara de requisitos” y que todos giraban en torno a la sostenibilidad. Básicamente, o se hacía así, o no se hacía. Y eso encaja bastante con la idea que lleva años defendiendo: meterse dentro del sistema, hablar con quienes representan justo lo contrario a tu forma de trabajar y empujar desde ahí para cambiar las cosas. Ella misma lo resume casi así: infiltrarse desde dentro.
De hecho, McCartney insiste en que una de las razones por las que ha querido volver ahora es que H&M, según dice, no dejó la sostenibilidad aparcada después del golpe de efecto inicial. “No lo dejaron ahí”, viene a decir. Podrían haber usado su nombre, haber quedado bien y seguir como siempre, pero sostiene que la compañía ha seguido avanzando. Y ahí entra Ann-Sofie Johansson, asesora creativa de H&M, que reconoce algo importante: "Stella nos empujó a ser mejores. Empezamos con algodón orgánico y hoy todo el algodón que utiliza H&M es orgánico, reciclado o de origen más responsable".
McCartney pone un ejemplo bastante claro: "En la primera colección ya había cristales, pero entonces ni siquiera se hablaba de si eran reciclados o no. Habrían sido simplemente cristales”, dice. Ahora, en cambio, hablan de cristales con un 80% de vidrio reciclado. Y añade algo que tiene bastante sentido: cuando una empresa del tamaño de H&M hace un pedido a un proveedor innovador, eso puede cambiarle el negocio. O sea, aquí no solo va de poner una etiqueta bonita, sino de decidir a quién compras y a quién haces crecer.
Stella ha contado que quería datos en todas las etiquetas, en todos los swing tags, para que alguien que ni siquiera sabe bien qué significa “sostenible” pudiera leer “recycled polyester” y empezar a hacerse preguntas. Qué lleva esto, qué lleva lo otro, por qué esto es distinto. “Information is key”, la información es clave insiste. Y en realidad tiene razón: en alimentación nos hemos acostumbrado a mirar ingredientes, pero en moda seguimos comprando muchas veces sin saber casi nada de lo que llevamos encima.
Luego está la parte más Stella, claro. La colección quiere ser deseable, sexy, práctica y con un punto gender fluid. Ella habla de un “solution-driven wardrobe", algo así como un armario pensado para resolverte la vida. Suena grandilocuente, pero luego lo baja bastante: ropa intercambiable, trajes que sirven de día y de noche, prendas que puedas conservar, prestar, revender y no tirar a los dos meses. Ahí aparece una frase que resume bien todo el enfoque: hay que empezar a “cherish what they’re investing in”, a cuidar lo que compras y tener un poco más de conciencia al consumir.
En el fondo, esta colaboración va justo de eso. De intentar demostrar que no tendría que existir un compromiso entre moda, precio y conciencia. Otra cosa es que el mercado esté preparado para cumplir esa promesa del todo. Pero, al menos sobre el papel, Stella McCartney y H&M quieren volver a probarlo.
Veintiún años después de aquella primera colaboración de 2005, la diseñadora británica vuelve a la cadena sueca con una nueva colección que se lanza el 7 de mayo y que no solo recupera algunos de sus códigos más reconocibles, sino que intenta poner otra vez sobre la mesa una conversación que en moda a veces incómoda: la de la sostenibilidad. Y es que hay regresos que se hacen por nostalgia y otros que se hacen porque todavía queda trabajo por hacer. Lo de Stella McCartney con H&M va bastante más por ahí.
Veintiún años después de aquella primera colaboración de 2005, la diseñadora británica vuelve a la cadena sueca con una nueva colección que se lanza el 7 de mayo y que no solo recupera algunos de sus códigos más reconocibles, sino que intenta poner otra vez sobre la mesa una conversación que en moda a veces incómoda: la de la sostenibilidad. Y es que hay regresos que se hacen por nostalgia y otros que se hacen porque todavía queda trabajo por hacer. Lo de Stella McCartney con H&M va bastante más por ahí.