De la música de Serrat a la ginebra, regalo de los monjes de Leyre: Leonor vive un día inolvidable en Navarra
La familia real ha disfrutado de un recorrido por algunas de las maravillas de la comunidad foral y han interactuado con algunos de los ciudadanos curiosos que se han acercado
Los Reyes y la Princesa de Asturias y Viana visitan la Comunidad Foral de Navarra
Las calles de Pamplona se llenaron de expectación y de luz de primera hora de la mañana cuando Leonor de Borbón hizo su aparición como Princesa de Viana por primera vez en un acto oficial en Navarra. Acompañada de sus padres, los Reyes Felipe y Letizia, la joven heredera al trono avanzó entre aplausos, vítores y un mar de miradas emocionadas. Cada gesto de la Princesa —una inclinación de cabeza, una sonrisa discreta— era captado por los presentes, anticipando la solemnidad y la cercanía que marcarían toda la jornada.
El acto comenzó en el Salón del Trono del Palacio de Navarra, donde Leonor saludó a los representantes del Gobierno y del Parlamento foral, mientras sus padres la acompañaban con gestos de orgullo y complicidad. Más tarde, en el Salón Isabelino, contempló el documento original de creación del Principado de Viana, fechado en 1423 por Carlos III el Noble, un instante cargado de historia y simbolismo.
Tras ello firmó en el libro de oro del Palacio, en el que escribió: “Siento un gran respeto y estima por lo que supone este título de princesa de Viana y el hecho de haber podido ver ese documento original de hace más de 600 años en el que este título queda instituido para los herederos del Reino de Navarra, me compromete y me responsabiliza para comprender aún más su dimensión histórica y simbólica".
La princesa Leonor y la reina Letizia en su visita al monasterio de Leyre. (Gtres)
La siguiente parada de la familia real fue Viana, el pueblo que da nombre al título de Leonor. La plaza del Ayuntamiento se encontraba llena de vecinos y la princesa fue recibida con aplausos, sonrisas y vítores mientras saludaba a la corporación municipal en el Salón de Plenos, firmaba el libro de honor y posaba para la fotografía institucional. Posteriormente, recorrió a pie la calle Navarro Villoslada, interactuando con los vecinos que se habían acercado en gran número, respondiendo con gestos de afecto y algunas sonrisas cómplices, mientras el murmullo emocionado de la multitud llenaba el aire.
Durante toda la jornada se vivieron numerosos momentos de complicidad entre los Reyes y Leonor. Felipe y Letizia acompañaron a la Princesa en cada actividad, compartiendo miradas cómplices, risas suaves y gestos de apoyo que reflejaban la cercanía familiar y la naturalidad con la que Leonor asumió su primer acto oficial en Navarra.
La visita continuó con un recorrido por la Casa de Cultura, donde Leonor se detuvo ante cada obra, mostrando interés y admiración. Luego visitó la exposición conmemorativa del 600 aniversario del Principado de Viana, ubicada en las ruinas del Monasterio de San Pedro. Los muros de piedra, cargados de historia, parecían susurrar los siglos pasados mientras la Princesa recorría el espacio, dejando que su mirada se posara en los detalles arquitectónicos y artísticos.
Los reyes y la princesa Leonor presiden su homenaje en Navarra. (EFE / Villar López)
La jornada en Viana culminó con un paseo por los jardines de Serrat, donde se vivió un momento especialmente mágico al sonar 'El Cristo del Madero'. Las notas resonaban entre los árboles, mezclándose con la luz del atardecer, creando un instante de solemnidad y emoción compartida con los vecinos presentes.
Tras un almuerzo privado, la familia real se trasladó por la tarde al Monasterio de San Salvador de Leyre, un lugar de especial relevancia histórica donde descansan los restos de los primeros monarcas navarros. Allí, los presentes escucharon el himno de España interpretado por la comunidad de responsorio gregoriano Dirgostitx, con más de doce siglos de antigüedad, un instante cargado de solemnidad y eco entre los muros centenarios. La familia real realizó el tradicional homenaje a los Reyes de Navarra y al Reino de Navarra, conectando así a la Princesa de Viana con siglos de historia y tradición foral.
Posteriormente, los Reyes y la Princesa conocieron la cripta, acompañados por el abad mitrado, quien les explicó con voz pausada y reverente la relevancia histórica y espiritual del lugar. Los monjes les ofrecieron varios regalos: un libro titulado 'Leyre: Historia, Arte y Vida Monástica', escrito por el padre Ramón Molina Piñero, y las primeras botellas del nuevo licor de hierbas y ginebra, elaboradas artesanalmente, que continuaban la tradición medieval del monasterio. La luz cálida de las velas iluminaba los muros, resaltando la solemnidad de este gesto y la conexión con siglos de historia.
A lo largo de toda la jornada, Leonor demostró cercanía y elegancia, consolidando un primer acto oficial que quedó grabado en la memoria de quienes la recibieron y en la historia del Principado de Viana. La emoción de la multitud, la solemnidad de los himnos, la tradición medieval, el aroma de la ginebra recién elaborada y la complicidad familiar acompañaron cada gesto de la Princesa, subrayando la ilusión que despierta entre la ciudadanía navarra y la continuidad de siglos de historia, cultura y ceremonial.
Las calles de Pamplona se llenaron de expectación y de luz de primera hora de la mañana cuando Leonor de Borbón hizo su aparición como Princesa de Viana por primera vez en un acto oficial en Navarra. Acompañada de sus padres, los Reyes Felipe y Letizia, la joven heredera al trono avanzó entre aplausos, vítores y un mar de miradas emocionadas. Cada gesto de la Princesa —una inclinación de cabeza, una sonrisa discreta— era captado por los presentes, anticipando la solemnidad y la cercanía que marcarían toda la jornada.