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La infanta Cristina, molesta por el incómodo triángulo que nadie esperaba con Urdangarin y Armentia
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FAMILIA DEL REY

La infanta Cristina, molesta por el incómodo triángulo que nadie esperaba con Urdangarin y Armentia

La ex pareja tiene muy buena relación, sobre todo por sus hijos. Pero los últimos movimientos de Urdangarin han incomodado a la Infanta, porque la ponen en el foco mediático

Foto: La infanta Cristina y Pablo Urdangarin celebran su fichaje por la Selección. (CordonPress)
La infanta Cristina y Pablo Urdangarin celebran su fichaje por la Selección. (CordonPress)

En el bullicio del palacio de deportes de Granollers, la infanta Cristina se abstraía mirando el móvil, concentrada, nerviosa. Estuvo muy pendiente del teléfono hasta que empezó el partido de su hijo Pablo. Y de pronto, lo dejó y ya no lo volvió a mirar. Es más, estuvo haciéndose fotos y selfies con el público que se lo pedía, feliz, encantada, hasta que algo cambió. Cuando apareció Iñaki Urdangarin con su novia, Ainhoa Armentia, el gesto se le torció.

Ahora sabemos por qué: la presencia de Iñaki estaba prevista. Lo que nadie sabía, no al menos Cristina de Borbón hasta minutos antes de que sucediera, es que llegaría acompañado de Armentia. Ha sido la revista ‘Diez Minutos’ la que ha publicado las imágenes, aunque no han encontrado ni una en la que se les vea juntos. No existe. Por primera vez en mucho tiempo, Iñaki y Cristina no se dirigieron la palabra, ni una mirada, ni un gesto. Nada.

“Como ex pareja bien avenida que son y con cuatro hijos en común, la infanta Cristina e Iñaki Urdangarin suelen compartir sus planes, sobre todo cuando atañen a sus hijos, así que no hay que buscar fantasmas en ningún sitio”, puntualizan desde el entorno de la hermana de Felipe VI. Hay otras personas cercanas a la Infanta que, sin embargo, señalan su malestar. Ya no sólo por la presencia de Armentia en el partido, también por todas las declaraciones que ha ido haciendo Urdangarin a raíz de sus memorias.

placeholder Iñaki Urdangarin y Ainhoa Armentia, el domingo en León. (Laura Aller)
Iñaki Urdangarin y Ainhoa Armentia, el domingo en León. (Laura Aller)

Algo le está pasando a Iñaki Urdangarin, señalan. Normalmente, desde que se separaron, la organización es muy clara: la infanta Cristina va a Barcelona a ver los partidos de Pablo y Urdangarin ‘se queda’ con el resto de España para seguir los encuentros del equipo. Hasta ahora… Urdangarin ha hecho una expiación en sus memorias, el libro ‘Todo lo vivido’ (Grijalbo), y ha decidido que quiere que Ainhoa le acompañe en todo. Ha sido, dicen a Vanitatis quienes lo conocen, “como una salida del armario [así lo dicen porque es una liberación] y no piensa echarse atrás”.

El libro de Urdangarin se engloba dentro de una estrategia mucho más amplia del exduque, quien ha convertido su método de coaching en empresa vital. Apoyado férreamente por su pareja, que le empuja a mejorar y a no dejarse impresionar por lo que antes lo atrapaba, su actividad en Barcelona es intensa. Pese a que Ainhoa vive en Vitoria, lo que provocó una crisis existencial en ambos, pasan todo el tiempo que pueden juntos. Porque Urdangarin pasó la semana pasada, de nuevo, en Barcelona, donde entre otras cosas grabó el podcast ‘Ikigai’, de Francesc Miralles, con Ferran Martínez, exjugador de baloncesto y socio de Urdangarin.

En este contexto, Ainhoa se sumó el fin de semana. ¿Cuál es la cuestión? Que en Barcelona también estaba la infanta, como suele suceder cuando Pablo juega en la ciudad, y en estos momentos lo que menos le apetece es estar en el foco, que le vuelvan a preguntar, que la sigan las cámaras. Y la presencia de este triángulo personal en el mismo lugar y tiempo no hace más que llamar la atención de todos. Cristina de Borbón llevaba dos semanas instalada en Barcelona organizando su nuevo piso: visitándolo con amigos, enseñándoselo a los suyos, ordenando, decorando y comprando nuevas cosas. Incluso estando su hijo fuera de Barcelona, en una competición, ella siguió instalada en su piso. Y nadie la molestó ni le preguntaron por su ex.

Comidas muy cerca

Estaba prevista su visita al estadio, porque el partido era importante además: los dos cabeza de lista de la liga Asobal, Granollers versus Barcelona. Son partidos a los que suele acudir Iñaki también, encuentros que a veces se repartían e incluso coincidían. Hasta este domingo en el que todo ha sido distinto. Lo decíamos: ni un hola. Al finalizar el partido, Iñaki salía rápido del estadio, acaso para saludar a los directivos del Barça. La pareja iba con unos amigos de fuera con quienes se marcharon en coche, con Ainhoa al volante. El vehículo, comprado el pasado mes de julio, es una Volvo inscrito a nombre de la pareja del exduque, tal como ha contado ya Vanitatis en algún momento.

placeholder Iñaki Urdangarin, en Barcelona hace unos meses. (Europa Press)
Iñaki Urdangarin, en Barcelona hace unos meses. (Europa Press)

Los cuatro se fueron a Pedralbes a comer a un restaurante ajardinado cerca de la misma casa y pegado a la nueva casa de la Infanta. Ella, por su parte, se quedó en el estadio, donde esperó a su hijo con quien se marcho a casa de unos amigos, los mismos que alojaban a Pablo hasta hace poco. Esta pareja, también muy amiga de Iñaki, se mantuvo pegada a la Infanta en todo momento y tampoco se acercaron a saludarlo.

Aunque la presencia de Iñaki no era una sorpresa, la de Ainhoa lo fue. ¿Que la infanta Cristina lo sabía? Sí, sabía que Iñaki Urdangarin iba a ir, porque estaba en Cataluña. Y también sabía que Ainhoa Armentia iba a acompañarle, aunque se enteró solo minutos antes del partido. ¿Le hizo gracia a la Infanta? No, ninguna. Así nos lo aseguran quienes estaban cerca de ella durante la celebración deportiva. Porque lo último que le apetece, insisten, es estar en el foco mediático. Y el encuentro reaviva su interés.

En el bullicio del palacio de deportes de Granollers, la infanta Cristina se abstraía mirando el móvil, concentrada, nerviosa. Estuvo muy pendiente del teléfono hasta que empezó el partido de su hijo Pablo. Y de pronto, lo dejó y ya no lo volvió a mirar. Es más, estuvo haciéndose fotos y selfies con el público que se lo pedía, feliz, encantada, hasta que algo cambió. Cuando apareció Iñaki Urdangarin con su novia, Ainhoa Armentia, el gesto se le torció.

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