Agustina Ros: arte nacido del diálogo entre la vulnerabilidad del vidrio y la fuerza del fuego
Esta argentina lleva el arte enraizado en la médula, aunque cuando moldeó el vidrio por primera vez supo que había encontrado el motor de su inspiración y la pasión de su vida. Ahora crea joyería y objetos bellos para suspirar
Agustina Ros o la delicadeza y la sensualidad aplicada al vidrio. (Cortesía)
Cuando descubrimos una pasión se despierta un sentimiento de suma fragilidad, donde cualquier intervención, o incluso la falta de ella, puede provocar una ruptura irremediable y extinguir esa llama conocida como motivación. Curiosamente, lo mismo pasa con el vidrio, el material con el que Agustina Ros crea las piezas que esconden sus sueños más íntimos, aquellos que nacieron en la provincia de Misiones, en Argentina, y que con dedicación y valentía la trajeron hasta Barcelona.
Allí, bajo la guía del maestro vidriero Ferrán Collado, descubrió no solo una técnica, sino un modo de vida. En cada obra, captura la luz y la forma, revelando un diálogo constante entre la vulnerabilidad y la fuerza. En su estudio moldea el vidrio con la misma dedicación con la que ha moldeado su destino. Sus creaciones, su maestría, están profundamente conectadas con cada material empleado.
Agustina Ros da vida a piezas únicas, como estos aretes de vidrio. (Cortesía)
Así empezó todo
Fue destino. Soy de Argentina, de Misiones, y desde pequeña tuve la suerte de conocer el arte. A los 7 años ya tomaba clases de pintura, dibujo y escultura en un taller. Siempre lo sentí como una vocación. Luego, en la universidad, estudié Bellas Artes y elegí la rama de la escultura, y fue entonces cuando conocí a mi profesor de cerámica, quien me ofreció un trabajo como pasante en su taller de artes del fuego. Era un taller privado con maestros en cerámica, vidrio y otras artesanías. Me enamoré del trabajo manual y del concepto del oficio, además de generar obras con un sentido utilitario.
Agustina Ros: amor por el vidrio, sentido y sensibilidad. (Cortesía)
Buscando una orientación propia, me interesé por el vidrio soplado. En Argentina no había talleres especializados, solo fábricas, así que vine a Barcelona, donde conocí a Ferrán Collado en Barcelona. Mi primera intención era hacer vidrio soplado al estilo veneciano, pero Ferrán me hizo entender que requería instalaciones y una inversión grande, y me orientó hacia la técnica de flamework, que permite trabajar con sopletes, oxígeno y gas, más accesible para empezar a trabajar.
Tomé clases con él y me enamoré del vidrio desde el primer momento. El material me pareció mágico. Requería toda mi atención, ya que estaba trabajando a 1.200 grados con algo que puede quemar y cortar.
“Me fascinó el movimiento y la posibilidad de modelar el vidrio de líquido a sólido”
A los 22 años, decidí dedicarme completamente a esto. Volví a Argentina solo por unos meses, pedí becas en Estados Unidos en academias importantes para tomar clases con artistas. Me di cuenta de que en Argentina no podría crecer profesionalmente. Ferrán me ofreció trabajo en su estudio y me mudé a Barcelona sin pensarlo. Trabajé con él en técnicas antiguas y modernas, aprendiendo y creciendo en un entorno único.
Agustina Ros utiliza la técnica del flamework. (Cortesía)
Principales obstáculos
Las dificultades de la técnica. Realmente requiere mucho compromiso, horas de dedicación, práctica, prueba y error. Es un proceso de hacer algo, rehacerlo y volver a intentarlo hasta que salga bien. Exige mucho de ti, pero siempre tuve claro que quería aprenderla y sentirme lo suficientemente preparada para luego poder desarrollar lo que quisiera, sin limitaciones.
Anillos de la colección de joyería de Agustina Ros. (Cortesía)
Fue un tiempo largo antes de poder generar mi obra personal, encontrar mi lenguaje y sentirme cómoda con mi conocimiento. Además, hay que lidiar con la frustración, porque el material se estresa, se rompe. Solo mucha práctica y dedicación te dan la capacidad para desarrollar la obra libremente.
Instalación de Agustina Ros. (Cortesía)
Tus errores
Mis errores siempre han estado ligados a mi ansiedad. A veces he tomado decisiones apresuradas, emocionándome con alguna técnica o situación, y he comprado maquinarias por impulso. Luego me daba cuenta de que era un camino largo que requería tiempo y abandonaba el proyecto.
Objetos prácticos y decorativos. (Cortesía)
Tus aciertos
Mi acierto absoluto fue dedicar varios años, muchas horas y mucho tiempo a aprender la técnica y dominar el material lo mejor posible. Esto me permitió sentirme con la soltura necesaria para generar la obra que quisiera, sin sentir limitaciones de que me faltase formación.
Una anécdota
Tengo muchas, pero una de las más maravillosas fue durante el tiempo en el que me formé en Corning (Nueva York). Fue un momento decisivo porque me di cuenta de que tenía que cambiar mi vida para crecer y desarrollarme en este material. Aprender de grandes artistas, me inspiró para atreverme a dejar todo en Argentina y cambiar mi destino.
Recuerdo haber llamado a mis padres, después de una clase con Simone Cristane, para decirles que no iba a volver y que me mudaría a Barcelona para trabajar con Ferrán. Ellos, aunque tristes, estaban muy emocionados porque me veían segura de lo que quería. Cambié mis pasajes y no pisé Argentina por cinco años.
Candelabros en vidrio de Agustina Ros. (Cortesía)
La clave de tu éxito
Estar atenta a las oportunidades que me ofrecía la vida a nivel profesional. Siempre he aprovechado todas las experiencias y posibilidades que se me presentaban. Decir sí a todo, probar, todo ello me ha llevado a tener experiencia y a desarrollarme.
Ros adora combinar colores y formas. (Cortesía)
Tu día empieza con…
Mi día ha cambiado drásticamente porque tuve un hijo el año pasado. Soy madre de un bebé de 7 meses. Siempre trabajaba más por las tardes, pero ahora soy madrugadora. Mi día empieza haciendo yoga y luego caminando al estudio. Esa caminata de una hora me da mucho aire y energía para comenzar mi día de trabajo. Desde las 7 de la mañana estoy despierta y llego al estudio alrededor de las 9.
Y acaba con…
Con mi bebé. Por las tardes y noches me dedico a darle amor y a compartir con él todos mis momentos.
Collar de vidrio de Agustina Ros. (Cortesía)
Consejo para emprendedores
El consejo que le doy a los emprendedores es no bajar los brazos. Es muy difícil tomar la decisión de ser emprendedor y desarrollarse, especialmente a nivel creativo. Hay mucha lucha, pero toca seguir adelante, aprender de las situaciones complicadas y encontrar la forma de superarlas.
A la belleza por la delicadeza. (Cortesía)
Aunque cueste, les recomendaría que no se rindan porque al final trae frutos. Cada lágrima, sufrimiento y decepción valen la pena. Hoy tengo mi propio estudio de vidrio soplado, doy clases y puedo transmitir mi conocimiento. Puedo vivir de lo que amo, aunque sea difícil y requiera mucha dedicación. Es pura felicidad y vale cada segundo.
Cuando descubrimos una pasión se despierta un sentimiento de suma fragilidad, donde cualquier intervención, o incluso la falta de ella, puede provocar una ruptura irremediable y extinguir esa llama conocida como motivación. Curiosamente, lo mismo pasa con el vidrio, el material con el que Agustina Ros crea las piezas que esconden sus sueños más íntimos, aquellos que nacieron en la provincia de Misiones, en Argentina, y que con dedicación y valentía la trajeron hasta Barcelona.