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SECRETOS DE FAMILIA

Del aburrimiento de Diana a la ofensa a Fergie: los secretos de Isabel II, contados por su biógrafo

Ni la fallecida Margaret Thatcher se libra de aparecer en las páginas, hasta ahora secretas, que escribió un periodista muy cercano a los Windsor

Foto: La reina Isabel II, con Carlos y Diana de Gales. (Cordon Press)
La reina Isabel II, con Carlos y Diana de Gales. (Cordon Press)

Kenneth Rose fue un escritor británico y biógrafo de la familia real. Su relación con los Windsor era bastante estrecha, por lo que conocía algunos secretos de la reina Isabel y sus hijos que se llevó a la tumba. Pero algunos de esos secretos quedaron plasmados que sus diarios. Unas páginas que ahora han visto la luz en forma de libro y en las que se pueden leer muchas curiosidades de los habitantes de Buckingham, además de conocer más detalles sobre el carácter hiératico y aparentemente frío de la monarca.

Que el duque de Edimburgo no ha tenido nunca aprecio a Sarah Ferguson es de sobra conocido. Pero la amistad que el escritor tuvo con ella hizo que en 1994 Fergie le contara un pasaje cuando menos sorprendente de su tirante relación. Al parecer, Sarah guardaba algunas cartas escritas tanto por la reina Isabel como por el príncipe Felipe. En una de ellas, su suegro le hablaba de un libro que se estaba leyendo sobre Edwina Mountbatten, comentándole que le recordaba mucho a ella. Una comparación que Rose tilda de 'cruel', ya que la condesa de Mountbatten fue conocida por tener varios amantes, entre ellos Jawaharlal Nehru, primer ministro de la India entre 1947 y 1964.

Boda de Sarah Ferguson y el príncipe Andrés. (Cordon Press)
Boda de Sarah Ferguson y el príncipe Andrés. (Cordon Press)

Pero, por supuesto, Sarah Ferguson no es la única nuera protagonista de las anécdotas reales que han desvelado los diarios de Kenneth Rose. No podían faltar algunos datos muy reveladores de la princesa Diana, algunos de ellos en forma de fantasma. Y es que, según le contó la propia doncella de la Reina madre, algunos empleados de Sandrigham -una de las residencias de los Windsor- no querían trabajar en una de las habitaciones del palacio porque estaba embrujada, por lo que invitaron al párroco local para que ofreciera un servicio en ella, después de haber detectado una "atmósfera perturbadora que podía deberse a la princesa Diana".

Volviendo al mundo más tangible, Kenneth Rose desvela también en sus diarios cómo algunos miembros de la familia real mostraron su total rechazo al monumento en su memoria planeado en Kensington tras la su muerte. Una de ellas, la princesa Margarita, que hablaba con el escritor en junio de 1998: "Por supuesto que no lo queremos. Después de todo, ella vivía en la parte trasera de la casa, no en el frente". Ya dos años antes, le había realizado otra significativa confesión: "Qué contenta estará la familia de deshacerse de las esposas, Diana y Fergie".

Sarah Ferguson y Diana de Gales. (Cordon Press)
Sarah Ferguson y Diana de Gales. (Cordon Press)

Por supuesto, también hay lugar en las páginas escritas por Kenneth Rose para la relación del príncipe Carlos y Diana de Gales. Y la fuente no es otra que Raine Spencer, la madrastra de Lady Di: "No parecen dos personas enamoradas. Tienen habitaciones diferentes y ella nunca parece querer tocarlo. Cuando él dice: 'Dame un beso', ella no responde". Ya en 1981, Dake Hussey, el futuro presidente de la BBC, apuntaba algo parecido al escritor, después de haber estado en Balmoral: "Los rumores sobre el aburrimiento de Diana son ciertos, el príncipe Carlos sale a las nueve para disparar o pescar y ella no lo vuelve a ver hasta las siete de la tarde".

Finalmente, la relación acabó y la reina Isabel II también tiene su parte de protagonismo: "Ocurrió durante la cena del primer ministro en Spencer House. Diana pidió ver a Isabel II antes de la cena para decirle que quería separarse de Carlos. Pero la monarca tenía prisa por vestirse, así que le dijo que la discusión tendría que reanudarse en el palacio al final de la noche. La reina tuvo que sentarse a cenar con los primeros ministros e incluso hablar conmigo. Es sorprendente cómo, en esas circunstancias, se mantuvo tan serena y alegre. Los de Gales -Carlos y Diana-, en comparación, estaban rojos y agitados".

El príncipe Carlos y Diana de Gales. (Reuters)
El príncipe Carlos y Diana de Gales. (Reuters)

Pero ojo, que Diana de Gales no era la única a la que la reina Isabel emplazaba para más tarde o directamente negaba una conversación. Ni siquiera tenía miramientos con la primera ministra, Margaret Thatcher: "Se sabe que tenían fuertes desacuerdos sobre la importancia de la Commonwealth. Tanto la reina como Thatcher vinieron a una gala en Covent Garden, pero se sentaron en diferentes partes de la casa. En el intervalo, la reina hizo saber que no quería encontrarse con la señora Thatcher, quien fue enviada a un aposento alto para tomar una copa. Thatcher luego dijo que le gustaría despedirse de la reina, una solicitud que fue ignorada".

Un detalle más que alimenta la fama de ser una persona hierática y fría, según el propio escritor, quien también hizo algún apunte personal sobre el tema: "Estamos de acuerdo en que la reina es buena con los ministros, embajadores y representantes de la Commonwealth, pero no con sus hijos o con muchas otras personas". De hecho, el detalle más tierno que protagoniza la reina Isabel a lo largo de las páginas de los diarios de Kenneth Rose es la despedida a una de sus mascotas, a la que dedicó una carta de seis páginas tras su muerte.

La reina Isabel, en una imagen reciente. (Reuters)
La reina Isabel, en una imagen reciente. (Reuters)

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