Las historias de amor más bonitas de la moda
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SAN VALENTÍN

Las historias de amor más bonitas de la moda

Unas fueron historias que duraron una vida; otras solo unos años, pero su recuerdo para siempre. De Hubert de Givenchy a Coco, y de Lagerfeld a Miuccia Prada... Y es que la moda puede tener mucho love

placeholder Foto: Imagen del museo de París de Yves Saint Laurent. (Reuters)
Imagen del museo de París de Yves Saint Laurent. (Reuters)

El amor puede surgir en cualquier parte… incluso en una disputa empresarial. ¿Acaso se esperaba Miuccia Prada que aquel hombre al que acusaba de copiar sus diseños acabaría siendo su compañero de por vida? El ejemplo de la diseñadora italiana y Patrizio Bertelli, su marido desde hace ya casi medio siglo, es solo una de las historias románticas que podemos encontrar en la moda. Y las tenemos de todo tipo: desde amores para toda la vida a parejas que fracasan pero siguen siendo amigos y otras que son interrumpidas por un inesperado accidente. Aprovechando que celebramos el día de los enamorados, repasamos algunas de las parejas más destacadas de fashion system.

Y sí, así comenzó el imperio de Prada. No solo Miuccia pertenecía a una familia dedicada a la moda. Patrizio Bertelli también lo hacía y, de hecho, trabajaba como uno de los proveedores de la firma italiana. Y si bien la relación empezó con una disputa empresarial en una feria del sector a finales de los 70, aquella riña les duró poco: a los meses estaban viviendo juntos y se casaron. Ya saben, los amores reñidos son los más queridos.

placeholder Fotografía sin fecha cedida en donde aparece la modista italiana Miuccia Prada. (EFE)
Fotografía sin fecha cedida en donde aparece la modista italiana Miuccia Prada. (EFE)

No hay parejas perfectas, pero lo cierto es que si tuviéramos que buscar a una, seguramente esa sería la formada por Hubert de Givenchy y Philippe Venet. A los dos la moda les unió desde el principio, de hecho se conocieron en el taller de Elsa Schiaparelli. Givenchy era el diseñador de la línea de tienda de la creadora italiana y Venet daba sus primeros pasos en la compañía. Cuando el diseñador de ‘Desayuno con diamantes’ decidió marcharse, Venet tomo el puesto de este, aunque también duró poco. Ambos emprendieron su vida juntos en los años 50 ya como diseñadores con su propia marca, si bien es cierto que Venet siempre vivió a la sombra del éxito del genial creador. En los años 90, cuando Givenchy decide retirarse, Venet hizo lo mismo. Desde entonces, ambos compartían una vida ociosa en sus palacetes franceses y cada uno cuidaba del otro. Yo pude ser testigo directo de este amor, que duró más de sesenta años, en su última visita a Madrid. Tuve la suerte de compartir mesa y mantel con la pareja durante la comida en la que los Amigos del Museo del Traje nombraban a Givenchy Amigo de Oro. Parecían opuestos: Givenchy grande, Venet pequeño; uno una estrella, el otro casi un desconocido. Los dos con sus achaques, pero lo cierto es que se notaba que ninguno podía vivir sin el otro.

placeholder Hubert de Givenchy, en su atelier. (Reuters)
Hubert de Givenchy, en su atelier. (Reuters)

Otra pareja que duró toda una vida fue la formada por el fotógrafo Irving Penn y la supermodelo Lisa Fonssagrives. Ella se había instalado en Nueva York junto con su primer marido durante la II Guerra Mundial, pero en 1950 decidieron divorciarse. Justo en ese momento, Fonssagrives comenzaba a experimentar con la fotografía y así es como conoció al que sería su pareja durante más de cuarenta años. Tras el fallecimiento de la modelo en 1992, Penn decidió donar una serie de fotografías al Museo de Arte Moderno de Suecia (país de origen de ella) para que su memoria fuera honrada en su tierra natal.

Una pareja de moda entre los años 30 y 50 fue la formada por el diseñador Jacques Fath y Geneviève Boucher de la Bruyère. Eso sí, la historia comenzó lejos de las pasarelas. Fath, uno de los diseñadores más polifacéticos de su tiempo, era un apasionado de la danza y el cine. Con la idea de convertirse en actor acudió a las clases de dicción de la actriz Eve Francis, donde coincidió con una joven que trabajaba como secretaria de Coco Chanel. El flechazo parece que fue inmediato y él la llegó a definir como un cóctel entre Greta Garbo, Carole Lombard y Marlene Dietrich. Contrajeron matrimonio en 1939 y hasta el fallecimiento de Fath por leucemia, en 1954, formaron uno de los tándems más importantes de la alta costura parisina: él era uno de los creadores más buscados, ella era su musa y modelo, siendo así una referencia de la elegancia de la capital francesa.

placeholder Diseños de Jacques Fath, Jacques Heim y Christian Dior. (Reuters)
Diseños de Jacques Fath, Jacques Heim y Christian Dior. (Reuters)

Pero no todas las historias duran décadas. Algunas se conforman con unos años de amor que pueden dejar una marca para siempre. Es el caso de la modelo Bettina y Aly Kahn. La fama de playboy no impidió que la maniquí cayera enamorada ante las artes de seducción del exmarido de Rita Hayworth. Pero la historia no acabó bien: tras haber dejado la moda y embarazada de Aly, la pareja sufrió un accidente de coche en el que Kahn falleció. Un accidente de coche también le robó el amor de su vida a Coco Chanel. La diseñadora, conocida por sus apasionados romances, reconoció que toda su vida lloró a Boy Capel, el atractivo aristócrata inglés que le rompió el corazón al casarse con otra mujer. Y sí, el modelo de bolso Boy de la maison es un homenaje al hombre de la vida de Chanel.

placeholder Boy Capel y Coco Chanel. (Cortesía)
Boy Capel y Coco Chanel. (Cortesía)

Otras parejas terminan siendo solo buenos amigos (y compañeros de negocio). Es el caso de las formadas por Yves Saint Laurent y Pierre Bergé, y Valentino Garavani y Giancarlo Giammetti. Ambas parejas tuvieron un desarrollo similar, si bien la de los italianos tuvo una vida más relajada, sin los escándalos de Saint Laurent. En los dos casos, los años de amor dieron paso a una relación de amistad en la que los intereses económicos también tuvieron su espacio. Unos eran los creativos, otros los empresarios. Algo similar a lo que les sucedió a Stefano Gabbana y Domenico Dolce: ahora son solo buenos amigos y comparten un negocio.

placeholder Stefano Gabbana y Domenico Dolce, en una imagen de archivo. (Getty)
Stefano Gabbana y Domenico Dolce, en una imagen de archivo. (Getty)

En este repaso del amor en la moda no podemos olvidar un nombre: Karl Lagerfeld. Bajo el aspecto frío que marcó durante años detrás de unas gafas de sol y protegido con un cuello almidonado y duro como una armadura, al parecer se escondía un hombre mucho más sentimental de lo que aparentaba. Es la única forma de entender la relación que mantuvo de por vida con Jacques de Bascher. Y no fue precisamente una relación fácil. El káiser prefería una vida más calmada que la que buscaba su novio, todo un gigoló del París de los años 70 y 80 acostumbrado a los excesos. Con idas y venidas, lo cierto es que Lagerfeld le acompañó hasta el último momento, cuando falleció en 1989 a causa del VIH. Pero Lagerfeld nunca lo pudo olvidar: su última voluntad fue que sus cenizas reposaran al lado de Bascher, algo que los herederos del diseñador cumplieron tras su muerte.

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