Infanta María Eulalia de Borbón: el misterio de una hija secreta en la corte de Alfonso XII
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Infanta María Eulalia de Borbón: el misterio de una hija secreta en la corte de Alfonso XII

La hija de Isabel II tuvo una vida de lo más interesante, aunque hay un leyenda que siempre la acompaña

Foto: María Eulalia de Borbón, una infanta viajera. (Imagen de archivo)
María Eulalia de Borbón, una infanta viajera. (Imagen de archivo)

A pesar de la imagen tradicional y clásica que se suele tener de las monarquías, no todas las familias reales son iguales ni todos sus miembros piensan lo mismo. De hecho, no hace falta quedarnos en el siglo XXI para descubrir que a lo largo de su historia han existido royals mucho más modernos e innovadores de lo que su institución esperaba.

Precisamente este era el caso de María Eulalia de Borbón, una infanta de España que tuvo que enfrentarse a muchos prejuicios por su pensamiento liberal. La hija menor de la reina Isabel II nació en 1864 en un convulso Madrid. El inicio a una vida en la que los viajes serían parte protagonista de su destino. Comenzando con el exilio de su familia a Francia por la Revolución de 1868 (también conocida La Gloriosa).

La infanta Eulalia de Borbón, en un retrato de Giovanni Boldini. (Museo Gallerie d’Arte Moderna e Contemporanea)
La infanta Eulalia de Borbón, en un retrato de Giovanni Boldini. (Museo Gallerie d’Arte Moderna e Contemporanea)

Asentada en París, regresó a España en 1876, dos años después de que su hermano Alfonso XII ascendiera de nuevo al trono español. Sin embargo, la prematura muerte del rey provocó una serie de tensiones políticas que boicotearon su ansia de viajar, escribir e investigar (al menos momentáneamente).

Las razones de Estado más que de amor, ya que su hermano Alfonso XII acababa de fallecer y el futuro heredero aún no había nacido (Alfonso XIII llegaría al mundo en mayo de 1886), hicieron que se casara con su primo Antonio de Orleans y Borbón, futuro duque de Galliera en marzo de 1886. Dando a luz a tres hijos dentro del matrimonio: los infantes Alfonso, Luis Fernando y Roberta (que falleció en el parto).

Pionera al pedir su separación

Decimos dentro de su matrimonio, porque hay quien sospecha que la infanta tuvo una hija más, como detallaremos más adelante. Nos situamos ahora en 1900, cuando solicitó la anulación de su boda ante el Vaticano por las constantes infidelidades de Antonio de Orleans y Borbón, para escándalo de todas las cortes.

A pesar de todos los impedimentos, finalmente salió victoriosa en su separación, ya que el divorcio como tal aún no estaba reconocido. Logrando recuperar la gestión de sus bienes y pactando la custodia de sus hijos. Hitos muy poco habituales a comienzos del siglo XX para una mujer.

Dos de los libros sobre la infanta Eulalia que podemos encontrar en Amazon. (Cortesía)
Dos de los libros sobre la infanta Eulalia que podemos encontrar en Amazon. (Cortesía)

Se iniciaba así una nueva vida para la infanta Eulalia, que escribió varios libros de viajes, su propia autobiografía e incluso un tratado sobre feminismo, 'Au fil de la vie' ('Al hilo de la vida'), que le costó el exilio, ya que su sobrino Alfonso XIII le prohibió la entrada en España durante dos décadas y le ordenó quemar la mayoría de ejemplares.

Sin embargo, nos queremos centrar no tanto en sus libros, sino en sus cartas, ya que gracias a una de ellas el escritor Jose María Zavala vio un interesante dato. Autor de 'La infanta republicana: Eulalia de Borbón, la oveja negra de la dinastía' y de 'Bastardos y Borbones: Los hijos desconocidos de la dinastía', Zavala encontró misivas muy reveladoras en la Biblioteca Nacional.

"Me pesaba demasiado la diadema del infantazgo"

Nos trasladamos de nuevo a la juventud de la infanta, donde tuvo tres claros pretendientes (públicos, al menos). Su primo Antonio de Orleans, que sería finalmente su marido, el archiduque alemán Carlos Esteban de Hamburgo y el futuro rey de Portugal, el príncipe Carlos de Braganza.

"Me pesaba demasiado la diadema del infantazgo para ceñirme a las sienes una corona", aseguraría la infanta años después en su biografía sobre su noviazgo roto con el heredero portugués. Sin embargo, parece que su romance dio para más de lo que imaginaríamos.

La infanta Eulalia de Borbón, en una fotografía de su juventud. (Imagen de archivo)
La infanta Eulalia de Borbón, en una fotografía de su juventud. (Imagen de archivo)

Las presiones políticas habrían hecho que su boda fuera conveniente en un principio, pero que después, por causas internas de cada Estado, se decidiría afianzar las monarquías casando a Eulalia con el mencionado Antonio de Orleans y a Carlos de Braganza con Amelia de Orleans, en una Europa convulsa que olía a revolución. De hecho, la antigua pareja se casó en 1886, con meses de diferencia.

Investigando para sus libros, Jose María Zavala encontró una serie de cartas bajo el nombre de 'Conde de Barcelos', curiosamente uno de los títulos nobiliarios de Carlos I de Portugal. A través de ellas, descubrió indicios de que durante años siguieron siendo amantes hasta el fallecimiento del monarca portugués en un atentado en 1908.

Eulalia de Borbón: una recién nacida en Jaén

Sin embargo, parece que sería un pretendiente diferente el que habría dejado embarazada a la infanta Eulalia en 1882, cuatro años antes de casarse. La correspondencia entre Alfonso XII con su hermana Paz sería una de las claves. Además de la partida de nacimiento que Sergio Burgos había encontrado en el Registro Civil de los Juzgados de Paz de Alcaudete, en Jaén, y que llegó a manos de Zavala en 2008.

Así, gracias a ella se descubrió que el 13 de febrero de 1883 un bebé había sido encontrado abandonado en el hospicio de la localidad: "Nacida al parecer la noche anterior; es decir, el día 12 de febrero". Así, se iniciaba un rumor o leyenda que, más de 130 años después, aún permanece.

Lienzo de la infanta Eulalia de Carlos I, rey de Portugal. (Museo del Prado)
Lienzo de la infanta Eulalia de Carlos I, rey de Portugal. (Museo del Prado)

"Hija de padre desconocido y la exhibe cual la recibiera, envuelta en un pedazo de algodón azul, pañal de lienzo de algodón, armilla de indiana clara, gorro blanco y envuelta en un pañuelo de estambre a cuadros de colores, todas las prendas muy destrozadas. No se le nota señal ni defecto alguno, ni encontrado papel alguno", se leía también en el papel del Registro.

Una pequeña a la que decidieron bautizar en la iglesia de parroquial de Santa María la Mayor como Eulalia de Borbón, lo que era toda una sorpresa, ya que a los niños abandonados se les solía poner el apellido de la ciudad o pueblo donde habían sido encontrados o alguno de corte popular, pero difícilmente el nombre y apellidos de una infanta.

"Hace más de año y medio que no estoy con ella"

Por ello, ciertos investigadores llegaron a sospechar que podría ser una hija de juventud de la propia hermana del rey Alfonso XII, dado que en esa misma localidad residía Antonio Romero de Toro, senador y político de confianza de Isabel II (que podría haber ayudado a encargarse de la niña). Más allá de esta suposición, un tanto increíble, la realidad es que años después sí tenemos constancia de un embarazo de Eulalia de Borbón a través de una carta que su marido Antonio de Orleans envió a Isabel II.

Aunque en este caso terminó en aborto, como denunciaba su esposo a su suegra. Al no mantener relaciones desde hacía tiempo, veía en esto una forma de tapar su infidelidad: "Ha venido de St. Beatenberg para hacerse una operación de que le rascaran la matriz (...). Me he enterado por los médicos no proviene eso más que de un aborto y como yo hace más de año y medio que no estoy con ella, el promovedor de él es el Conde Jamelett".

Carboncillo de la infanta, de la colección Granger Collection de Nueva York. (Imagen de archivo)
Carboncillo de la infanta, de la colección Granger Collection de Nueva York. (Imagen de archivo)

Regresando a la niña encontrada en la localidad jienense, Zavala explica que un anciano del lugar le contó lo que había oído en las historias familiares sobre ese rumor con sangre real: "Creo que aquella pobre niña murió poco después de que la bautizaran. Entonces, muchos recién nacidos como ella no salían adelante".

Aunque, por más correspondencia encontrada en la Biblioteca Nacional también se ha creído que podría ser la joven que acogió bajo su protección y con la que vivía en París, puesto que por edad cuadraría.

Sin embargo, más allá de posibles especulaciones, la auténtica verdad sobre esta supuesta nieta de la reina Isabel II no la sabemos por ahora. Quizás Alcaudete sí acogió el alumbramiento de una infanta de España o, lo que parece más realista, todo fue una casualidad fruto del santoral. Teniendo en cuenta que el 12 de febrero se celebra Santa Eulalia, y justamente era el cumpleaños de la tía de Alfonso XIII.

"Ninguna corona se ciñe lo suficiente"

Lo que sí sabemos es que la vida de la infanta María Eulalia de Borbón fue de lo más interesante. Viajando por todo el mundo, ejerciendo como embajadora de España en numerosas visitas de Estado, luchando por los derechos a la independencia de la mujer (como la legalización del divorcio) o con su prolífica carrera como escritora.

Falleció a los 94 años en Irún (País Vasco) dejando citas tan famosas sobre la vida como: "Me ha enseñado que ninguna corona se ciñe lo suficiente para no caerse, he aprendido también que nada hay irremediable, ni fatal, ni eterno en las humanas agitaciones".

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