Los pendientes de la última reina de Francia que se venden en Nueva Orleans por 7 millones de euros
La casa M. S. Rau Antiques ofrece en su sede de Nueva Orleans un auténtico tesoro de la desaparecida Corona francesa. El valor de estos pendientes de perlas y diamantes es tanto histórico como económico
Los lectores de Vanitatis ya se habrán dado cuenta de que nos encanta hablar de las joyas de la realeza, especialmente de esas que, por diferentes motivos, terminan en casas de subastas o permanecen un tiempo en paradero desconocido. Y este es el caso de los pendientes que pertenecieron a la última reina de Francia. Compuestos por 98 diamantes y 2 enormes perlas naturales, se venden en Nueva Orleans por nada menos que 7 millones de euros.
Su principal propietaria fue María Amalia de Borbón-Dos Sicilias, nieta de Carlos III y consorte de Luis Felipe de Orleans, el último rey de Francia antes de que se aboliera definitivamente la monarquía en 1848. Y estos pendientes son de las pocas joyas que quedan de aquella desaparecida corona, ya que el gobierno decidió vender casi toda la colección, considerada como la más grande e importante jamás reunida.
La casa que ha puesto a la venta los pendientes es M. S. Rau Antiques, que además presenta el certificado de autenticidad de estas joyas, que incluye una pintura de época de la reina Amalia llevándolos, así como una carta de Jean de Orleans, actual conde de París y descendiente de la reina Amalia, que documenta su transmisión a través de su bisabuela, la princesa Isabel de Orleans, a la que se pudo fotografiar en numerosas ocasiones con ellos.
La documentación se ve respaldada por fotografías de época y un registro genealógico completo de la sucesión Borbón-Orléans, por lo que no hay lugar a error. Los pendientes que la casa de antigüedades vende por 7 millones de euros son los mismos que, creados hacia el 1790, pertenecieron a la última reina de Francia.
El precio no nos debe de extrañar, teniendo en cuenta el tamaño de las perlas. Estas piedras tienen una particularidad y es que su valor económico no crece de forma proporcional al tamaño: si aumenta su calibre, su precio puede dispararse. De hecho, según la información de la propia casa, en el momento de su creación, eran mucho más valiosas que los 49 diamantes que rodean a cada una.
No es un tamaño pequeño, precisamente. Son muy parecidas, pero al ser naturales, hay una pequeña diferencia en las medidas de cada una de ellas: miden respectivamente 10,95 x 11,05 x 14,80 mm y 10,85 x 10,90 x 14,90 mm. Fueron elaborados originalmente en el clásico estilo de corte, añadiéndoles después esa orla de diamantes que vemos ahora Mellerio dits Meller, el joyero oficial de la Corona francesa.
Los pendientes son de las pocas piezas que se atribuyen a Amalia, ya que la mayoría ya se encontraban en el joyero real cuando ella llegó a palacio. Según los expertos en el tema, hay menos de diez joyas que fueron propiedad de la reina francesa, con algunas, como un conjunto de zafiros y diamantes, protagonistas de titulares el pasado octubre, al estar en la lista de tesoros de la Corona que se robaron en el Louvre.
El director de la casa de antigüedades ha expresado la importancia que tiene poder tener estos pendientes en su colección en espera de comprador. Es la primera vez que salen al mercado después de haber permanecido durante casi dos siglos en la familia. De ahí que, aunque otros pendientes de materiales parecidos se hayan vendido por una media de 800.000 dólares, estos se hayan tasado en casi 7,95 millones, casi 7 millones de euros al cambio.
Otras joyas de la Corona francesa vendidas por millones
Una cifra para la que se han basado en otras ventas de piezas con un significado histórico familiar, como una perla de María Antonieta, tía de Amalia de Francia, vendida por 41 millones de dólares, un diamante rosa también suyo que se vendió en su momento por casi 14 millones, o un broche de diamantes de la emperatriz Eugenia de Montijo que se adquirió por aproximadamente 10 millones.
Por supuesto, como siempre en estos casos en que se presupone el millonario bolsillo de los posibles compradores, se promete confidencialidad absoluta para aquel que esté interesado en estas joyas únicas, no solo por su composición, sino por ese significado histórico, al ser de las pocas joyas que pudieron permanecer en la familia tras la abolición definitiva de la monarquía francesa.
Los lectores de Vanitatis ya se habrán dado cuenta de que nos encanta hablar de las joyas de la realeza, especialmente de esas que, por diferentes motivos, terminan en casas de subastas o permanecen un tiempo en paradero desconocido. Y este es el caso de los pendientes que pertenecieron a la última reina de Francia. Compuestos por 98 diamantes y 2 enormes perlas naturales, se venden en Nueva Orleans por nada menos que 7 millones de euros.